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Cántale

mía, hoy quiero encargarte, para  entregarle a nuestro Señor, una plegaria que sólo mi corazón puede pronunciar en un canto que sólo mi puede cantar. Quiero vivir ese amor a Dios conscientemente, como cuando eres hijo y miras a tu Padre enorme y grandioso, como cuando joven que no existe otro pensamiento más que el dirigido al amado.

A veces el amor maduro se vuelve rutinario y se diluye entre las preocupaciones cotidianas, se olvidan los detalles y se de mirar la vida con esperanza e ilusión. lo pongo debajo del ser o el hacer. Pero alma mía mira con cuanta paz y armonía nos saluda el Padre Nuestro, nos envía mensajeros que cantan en los árboles y are que nos abraza y nos refresca la respiración, se esmera en que el cuerpo te sostenga en la salud y en el mundo estén semillas y frutos dispuestos para poder cosechar. amado Señor por tu expresión de amor constante y sin límites.

Alma mía observa como viene y se detiene en la puerta y con todos esos mimos espera que le abras la puerta, sabe que en el interior de la conciencia la mente y las emociones están desordenadas, que lo has ignorado por dedicarte a placeres temporales y vacíos. Lo has evitado cuando dejas que tu egoísmo reine en tus palabras y acciones.

¿Cómo no amarlo? Es quien te crea, te recrea y te sostiene. Te regala paz en el calvario, abundancia en la pobreza, fortaleza en la debilidad, salud en la enfermedad. Compañía en la soledad. Sabiduría en los caminos. Perdón en los errores. Consuelo en el sufrimiento. Vida en la vida. Siempre contigo, con todos, sacrificando la gloria para encarnarse sacramentalmente en este valle de lágrimas y encarnarse para llevarnos al gozo del cielo.

Pareciera que no hay canto que pueda reconocer a nuestro amado Señor. Alma mía detente, toma una respiración profunda  y despacio  esfuérzate en poner en tus palabras la confianza y confíale tu persona, t cruz y tu camino. La confianza en el amado es poesía y canto para el enamorado. Mira al Señor, mírate en Él, mírate con Él, míralo en ti, míralo abrazándote con su creación. Míralo escuchando con su Espíritu Santo, escúchalo, siéntelo, tócalo, respira profundamente y huele su perfume de amor. Calla y descubre el silencio con que te mima… Camina, muévete, piensa, siente como su presencia es infinita y sin límites en ti, en tu prójimo, en el mundo que te rodea…

Alma mía dile y cántale al Señor desde el fondo de la conciencia y con tus pensamientos y emociones:

Señor gracias por tu presencia eterna, íntima y universal. Perdón por las ausencias egoístas en mi conciencia que me apartan de ti: Camino, verdad y vida. Te amo, plenitud que me sostienes al cargar la cruz.  Fortaleza en la debilidad. Paz en el . Unión en la separación. Caricia en la desolación. Paciencia en tempestades. Compasión ante groseras acciones. Luz en obscuridad. Amor en temor. Señor mío y Dios mío.

Te amo porque al amar descubro que existe el amor que me sostiene y me alienta y da vida, me anima y me muestra el gozo del cielo. Al amarte soy uno en Ti y me transformas para amar al mundo y al prójimo que me entregas, que es también tu amor, como lo soy en ti.  Al amar soy sarmiento en tu vid. Y miro crecer el grano de mostaza y crecer la levadura, así doy fe de tu presencia y puedo mover las montañas de rencores y resentimientos y arrancar mis más arraigados vicios y debilidades.

Me confío a ti ¿a quien más podría dar todo mi ser? ¿a quién? compartirle mi día, mis pensamientos y emociones, mis sentimientos. Llévame para compartirte en amor con mi prójimo y el mundo y perdonar y amar con tu amor y perdón. Ábreme a tu abundancia en mi pobreza. Te lo pido en nombre de Jesucristo tu hijo que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y son un solo Dios, un solo Señor. Amen

La Palabra de Dios

Lucas 21:5-6,12-19

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: “Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.” Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?” Él contesto: “Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o : “El momento está cerca; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.” Luego les dijo: “Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.”

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