Tengo enojo ¿por qué a mi?

Gracias por extender la Misión de Amor:

De pronto la emoción, el carácter, o como se llame, me despiertan el enojo y aumenta como bola de nieve. Mi debilidad está a flor de piel, como herida sangrante. Algunas veces me apropio de las ofensas que me entregan. Como cuando hablan de mis defectos o cuando me descubren en una mentira. Como cuando me siento traicionada o inventan chismes sobre mi. Me juzgan y me condenan, me separan o me degradan. Me hierve la sangre, se me seca la boca, me tiemblan las manos, se me nubla la razón, solo quiero acabar con esa persona, acallarla, eliminarla de mi vida, dejar de saber que existe. ¿por qué a mi?

¿por qué a mí?

Alma mía ¿por qué a mí? Si le pregunto a la razón puede justificarme con mil argumentos. Si le pregunto a la emoción solo me lleva a pelear o a correr. Si le pregunto a mi cuerpo está burbujeando de energía que me alerta y me hace sentir un malestar profundo. Si le pregunto a la gente me dice: aléjate, pelea, ignora. En mis sueños aparecen mil caminos y mi imaginación vuela proponiendo muchas formas de salirme de ese momento.

Cuando contesto con mi mente puedo darle las mil razones para resolver. Cuando contesto con mi emoción, termina por apropiarse del momento y complicar más. Cuando me enfoco a medicar mi cuerpo o hacerlo que se canse, termina por regresar el malestar. En los sueños solo observo sin control. La imaginación corre para un lado y para el otro siguiendo mi conciencia.

¿Para qué estoy en este hoyo?

¿Como llegue ahí? Hay tantas versiones de la historia. Alma mía ¿Para qué estoy en este hoyo? En este cuarto oscuro que me hace sufrir. En este instante que me muestra mis debilidades. Tan sólo quiero estar en paz y vivir el Amor.

Alma mía, el sólo recordar que tengo un alma, me recuerda que Dios me ha sembrado en este mundo, que ha encarnado su amor en mí. Pero mi debilidad me abruma y oscurece la alegría y el gozo de la infancia, como cuando estás en el noviazgo y está todo y no hace falta nada ¿Cuánto añoro ese tiempo? ¿Cuánto quisiera que llegara mi papá y me ayudara? Alma mía si todos tenemos un Padre y es nuestro. ¡claro! En ti alma mía está el camino, la verdad y la vida. Pues eres el espíritu donde Dios comparte su Espíritu Santo. Y ahora que hago este dialogo contigo, es como si iniciara la oración con el Señor. Alma mía tu eres la puerta del Espíritu Santo, en ti está la fortaleza que suple mis debilidades, pues el Señor es todo.

Ahora Alma mía, ayudame a invocar al Padre Nuestro para que mi conciencia pueda escuchar su Espíritu Santo. Y descubrir ¿para qué me permite este momento? Quiero pedirle, en nombre de Jesucristo, su fortaleza en mis debilidades. Sus palabras, su aliento, su guía, su poder creador y transformador. Quiero ser su expresión de Amor encarnada. Responder con Amor a la injusticia, las emociones, mis sensaciones, lo que diga la gente, mis sueños, mi imaginación y suplir la debilidad con su Amor que está en mí y nunca se aparta de mi, de nosotros.

Alma mía, quiero ser la vela que muestra su luz de Amor en medio de la oscuridad del rencor, las dudas y las ofensas

¡Qué su Amor reine! ¡Que se haga su voluntad! ¡Que fortalezca mis debilidades! ¡Que transforme perdonando como el nos perdona!¡que nos libre del mal y los espíritus malignos y adversos!

Oración

En nombre de Jesucristo, te pido, Padre Nuestro… : Que tu Espíritu Santo ilumine mi conciencia. Amén. Así sea.

Santísima Virgen María, madre nuestra, ruega por nosotros, para que encontremos el Camino, la Verdad y la Vida en Jesucristo, hijo del Padre nuestro, por obra del Espíritu Santo.

Lee la promesa de Cristo en el Evangelio según San Lucas 21,12-19.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»

Autor entrada: Juan Manuel D'Acosta

Laico promotor y terapéita de Mision de Amor. Investigador de desarrollo de la espiritualidad en el conflicto. Lic. en Comunicación y postgrado en Psicoterapia de Pareja.

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