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Ya no aguanto a mi esposo o a mi esposa

Señor ya no aguanto a mi esposo o a mi esposa, Constantemente me nos peleamos y no estamos de acuerdo, ya vivo por mi cuenta, separado porque no sé como perdonar lo que me hizo, ya fui ante los jueces y firme los papeles para que con sus leyes me separen, me divorcien con otro contrato que diga que no somos capaces de estar unidos, pero tu sigues hablándome a mi conciencia y me recuerdas que los esposos tienen el  don de la sanación.

Tú, mi señor, nos sigues viendo casados, aunque le haya dicho a tantas gentes y firmado tantos papeles.

Muchas noches despierto con resentimientos y rencor hacia mi pareja, crece y crece mi impotencia y quiero ocuparme en otras cosas o en otras personas para no pensar, y no acordarme que tu nos uniste, que a ti te dijimos que caminaríamos para toda la vida.  A la mujer adultera la despediste perdonándola, si juzgarla, la sanaste mirándola libre de su pasado, para que ya no lo cargara y le pediste que fuera responsable y no siguiera equivocando el camino. Me cuesta mucho hacer eso, dame tu corazón Señor para liberar mi matrimonio de los errores, los engaños y los maltratos.

Tu, mi Señor, le dijiste a la mujer del pozo, que había tenido cinco maridos y que vivía con otro que tampoco era su marido, que Dios tenía su templo y habitaba  en ella.

Dame tu razón señor para que mire con tus ojos a mi pareja y a mí mismo para que  contemplemos el templo donde vive Dios, danos tu fuerza y tu guía para librar de tanta maleza el camino para vivir el templo de Dios el uno en el otro.

Librarnos de la maleza que nos separa, que pensamos que son buenas razones para mirarnos lejos, pero Tú señor nos miras siempre como matrimonio. Y nos has dado también el don de la paternidad, de tener hijos, hermanos y padres que sufren porque no sabemos cómo limpiar nuestra maleza, nuestra enfermedad, no sabemos cómo sanarnos. Y así  llegamos a convertirnos en leprosos, infectados que nadie sabe como acercarse a nosotros, o a nuestra familia  temiendo contagiarse. Señor, de rodillas te pido,  si tu quieres Límpiame.

Que la luz de tu amor vuelva brillar en nuestro espíritu. Amén

(del taller del Perdón)

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