Es avaricia y egoísmo no perdonar

Gracias por extender la Misión de Amor:

Fruto del Retiro Sabatino

El retiro comenzó con el Angelus, invocando a la Santísima Virgen para que nos acompañase en este retiro al encuentro del Señor. Comenzamos leyendo pausadamente  el ejercicio del día (que les compartimos). El Lugar fue en el pequeño huerto de la casa de Misión, dándole mantenimiento y creando nuevos espacios para convivir con la naturaleza.

2014-08-02 19.16.25

El tema central del retiro la avaricia y el egoísmo ¡Qué importante darle ese espacio al Señor, nuestro Dios, creador, origen, camino y Destino!  Caminar en la vida guiados por nuestros intereses, nos pierde y nos confunde pues es nuestro egoísmo quien ordena el mundo para satisfacernos. Dejamos que la medida del mundo y sus funciones sea satisfacer nuestras necesidades. Sin embargo olvidamos que somos parte de una creación, hechos a imagen y semejanza en el amor para dar frutos de amor.

La actividad física para meditar era darle nivel a un espacio y desyerbar reparando el espacio de convivencia y preparando el lugar de la siembra del huerto. Hacía calor y había que agacharse para la labor, el sudor empezó a mostrarse y la falta de costumbre de inclinarse ante la tierra comenzó a despertar los reclamos del cuerpo en las rodillas y espaldas.

Para concentrarnos en armonía con nuestra respiración repetíamos la jaculatoria “Señor, Yo creo, pero aumenta mi fé”, de esta forma dejábamos que las manos hicieran su labor y la mente descansar a en el Señor y en el Señor encontrar la respuesta sobre la avaricia y el egoísmo. La avaricia se colocó como parte de nuestro egoísmo, como una manifestación de una etapa de nuestra vida no superada que nos despertaba e miedo y nos daba una “hambre” de acumular para no sentirnos desprotegidos. Como el rey Herodes, como cualquier poderoso. La acumulación era por miedo y se mostraba en muchas pequeñas actividades que hacemos por avaricia. Basta con ir a la despensa y medir hasta donde es necesario. O mirar las innumerables colecciones donde  vamos acumulando una satisfacción temporal, para ocultar nuestra frustración cotidiana.

Acumular centrados en nuestra satisfacción individual, sin mirarnos en la creación. De pronto las mariposas estaban libando la miel de un árbol florido, sólo tomaban el néctar necesario y revoloteando cambiaban de una flor a la otra hasta tener lo suficiente para el día, regresaron y buscaron como todos los días. ¿Para qué acumular despensa? El árbol parecía compartir su dulzor sin procurar cerrarse a los comensales, así se fertilizaba y procreaba frutos. Hay un plan que une necesidades y satisfacciones. Me gustaría observar más ese plan creador que se da en mi vida y que por la labor de alimentar el temor no me detengo a observarlo.

Agua fresca, agua de guayaba con jugo de uva y continuar desyerbando y emparejando. ¿Para qué emparejar más allá? ¿Realmente el espacio era pequeño? ¿El esfuerzo es necesario? Había que medir bien para no desgastarse por más espacio que sería innecesario.

Frutos en Resumen:

Aunque la experiencia del retiro se sigue desdoblando en la conciencia,  al final y en breve  encontramos unos frutos del retiro:

  • Con oración y meditación, en la labor cotidiana, dejar que el Espíritu esté en contacto con el Espíritu Santo para que el egoísmo deje de guiar nuestra vida.
  • Administrar en base a conciencia de lo necesario.
  • Satisfacernos en armonía con el vecino, la naturaleza y el mundo.
  • Confiar en que estamos inmersos en la creación de Dios, que somos sus hijos amados. Perdonar y transformar en bendición aquellos momentos que despertaron el temor que alimenta la avaricia.
  • ¿Quién realmente perdió? ¿Herodes? ¿La esposa de su hermano? ¿Juan el Bautista? A Juan el Bautista le cortaron la cabeza por el temor de la verdad, pero nunca le truncaron la vida eterna.
  • ¿Es avaricia y egoísmo no perdonar? Acumular rencores y resentimientos, esconderlos tras nuestra máscara, sólo deformará la expresión de amor que somos por la Gracia de Dios Padre, con la redención de nuestro Señor Jesucristo, en el amor del Espíritu Santo.

Ejercicio espiritual del día administrado por los Jesuítas Irlandeses – 2014-08-02

La Presencia de Dios

Me recuerdo que, mientras estoy aquí, frente a mi computador, Dios me contempla con amor y espera mi presencia.
Hago una pausa y reflexiono sobre esto …

La Libertad

Muchos países sufren hoy las agonías de conflictos y guerras. Inclino mi cabeza y agradezco mi libertad. Ruego a Dios por todos los prisioneros y cautivos.

La Conciencia

Cómo me siento en realidad? Bien? No tan bien?
Puedo estar muy en paz, feliz de estar aquí…
También puedo sentir frustración, preocupación o enojo…
Asumo cómo estoy en realidad. Es el yo real el que Dios ama…

La Palabra de Dios

Mateo 14:1-12

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: “Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él.” Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: “Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.” El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • La generosa promesa de Herodes no era sabia ni justa. Ruego por las personas cuyas vidas han perdido su camino y no han encontrado el verdadero bien. Recuerdo aquellas que sufren la injusticia por mano del orgullo de otros, y abro mi mente para pedirle a Dios me indique lo que debo hacer y cómo debo orar.

Conversación

Siento que reacciono en alguna forma al orar con la Palabra de Dios? Me siento desafiada(o), confortada(o), enojada(o)?
Imagino a Jesús sentado o de pie, a mi lado; le hablo sobre mis sentimientos, como al mejor de los amigos.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

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