Terapia personal con el Sagrado Corazón de Jesús

15 días de dialogo en oración Alma mía, dale tiempo a tu terapia personal con el Señor. Abre tu espíritu y deja que te transforme su Sagrado Corazón. Es el buen pastor y te busca entre la maleza, llama a su presencia y deja que te cargue en sus hombros, nada te puede faltar. Permite Leer másTerapia personal con el Sagrado Corazón de Jesús[…]

No soy dign@…

"No soy digno de vengas a mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanar"

Señor ¿Cuánta misericordia para la humanidad que olvida que somos hijos del padre nuestro? Emmanuel, Dios con y entre nosotros y nos dividimos entre hermanos. Buscamos el Amor y nos alejamos de ti. Cuanto Amor nos tienes para encarnarte en la Sagrada Eucaristía y ser “Dios con Nosotros”.

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Gracias por ser “Dios con Nosotros”, en el Cuerpo de Cristo. Naces entre los peregrinos y desposeídos, te acurrucas entre las carencias, te encarnas como hombre para llevarnos a tu divina presencia.

Gracias por ser “Corpus Christi” con nosotros y vencer todo obstáculo. Levantaste en el madero la salvación, en el pan y el vino está tu presencia. En el perdón revelas el misterio de redención.

Con el agua nos unes a ti desde tu bautismo como hombre, para ser Padre, en la Hermandad de Cristo con el Espíritu Santo.

Estás entre los perseguidos, los injuriados, los sencillos. Tu Espíritu Santo es camino, verdad y vida entre la soberbia de la Ley y la vanidad y el olvido de los hombres.

Tu Amor no da el perdón para dejar de ser esclavos de quienes condenamos, guardamos rencor o tienen deuda o culpa.

Nos conoces y recibes nuestras culpas, juicios, martirios y condena, para transformarlos. Ante la duda y el temor, nos enseñas a dialogar contigo en la oración. A tener presente al  Padre Nuestro y habitar en el cielo y alcanzar.

Estás presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad en el Sagrado Pan de la Cena Pascual, para que siempre seamos uno. Eres salud para los enfermos, libertad para los poseídos. Generoso entre los hambrientos, consuelo y fortaleza para débiles y cansados.

Señor, tu sabes que destruimos a quien nos contradice y te contradecimos. Eres fiel y conoces nuestras traiciones. Nos has visto negarte tantas veces y burlarnos del dolor de nuestro prójimo doliente y aún así te compadeces de nosotros y aceptas la cruz de cada uno de nuestros días, perdonas las ofensas y entregas tu Amor.

En cada celebración de la Santa Misa pagas nuestra dignidad con precio de sangre, sin cobrarnos deuda. ¿Quien puede llamarnos indignos? si tu Amor ha pagado tanto por nuestra dignidad.

¿Quien como Tú, Señor? que vences a la muerte, sometes a los infiernos y resucitas pleno para continuar llevándonos a la plenitud de tu presencia en el Amor.

Es tan grande tu Amor que la razón no alcanza a entender, pero nos entregas tu Espíritu a nuestro espíritu para que sea luz y expresión de nuestras expresiones. Sabiduría, inteligencia, temor de Dios, Gozo, Paz, Amor, Perseverancia… toda tu luz para cualquier sombra en nuestro breve paso por la tierra. Pues eres Dios con nosotros.

Sólo tu Señor eres capaz de abrazarnos con el universo y alimentarnos con tu cuerpo y sangre y animar nuestro espíritu, con el camino y la verdad y la vida de tu Espíritu Santo. Sólo tu Señor eres Dios y pastor hablando a las ovejas y regresas a buscar a quienes nos perdemos. Eres Padre que espera el regreso del hijo pródigo. Nos llamas hermanos en lugar de siervos. Nos das tu presencia en nuestro espíritu. ¡Que paciencia la tuya!  esperas el momento en que nos retiremos para orar y dialogar contigo para ser en nosotros y nosotros en ti.

Dios con nosotros y nosotros en Dios. Gracias por recibirme en este momento en que miro en el reflejo de mi vida tu presencia. En los pensamientos y la emoción de mi existencia encuentro tu Amor. En el cuerpo que me sostiene tu palabra encarnada. En el prójimo tu presencia como en mi mismo.

Repito siempre “Dios te bendice”  pues estas con nosotros. Miren: ¡Dios está entre nosotros! mira el “Corpus Christi” y cree.

“No soy digno de vengas a mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanar”

Día de Corpus Christi

TOLUCA, México.- Fieles católicos acudieron este día de Corpus Christi a escuchar la tradicional misa de medio día, niños y niñas fueron vestidos de indígenas y algunos se tomaron la foto en los escenarios que se colocan alrededor de la Catedral de Toluca para tener un recuerdo de este día. Agencia MVT / Crisanta Espinosa. (DIGITAL)

TOLUCA, México.- Fieles católicos acudieron este día de Corpus Christi a escuchar la tradicional misa de medio día, niños y niñas fueron vestidos de indígenas y algunos se tomaron la foto en los escenarios que se colocan alrededor de la Catedral de Toluca para tener un recuerdo de este día. Agencia MVT / Crisanta Espinosa. (DIGITAL)

Te encuentro en el relato de San Lucas( 7,1-10)

Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.
Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.

Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: “El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga”.

Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.

Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: ‘Ve’, él va; y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘¡Tienes que hacer esto!’, él lo hace”.
Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: “Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe”.

Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.

¡Esto es Palabra de Dios!

Ama lo que haces

Alma mía, amar es un acto de humildad, pues muestras que eres realmente imagen y semejanza de Dios. Descubres el Amor que Dios te da, le das presencia al Amor que Dios que crea, bendice y transforma. Al amar bendices lo que te rodea, construyes y te sostiene. Al amar descubres los dones que Dios ha puesto en ti para extender su creación y bendecirla. Cuando amas, te niego a ti misma (niegas tu egoísmo), cargas tu cruz (aceptas la realidad que vives) y sigues el camino de amor de Cristo. […]

¡Que resucite el amor y el perdón por los sacerdotes!

Amar, perdonar y orar por los sacerdotes es descubrir que somos uno en ellos y ellos son uno de nosotros. Hablemosle al Señor, en oración, escuchemos el eco de este dialogo en nuestro espiritu.  Luego lee la oración que hace el Papa Francisco hacia los sacerdotes.

Que resucite el amor por los sacerdotes

Dios de Amor, quiero que resucite el amor a mis sacerdotes

Todos ellos, son gente que HOY entrega su vida por los demás.

Quiero amarlos CON CARIÑO, RESPETO Y ADMIRACION.

Ellos tiene que saber que no están solos. […]

Amor – Dolor

Dentro del tiempo de la Cuaresma, tenemos un tiempo en que, si lo deseamos, estaremos unidos pensando en Jesús,  sufriendo, siendo herido, y ultrajado por quienes como El dice después “no saben lo que hacen”.

La vida del cristiano así es, Pensamos, decidimos, hacemos, actuamos y quiero pensar que la mayoría de las veces “no sabemos lo que hacemos”, porque ?, porque si lo supiéramos, NO lo haríamos, es decir, tenemos que hacer una pequeña aclaración si me lo permiten. […]

¿Eres víctima de ser víctima?

Alma mía, conoces la terrible forma de cobrar de los bancos. Hay momentos en que la circunstancias no  permiten corresponder al servicio que nos dieron. Que maravilloso sería escuchar de tus acreedores: “No me debes nada” Pues bien, muchas veces has dado a las otras personas un bien o un servicio pensando en que al menos lo agradecerían, que corresponderían de alguna manera tu aportación.

[…]

Oraciones para el perdón en la familia

Lee de manera pausada esta guía. Da tiempo para que puedas perdonar y pedir perdón en silencio. Si es posible, forma un círculo con tu familia. En medio pon una vela encendida y una imagen de la Sagrada Familia de Nazareth. Si ayuda, pon un fondo musical  suave. […]

El divorcio en el Reino de Dios

Padre Jesús, con cuánta razón nos dices que nuestras reglas son para tercos y de corazón duro. Conoces mis juicios, donde califico que mi pareja no hace lo que yo quiero. Porque a la persona a quien yo que acepté libremente en el amor, juzgo que no entra dentro del esquema que yo pienso. Y me intolero y entro en conflicto, dejo el acuerdo, y muestro mi incapacidad de aprender del conflicto y crecer descubriéndome a tus ojos.

Mis conflictos hablan de mi: Yo decidí cómo tienen que pensarse, sentirse, hacerse, decirse o dejar las cosas. Y si otra persona NO está de acuerdo y piensa, siente, hace, dice, calla o deja de hacer, entro en conflicto. Porque no acepto al mundo, a la otra persona o a mi mismo como tu nos vez: Seres libres y responsables de nuestros pensamientos palabras obras u omisiones . Prefiero como Adán echarte a ti la culpa «La mujer que tú me diste me dio y yo comí.» O como Eva responder, «La serpiente me engañó» ,en lugar de aceptar que mis conflictos muestran mis errores, que con tu visión me ayudas a aceptar, comprender y corregir en el camino, la verdad y la vida, y con el amor que viene del Padre.

Tú me dices que reciba el Reino de los Cielos como lo hacen los niños: «como es». Ellos se asombran del milagro de la vida y se aprestan a descubrir «lo que sigue». Saben que algo que los incomoda puede convertirse en una bendición.

He dejado de sorprenderme. No he dejado que Tú seas nuestro Dios . Me he convertido en víctima, juez, verdugo y, además, en parte del conflicto. Me vuelvo intransigente, no encuentro el milagro que hay detrás de cada conflicto y no recurro a Ti, mi Señor, buscando tus ojos, tu corazón, tus manos, tu entendimiento, tu Espíritu Santo, para qué ilumines nuestras vidas, nuestro sacramento, nuestra pareja, nuestra familia.

No sé cómo pedirte perdón por no incluirte, en el momento del conflicto. Por no permitirte que Tú seas Dios y que la expresión de tu amor, de la que estamos hechos, nos transforme.

Señor, con vergüenza te pido perdón:

Por haber maltratado o dejar que me maltarte mi pareja, mis hijos, mis amigos, mis familiares, los conocidos.

Por juzgar y no entender que Tú estás en la creación, que Tú estás en nuestra presencia pero no te reconozco en mi conciencia.

Perdón: porque adultero tu creación, adultero la pareja que tú has constituido. Adultero la familia. Adultero a la sociedad y su conciencia; justificando mi promiscuidad, mi debilidad, y mis bajezas en otro prójimo.

Yo soy responsable:

Y no sé pedir perdón.

Y no sé pedirte ayuda

Y no sé dejarte ser Dios,

para que tú nos transformes

Y no sé recibir el Reino de los Cielos

como lo hacen los niños: cada día.

Cuando se presenta un conflicto, una desavenencia, una separación, un divorcio, expreso mi impaciencia, mi falta de conciencia, de fe, esperanza y caridad, de amor contigo, conmigo y con mi prójimo para dejar que el Espíritu Santo obre sobre nosotros. Que el sacramento sanador del matrimonio transforme. Que tú seas nuestro Dios. Que tú seas nuestra guía. Que el «soplo de amor», con que nos creaste, dé frutos como retoño de la vid donde nosotros seamos tus sarmientos.

Qué pena que en el divorcio, lo único que hago es complicarle la vida a nuestra familia y nuestros prójimos. Y algunas veces es justificar mi adulteración, como cuando afirmo que: «la familia no tiene padre o madre», «Que mi nueva pareja es mi verdadero amor». «Que el amor se acaba». «Que soy la víctima». «Que tengo derecho a una nueva vida».

Gracias a ti, mi familia nunca se separará. Sigue teniendo padre y madre., «Dios los hizo hombre y mujer; y por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa, y serán los dos una sola carne. De manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe», sigue unida en una carne, a pesar de todas aquellas personas que traten de acomodar sus razones para justificarse y adulterar.

Estás en nuestra presencia pero no en mi conciencia. Perdón por agredir, separar o juzgar a las familias que tiene el divorcio en su historia. No he sabido dejarte ser Dios. No he pedido tú intercesión. No te he dado ese espacio para meditar profundamente contigo en lo que tú quieres que haga. No he puesto mis ojos y mi corazón en tu voluntad.

Es una pena que mi conciencia se haya deformado o adulterado de tal manera que justifique la separación, cuando Tú todo lo has hecho unido.

Jesús, hijo de David, abre mi corazón, mis ojos, mi conciencia. Si Tú quieres límpiame, para que quede limpio y la luz del espíritu se exprese hacia mi prójimo como a mí mismo, porque nuestro espíritu es el soplo divino de amor que tú has depositado en nosotros, el Espíritu Santo del padre y del Hijo.

Señor de la misericordia, del Sagrado Corazón, en el Santísimo Sacramento del Altar: dame tus ojos porque los míos no saben mirar. Tu consciencia, porque la mía está confundida. Dame tu voluntad porque la mía es frágil. Dame tu corazón porque el mío es terco, duro, insensato e insensible.

Cristo, Tú me diste la vida de tu vida, para nosotros. Abrázame y guíame cuando piense o justifique adulterar, pues sólo deformo mi conciencia. Me justifico ante el mundo entero, pero ante TÍ ¡nunca!. Tú conoces el más íntimo de nuestros pensamientos.

¡Levántame! Ayúdame, ayúdanos porque al adulterare dejado de caminar en la vida. Caí al creerme justo, como si fuera Dios. Por mi terquedad, mi vanidad, oculté a mi conciencia tu expresión de amor. He dejado de ver y esperar tus milagros que son tu amor siempre presente en todos lados, en todos los momentos, en mi prójimo como en mi mismo, presente aún en mis conflictos.

Amor Mío, ven, te necesito. Despiértame. Abre, Si tu quieres límpiame y que sea niño recibiendo el Reino de los Cielos

AMEN

(RDP)

Eventos en línea y presenciales de noviembre y diciembre

Nos da gusto ofrecerte eventos en línea y presenciales de: reconciliación, manejo de separación, acompañamiento en el duelo y para decidir apoyados en la espiritualidad. Toda respuesta necesita un espacio para ser contestada, dale espacio al Señor para que te guíe en la salud, la enfermedad, lo prospero y la adversidad.  […]

Somos tu mensaje, soy tu mensajero.

Mi Señor, me cuesta trabajo pensar que soy tu mensajero. Parece muy ostentoso sentir que me has enviado para hablarles de ti. Se me dificulta descubrir tú presencia a mi corazón y al corazón de los demás, a través de mis obras, por eso acudo a ti. Fuente de misericordia y de sabiduría. Me llamas insistentemente. Tocas la puerta de mi alma y me dices “Abre” pidiendo que se exprese el amor.

Tú eres el mensajero […]

El Sagrado Corazón es paciente

Ten paciencia, contempla la paciencia del Sagrado Corazón, mírate en su paciencia y mírate mirnado en la paciencia que te mira, mientras tu lo miras. Mirarte en quien miras y mira la paciencia del Sagrado Corazón dentro de ti. Así verás en conciencia, así descubrirás el amor  y la paciencia en ti y en lo que te rodea. Descubrirás el Espíritu Santo que te alienta y anima a formar el amor con bendiciones, precisamente en este mundo que ama el Sagrado Corazón, […]