¡Se libre en verdad! mírate amando

La libertad es usar la capacidad de decidir por un bien superior y el bien superior es el Amor, es amar.

En la libertad se vive el gozo, la paz, el autocontrol, la fidelidad, la amabilidad, la paciencia  del Espíritu del Amor. Tú eres una expresión del Amor del Señor, del Espíritu Santo, eres espíritu del Amor, Amor encarnado. Amar es lo que en verdad puedes dar, pues eres Amor. […]

Inicia tu transformación con Ayuno y Abstinencia

Una sola comida fuerte al día, sólo agua, eso es ayuno.

Más que un sacrificio el ayuno y la abstinencia son una ofrenda de amor y gratitud al Señor. En lugar de concentrarte en comer, usa ese espacio para dialogar con el Señor. Deja de pensar en la carne y concentra tu atención en el espíritu. […]

Sábado: Tu día de campo con el Señor

En Misión de Amor,  los sábados a las 12 iniciamos el retiro.

Te invitamos a que te retires en un día de campo. Un programa para a orar,  meditar y contemplar con el Señor  en el río, la huerta, el campo o en cualquiera de los espacios que circundan  este “paraíso de Morelos”,.

Cada sábado tiene como tema guía el evangelio del día.

Queremos sentir la presencia del Señor, sobre lo que pudimos haber hecho y no hicimos, Sobre el camino a seguir y como regresar. Sobre la verdad que guía nuestras accines. Sobre el conflcito que oculta la vida

El donativo es de 300 pesos por persona  incluye el programa con alguna de estas actividades, según sea la temporada

  1. La huerta
  2. Preparar licor
  3. Hacer conserva
  4. Descubrir un guiso
  5. Ir de pesca
  6. Caminar
  7. Dejar que Dios nos guíe.

 

 

 

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Enojado

Cuando peregrinas en la vida o te retiras es mejor llevar sólo lo necesario. Traer el enojo haca más pesada la carga. Así le ocurrió a una persona que vino a retiro de “un día de campo” que hacemos los sábados. […]

Murió mi hermano, de un accidente

Un  momento difícil, doloroso. Se mira como un golpe terrible, devastador.”

Este duelo, hay que confiarlo al Señor. Entregarle al Señor para que nos guíe en este camino y llene a tu hermano del gozo de la luz perpetua y que descanse en Paz porque el Señor dice: “Talitá kum” (yo te lo ordeno, levántate). […]

La herencia del divorcio

  • Los matrimonios no se divorcian, son las familias quienes lo hacen por herencia.

La separación por rompimiento de la pareja queda en la herencia familiar. El escudo de Armas que habla de las batallas y los honores conquistados se modifica para entregarles a los hijos un reino dividido.  Muchos dirán que los hijos comprenden, tal vez lo hagan, pero no olvidan y el perdón será la esperanza mayor para vivir el Amor como Dios Manda.  […]

Meditación del peregrino

San Francisco de Asís recreó el nacimiento para contemplar el milagro el misterio del nacimiento de la vida que viene del Amor: Jesús en la Tierra. Hoy te invito a que medites la experiencia de ser peregrino, pues el Amor toca a tu puerta, tu Amor busca donde nacer cada día. […]

Retiro con Internet

Terapia en el AmorLos retiros con Internet son ayuda en línea de Terapia en el Amor y tienen el objetivo de que tu espíritu esté en contacto con el Espíritu Santo y así poder iluminar tu mente, tus emociones, tus sensaciones y las relaciones con otras personas en la circunstancia en la que estés viviendo. […]

Flor a María tambien es saludar

Ofrecimiento

Recibe Madre mía estás flores de Amor: “daré los buenos días a Dios, a 20 prójimos y a mi mismo cuando me vea al espejo”. Flores en nombre de Jesucristo tu hijo, para que se unan a tus ruegos por nosotros Santísima Madre mía del cielo: Hija de Dios Padre, Esposa de Dios Espíritu Santo, Madre de Dios Hijo.

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Meditación

Madre Mía en mi correr me preguntas

¿Cómo te encuentras esta mañana? ¿Te sientes bien?”

Me detengo a confiarte mis debilidades, mis penas y mis errores que me atormentan

(PAUSA… busca en tu corazón aquello que estorba al gozo del amor, la paz y el perdón)

Dialogo

Madre Mía tu me dices:

“Pon esto en tu corazón, mi pequeñ@ hij@: no temas. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No te encuentras bajo mi sombra, a mi cobijo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás tú en el pliegue de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Necesitas algo más?”

(PAUSA háblale con la confianza de que es tu Madre del Cielo)

Entrega

Toma mis flores y bendecirlas con tus manos para enseñarlas a mis hermanos estas flores de Amor: “daré los buenos días a Dios, a 20 prójimos y a mi mismo cuando me vea al espejo”

Oración conclusiva

Te entrego Madre Mía el Ave María de San Juan Pablo II

¡Dios te salve, María!

Te saludamos con el Angel: Llena de gracia.

El Señor está contigo.

Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!

Te saludamos con las palabras del Evangelio:

Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.

¡Tú eres la llena de gracia!

Te alabamos, Hija predilecta del Padre.

Te bendecimos, Madre del Verbo divino.

Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.

Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia.

Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

¡El Señor está contigo!

Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.

Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación.

Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente.

Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.

Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná.

Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección.

Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

Bendita…

porque creíste en la Palabra del Señor,

porque esperaste en sus promesas,

porque fuiste perfecta en el amor.

Bendita por tu caridad premurosa con Isabel,

por tu bondad materna en Belén,

por tu fortaleza en la persecución,

por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,

por tu vida sencilla en Nazaret,

por tu intercesión en Cana,

por tu presencia maternal junto a la cruz,

por tu fidelidad en la espera de la resurrección,

por tu oración asidua en Pentecostés.

Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos,

por tu maternal protección sobre la Iglesia,

por tu constante intercesión por toda la humanidad.

¡Santa María, Madre de Dios!

Queremos consagrarnos a ti.

Porque eres Madre de Dios y Madre nuestra.

Porque tu Hijo Jesús nos confió a ti.

Porque has querido ser Madre de la Iglesia.

Nos consagramos a ti:

Los obispos, que a imitación del Buen Pastor

velan por el pueblo que les ha sido encomendado.

Los sacerdotes, que han sido ungidos por el Espíritu.

Los religiosos y religiosas, que ofrendan su vida

por el Reino de Cristo.

Los seminaristas, que han acogido la llamada del Señor.

Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias.

Los seglares comprometidos en el apostolado.

Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva.

Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano.

Los enfermos, los pobres, los encarcelados,

los perseguidos, los huérfanos, los desesperados,

los moribundos.

¡Ruega por nosotros pecadores!

Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos.

Te pedimos por la Iglesia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.

Te suplicamos que toda la Iglesia se mantenga siempre en perfecta comunión de fe y de amor, unida a la Sede de Pedro con estrechos vínculos de obediencia y de caridad.

Te encomendamos la fecundidad de la nueva evangelización, la fidelidad en el amor de preferencia por los pobres y la formación cristiana de los jóvenes, el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la generosidad de los que se consagran a la misión, la unidad y la santidad de todas las familias.

¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

¡Virgen, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos.

Que cese la violencia y la guerrilla.

Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica.

Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad. Te lo pedimos a ti, a quien invocamos como Reina de la Paz.

¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

Te encomendamos a todas las víctimas de la injusticia y de la violencia, a todos los que han muerto en las catástrofes naturales, a todos los que en la hora de la muerte acuden a ti como Madre.

Sé para todos nosotros Puerta del cielo, vida, dulzura y esperanza, para que, juntos, podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

¡Amén!

Ama lo que haces

Alma mía, amar es un acto de humildad, pues muestras que eres realmente imagen y semejanza de Dios. Descubres el Amor que Dios te da, le das presencia al Amor que Dios que crea, bendice y transforma. Al amar bendices lo que te rodea, construyes y te sostiene. Al amar descubres los dones que Dios ha puesto en ti para extender su creación y bendecirla. Cuando amas, te niego a ti misma (niegas tu egoísmo), cargas tu cruz (aceptas la realidad que vives) y sigues el camino de amor de Cristo. […]

La separación

Meditación: la separación Dios está conmigo. Pero es más: Dios está en mí 1 2 Te has topado con lo duro de mi cabeza y de mi corazón. Encontraste mi egoísmo que se resiste a ser señalada/o siquiera. Mi soberbia estima que todo lo puedo y mi humildad me recuerda que sólo en ti lo puedo. Leer másLa separación[…]