Cómo rezar el rosario para difuntos de Difuntos el jueves

Hoy limpiaré mi corazón.

Introducción

Misterios Luminosos

Rezaremos estos misterios de Luz a Dios, fuente de toda vida, para que llene con la gloria y felicidad de los santos a nuestro hermano (a)________.

I.- INICIO

Todos: En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oremos por las almas de los difuntos

“La oración que avanza a las almas más rápidamente a través del Purgatorio es la Santa Misa; luego el Santo Rosario. Nadie tiene que creer en el Purgatorio para ser asignado aquí. El Purgatorio es una realidad, sí existe, y la incredulidad no es una evasión de este lugar de reparación.”

“Muchas, muchas almas están en el Purgatorio simplemente porque procuraron complacerse a sí mismas o al hombre en vez de a Dios. Ellas sufren desolación. Dependiendo de sus delitos contra el Amor Santo, se les asigna a cierto nivel de reparación en el Purgatorio. Las pobres almas ya no pueden ayudarse a sí mismas. No pueden avanzar por sí mismas a un nivel más confortable, ni pueden reducir su tiempo. Dependen completamente de nosotros la Iglesia Militante, de nuestra buena voluntad. Es por eso que la oración y el sacrificio son tan importantes para interceder a nuestro Padre Clementisimo con el ruego de la Santísima Virgen por las almas del purgatorio.”

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu amor; envía Señor Tu Espíritu y todo será creado…

Todos: y se renovará la faz de la tierra.

¡Oh Dios! Que iluminas los corazones de Tus hijos con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a Tu Espíritu para gustar siempre del bien y gozar de Tus consuelos, por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

Abre Señor nuestros labios, para alabar y bendecir tu Santísimo Nombre y el de la purísima Virgen María. Purifica nuestro corazón de todos los pensamientos malos, vanos e impertinentes, ilustra nuestro entendimiento e inflama nuestra voluntad, para que digna, atenta y devotamente, recemos el Santo Rosario y merezcamos ser oídos ante tu Divina Majestad, por Jesucristo Nuestro Señor.

Todos: Amén.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Tabernáculos del mundo; en reparación por todos los ultrajes, con que Él mismo es ofendido y por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón y por la intercesión del Corazón Inmaculado de nuestra Madre Santísima, te pedimos la conversión de los pobres pecadores.

Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo; te pido perdón por todos los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman. (se repite 3 veces)