Alma mía, el encuentro con el Señor es un camino personal, por eso escucha lo que proclamas. Reconoce que te escuchan y te responden. Vive el Amor, la Misericordia y el perdón del Padre Nuestro.
La oración es un diálogo con el Amor. Te pido que cierres la puerta al ruido del mundo y te aquietes. Hoy invocarás al Padre Nuestro, origen, camino y destino del Universo, a quien conocemos por la presencia de Jesucristo, por medio de su Espíritu Santo.
Así también, confía en el ruego que por ti hace nuestra santísima madre. La Virgen María de Guadalupe que nos dice:
“Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo?…”
Alma mía entrega este momento de la oración del Santo rosario para confiarle a Jesús tus padecimientos corporales, emocionales o mentales, por medio de los brazos amorosos de la Santísima Virgen María.

