Dios habla con nosotros en el desierto. Hay muchas formas de desierto, de soledad, algunas veces parece desolación, pena, amargura, desesperación o angustia, separación.
Cuando, como Juan el Bautista, aceptamos caminar en nuestro desierto con Dios descubrimos, que no necesitamos tantas cosas. Con tener con que comer y con que vestirnos, podríamos disfrutar día a día la maravilla de caminar con Dios en los caminos del amor. El Padre Nuestro unicamente nos pide que reconozcamos nuestros errores y perdonemos, limpiando nuestros pensamientos de temor, odio, rencor, preocupación y resentimientos. Que son la basura que no nos deja vivir el amor.
Tu vida tiene y necesita caminos en el desierto para separarte de todo lo inútil y así sentir el soplo del amor que Dios puso en ti, cuando te creo, lo puso en tu espíritu que te da fortaleza y dirección. Has un recuento de lo que te sirve para hacer la voluntad del Padre, para que disfrutes caminando con el hijo y te llenes del Espíritu Santo.
Ve al desierto y limpia todo para recibir la vida que viene del amor en el pesebre de tu alma.
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