Santa Catalina te acompaña en este tramo donde el alma se siente cansada, confundida o herida. Ella conoce el fuego que purifica y la ternura que sostiene. No caminas solo: Dios trabaja en tu historia, incluso cuando no lo ves. Permite que esta oración abra espacio para la reconciliación, la paz y la esperanza.
O Dios, que guiaste a Santa Catalina por el purgatorio de la vida en su matrimonio y por el purgatorio de la muerte en las revelaciones que le concediste, gracias a su vida de oración, su fervorosa comunión con la Eucaristía y el sacrificio de su cuerpo para alcanzar el gozo celeste, concédenos que, por su intercesión, se manifieste tu santa presencia en mi matrimonio como mediador y salvador, como paz y camino, como sabiduría y consuelo, perdón y sanación. Que podamos lograr la conversión como pareja y familia, hasta que, por los méritos de tu preciosa sangre, sean limpiados nuestros corazones y alcancemos el cielo que nos tienes prometido.
Y a ti, Santa Catalina, te ruego que intercedas por mí en esta necesidad: ___________. Ruega al Padre con tu actitud ejemplar y guíame al encuentro con Nuestro Señor Jesucristo y con la voz del Espíritu Santo, que son trino y uno, y mi providencia. Yo, pecador y doliente, creo en el amor, pues Dios es amor, aunque la debilidad de los ojos de mi fe no alcance a verlo.
Acompáñame en este purgatorio en vida, para ofrecer el sacrificio y el dolor que Dios me solicite. Que mi cruz sea forjada en la reconciliación, el refrigerio y la liberación de las almas del purgatorio. Santa Catalina, con un corazón de niño, lleva a nuestro Señor el ruego que, junto con la Santísima Virgen, hacemos por las benditas ánimas del purgatorio.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria. “Requiem”: Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. Que descansen en paz. Amén.
Esta web usa cookies.