Durante tu paso por la vida nunca te pierdas asistir a la Santa Misa, es un pequeño retiro que puede vivirse con gran profundidad, reconociéndonos pecadores, pidiendo la intercesión, alimentándonos de la palabra y consagrándonos en cuerpo y alma a nuestro Señor en el momento del ofertorio, pues sin lugar a dudas viene a nuestro encuentro, al consagrarse a nosotros y entregarse como pan de vida eterna. Así nos retiramos en la Santa Misa.
Guía para viajar en la Santa Misa
En este viaje terrenal y temporal asistimos al misterio de fe “Nuestro Salvador, en la última cena, la noche que lo traicionaban, instituyo el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con lo cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y a confiar a su esposa, la iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad; vinculo de caridad; banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de gloria venidera”(CLV n. 47)
Contenido
Procesión y canto de entrada:
¡¡¡Somos Iglesia peregrina!!!!
Saludo:
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén (Así sea).
Acto Penitencial:
Venimos con el Señor reconociéndonos débil, enfermo y pecadores “Yo confieso…;”
Gloria:
Alabemos la presencia del Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, en la Asamblea.
Oración Colecta:
Pedimos, invocamos o esperamos que el Señor nos conceda reconocer su presencia viva
Escuchamos el testimonio de las manifestaciones de Dios desde el Antiguo testamento, en los salmos, en las cartas de los Apóstoles y en el Evangelio con el testimonio de la presencia y la palabra de Cristo.
Esto es palabra de Dios Diálogo entre Dios y su pueblo.
Moisés subió a la montaña del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas en sus manos. El Señor descendió en la nube, y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: "El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad. Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: "Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia".
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. Bendito seas en el Templo de tu santa gloria. Aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. Bendito seas en el trono de tu reino. Aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. Bendito seas Tú, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines. Alabado y exaltado eternamente por encima de todo. Bendito seas en el firmamento del cielo. Aclamado y glorificado eternamente.
Hermanos: Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes. Salúdense mutuamente con el beso santo. Todos los hermanos les envían saludos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Hay un solo Dios, sin principio, sin causa, que no puede ser limitado ni por alguien anterior a él, ni por alguien que vendría después. Él está envuelto de eternidad, de infinito. Padre grande de un Hijo único, bueno y grande, que ha engendrado sin nada carnal porque es espíritu. El Hijo de Dios, Dios único y otro, pero no otro en su divinidad. Él es la impronta del Padre, Hijo único del que es sin principio, el Único del Único y su igual. El Padre permanece Padre enteramente. Él, el Hijo, es el autor y Señor del mundo, fuerza y pensamiento del Padre. (…) Temblemos ante la grandeza del Espíritu, que es igualmente Dios, y por el que he conocido a Dios. Él es manifiestamente Dios y hace aparecer Dios acá abajo. Es todopoderosos, distribuye los dones diversos, inspira los cantos del coro de los bienaventurados, da la vida a los seres celestes y terrestres, reina en las alturas. Es la fuerza divina, actúa por su movimiento propio. No es el Hijo, ya que el Padre excelente tiene un Hijo Único, pleno de bondad. El Espíritu es la divinidad invisible, con igual gloria.
Homilía
El celebrante nos ayuda para seguir el ejemplo de Jesús en nuestra vida diaria.
Credo
Confesamos nuestra fe.
Oración de los fieles
Le hablamos al Señor pidiendo por las necesidades de todos.
(DIOS SE ENCARNA PARA NOSOTROS):
En la liturgia eucarística reproducimos ritualmente los tres gestos que Jesús hizo en la Última Cena.
I. Tomo Pan … Presentación de dones
El Sacerdote ministerial presenta la ofrenda que hacemos como sacerdotes bautismales presentamos con el pan: nuestro trabajo, alegría, vida y dones. Con el vino: nuestro temor, errores, fragilidad, debilidad, sufrimiento y dolor para entregarnos y transformarnos en el cuerpo y la sangre de Cristo, mirarnos en el cuerpo místico de Cristo. Descubrir a Cristo en nosotros.
II. Dio gracias… Plegaria Eucarística
Prefacio-Santo
Damos la bienvenida y alabanza con agradecimiento a Dios, al tres veces santo.
Epíclesis
De rodillas como iglesia sacerdotal, profética y real imploramos el poder divino para que los dones ofrecidos por los hombres queden consagrados y se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es un dialogo especial de invocación al Espíritu Santo y va acompañado del gesto epiclético, la imposición de las manos sobre las ofrendas.
Narración de la Institución
De rodillas asistimos con toda nuestra conciencia al momento de mayor recogimiento de la humanidad, cuando el sacerdote recitando las palabras de Jesús en la Última Cena, recibe en el pan y el vino el Cuerpo y la Sangre del Señor.
Confiamos y creemos en Cristo, tenemos fe, pero necesitamos que el Señor la aumente para descubrir que Cristo está vivo entre nosotros es el misterio enviado por el Padre Nuestro para salvarnos en el camino de regreso al gozo del cielo es el pan bajado del cielo que con su Espíritu Santo en nuestro espíritu nos guía.
Aclamación
Aclamamos el misterio central de nuestra fe. Por eso anunciamos su muerte y proclamamos su resurrección.
Intercesión
“Este es mi Cuerpo” “Esta es mi Sangre” ¡qué mayor Don podemos presenciar en nuestra vida! Dios con Nosotros y nosotros cara a cara frente a Él, digno de toda adoración de rodillas.
Sacrificamos a Jesús pidiéndole que venga y viene a unirnos como Iglesia. Pidámosle frente a frente por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por todos nosotros.
Doxología
El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y la sangre de Jesús, por Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos: "Amén".
Sagrada Comunión
Bendición:
•La bendición también puede ser solemne y se recibe con la cabeza inclinada respondiendo amén a cada invocación.
La Mision:
•Finalmente el padre o el diácono despide a todos con el “Podemos ir en paz”, esto es un envío: semejante al de Jesús con sus discípulos
Despedida y envío
Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía, volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús en nuestros corazones.
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