Mundana espiritualidad

Pertenencia
"Eres capaz de dar un aporte único al mundo"

Cada noche nos vamos a la cama con diversas perspectivas, seguridades, logros, preocupaciones, sueños y necesidades. Nos acostamos con la seguridad de volver a abrir los ojos luego de cerrarlos tras unas horas de sueño, la seguridad de volver a ver nuestra casa y tomar nuestro alimento diario, de realizar cada día nuestro trabajo de siempre. Somos concientes que no movemos al mundo según nuestro capricho sino todas las necesidades y vanalidades serían cubiertas inmediatamente, pero sabemos que la naturaleza tiene un movimiento propio, una dinámica ajena a nosotros y de la cual es imposible escapar. Entonces, si somos parte de algo y no podemos escapar de ello ¿no sería lógico que nuestras actividades vayan de la mano con las de la naturaleza?. Esta es la cuestión primaria y obligatoria para nosotros en este espacio.

Sigue leyendo «Mundana espiritualidad»

Vacaciones con la palabra

Señor me cuesta trabajo llegar junto con mis palabras, ser uno entre lo que digo, lo que pienso y lo que hago. Parece que se escapan mis ideas por caminos diferentes de mis sentimientos. Escucho ruido, me crispa no enfocarme, me duele estar dividido por mis juicios de vida, que no llegan a ningún nado. Escucho sobre tu entrada triunfal en Jerusalén, medito en el hecho de que tu lees el fondo del pensamiento y el corazón de todo ser humano: Se que estás consciente de que te traicionarán, que te juzgarán sin sentir, sin ley, ni razón, usando la autoridad para proclamar sus intereses y no justicia. Sigue leyendo «Vacaciones con la palabra»

Lo inútil

 Si nos fuéramos a un viaje de cuarenta días con CRISTO, descubriríamos que necesitamos pocas cosas. Solo estorbarían los pensamientos de preocupación y resentimientos. Nunca nos llevaríamos la basura, ni nuestros errores. En un viaje de 40 días: con tener qué comer y con qué vestirnos, podríamos disfrutar día a día la maravilla de caminar con Dios en los caminos del amor Sigue leyendo «Lo inútil»

El desierto

Dios habla con nosotros en el desierto. Hay muchas formas de desierto, de soledad, algunas veces parece desolación, pena, amargura, desesperación o angustia, separación.

Cuando, como Juan el Bautista, aceptamos caminar en nuestro desierto con Dios descubrimos, que no necesitamos tantas cosas. Con tener con que comer y con que vestirnos, podríamos disfrutar día a día la maravilla de caminar con Dios en los caminos del amor. El Padre Nuestro unicamente nos pide que reconozcamos nuestros errores y perdonemos, limpiando nuestros pensamientos de temor, odio, rencor, preocupación y resentimientos. Que son la basura que no nos deja vivir el amor.

Tu vida tiene y necesita caminos en el desierto para separarte de todo lo inútil y así sentir el soplo del amor que Dios puso en ti, cuando te creo, lo puso en tu espíritu que te da fortaleza y dirección. Has un recuento de lo que te sirve para hacer la voluntad del Padre, para que disfrutes caminando con el hijo y te llenes del Espíritu Santo.

Ve al desierto y limpia todo para recibir la vida que viene del amor en el pesebre de tu alma.