"MI MAMA SE LLAMA PEDRO"

Lo encontre en internet.

Padre Eugenio

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«MI MAMA SE LLAMA PEDRO»

Dos leonas no hacen pareja. Dos gatos, tampoco. No pueden aparearse. Para ello tendrían que ser de distinto sexo y de la misma especie. Son cosas de la zoología. No es producto de la cultura hitita, fenicia, maya, cristiana o musulmana. Por supuesto no es un invento de la Iglesia Católica. Muchos siglos antes de que Jesús naciera en Belén, el Derecho Romano reconocía el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Después ellos se divertían con efebos, que para eso estaban, para el disfrute. La esposa era para tener hijos.

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Tres vías para llegar a Dios

1ª.. La práctica de la justicia y del bien:

Creemos en el mensaje de Cristo, creemos en el amor paternal de Dios hacia nosotros, sentimos que Dios nos ama, y nosotros, en correspondencia, amamos a nuestros prójimos, aceptándolos fraternalmente como son, compartiéndoles nuestro tiempo, nuestra compañía y nuestra riqueza humana personal con generosidad.

2ª. El Conocimiento:

Creemos que Dios es el origen de la Verdad, y vivimos descubriéndola cada día, a través de la lectura de diferentes temas, a través del estudio de las ciencias físicas y metafísicas, a través del conocimiento de la Naturaleza, creatura de Dios. Sigue leyendo «Tres vías para llegar a Dios»

LA MISIÓN DE AMOR

En la libertad podemos mirar el amor
y mirarnos en el amor
y mirar cómo nos mira el amor.

Hemos recibido la libertad y con ella la responsabilidad de ser quienes somos.

Somos del amor, somos un amor por eso digamos “Padre”, sintiéndonos hijos amados, hijos y herederos del amor. “Nuestro” ¡todos! sin excluir a nadie. Padre Nuestro que envía a su Hijo y al Espíritu Santo a la misión de amor, de amar. Padre Nuestro de nosotros su hijos, hermanos y herederos del espíritu del amor. Sigue leyendo «LA MISIÓN DE AMOR»

La Sabiduría

Busto en bronce del Padre Xavier González Tescucano

Hermanos queridos, mientras yo siga oyendo a la gente de mi comunidad del Buen Tono lamentarse de todo, tengo que reconocer, con tristeza, que no he podido ser instrumento de sabiduría para ustedes: nos hemos pasado unas mañanas a todo dar, con sus chistes y sus alusiones políticas y sus críticas al clero. Sigue leyendo «La Sabiduría»

La Sabiduría

Hermanos queridos, mientras yo siga oyendo a la gente de mi comunidad del Buen Tono lamentarse de todo, tengo que reconocer, con tristeza, que no he podido ser instrumento de sabiduría para ustedes: nos hemos pasado unas mañanas a todo dar, con sus chistes y sus alusiones políticas y sus críticas al
clero.
Nos la hemos pasado sabrosa riéndonos en la Iglesia: —Fíjate, y nos pasamos a todo dar, riéndonos en la Iglesia. Ay!, mira qué sabiduría. En la carpa, con Palillo, se divierten más. Si quieren les digo dónde está, para que se vayan para allá. Y le digo a Palillo que a las once y media ponga una función, que al fin y al cabo el boletaje está asegurado. Todos se van a ir para allá…
Hermanos queridos, no se trata de eso. Si en algún momento me permito hacer uso de todos esos elementos, es para hacer más llevadero el momento de reflexión, porque estamos poco acostumbrados a reflexionar largamente.
Para que no se me distraigan, para que no se me duerman, para que no se me aburran, pero la finalidad no es que no se duerman, o no se distraigan, o no se aburran, sino que vayan descubriendo la sabiduría que Dios nos presenta en sus palabras.
Mientras yo oiga que se quejan de todo, mientras oiga que quieren encontrar solución inmediata a todo, que no son capaces de esperar a que las cosas maduren, no podré concluir más que no han podido encontrar la sabiduría ustedes, ni yo he podido dárselas a conocer.
Se muere alguien profundamente querido para ustedes, y a la semana o al mes quieren que ya no haya ninguna angustia en su corazón. ¿Cómo hacer eso? Es como querer que les hagan una herida de 20 cm., y que al día siguiente ya esté cerrada.
Una cosa es que el médico los pare rápido para que no se hagan adherencias, para que el organismo empiece a caminar y otra cosa es que ya esté cerrada la herida, que podamos hacer tontería y media.
Si pues una herida en nuestro cuerpo necesita un tiempo mínimo para cerrarse, una herida en nuestro corazón no puede acelerar el proceso, por más evangelizados que estemos, por más sabios que seamos. Y la sabiduría
consiste en tener esa capacidad de soportar el dolor durante esa semana, durante ese mes, durante ese tiempo, que es lógico que tengamos, porque
nadie nos ha predicado que seamos insensibles, al contrario, siempre se nos ha exhortado a conservar nuestra sensibilidad.

padre Xavier González Tescucano.
(1935-2009)

Lo inútil

 Si nos fuéramos a un viaje de cuarenta días con CRISTO, descubriríamos que necesitamos pocas cosas. Solo estorbarían los pensamientos de preocupación y resentimientos. Nunca nos llevaríamos la basura, ni nuestros errores. En un viaje de 40 días: con tener qué comer y con qué vestirnos, podríamos disfrutar día a día la maravilla de caminar con Dios en los caminos del amor Sigue leyendo «Lo inútil»

Confiar

Niña danza frente al "Niñopa" que va a misa en Xochimilco

Confiar, que difícil cuando tengo dudas, cuando las cosas pareciera que caminan en otro sentido, aún cuando sé que necesito confiar. Pero ¿cómo encontrar en mi corazón esa paz que da la confianza? No sé cómo recuperarla, no recuerdo como, cuando niña, confiaba. Sigue leyendo «Confiar»

¿Ir a Misa sin sentirlo?

Presentación del cuerpo de Cristo en la Parroquia de San Antonio de las Huertas, Tlaxpana, México

No vamos a Misa a sentirnos bien, sino a participar del mayor acto de amor de Dios por los hombres.

Autor: P. Eduardo Volpacchio

Me preocupa haber encontrado no pocas personas a las que les han aconsejado -incluso algún sacerdote- no asistir a Misa el domingo si no lo sentían. De ser cierto estos consejos, significaría que el criterio moral para evaluar la conveniencia de la asistencia a Misa sería el siguiente: “Si lo sentís, tenéis el deber de ir a Misa; si no lo sentís no tenéis que ir (o al menos podrías no ir)”. Es un planteo que hace decisivos, desde el punto de vista moral, los sentimientos. Sigue leyendo «¿Ir a Misa sin sentirlo?»