Las experiencias más profundas de PAZ vienen de la RECONCILIACIÓN.
Cuando somos capaces de pedir perdón y de perdonar, Dios nos regala una profunda paz en el corazón.
Si es posible, formemos un círculo en familia, y en medio pongamos una vela encendida y una imagen de la Sagrada Familia de Nazareth. Si ayuda, pon un fondo musical suave. Sigue leyendo «PIDIENDO PERDON A MI PROPIA FAMILIA»

