Hoy saludaré a mi imagen reflejada en el espejo diciéndole: "Hoy caminaremos con Jesús".
Las manos de Cristo fueron el papel, su sangre la tinta y sus clavos la pluma. Cristo nos escribió en las palmas de sus manos…
El rostro de Cristo son los buenos prelados de la iglesia y todos los santos, por medio de los cuales, como por medio del rostro, conocemos a Cristo.
La predicación de Cristo posee la virtud del agua, porque lava.
San Antonio de Padua