
«Les ruego, hermanos, que terminen con las divisiones entre ustedes» (1 Corintios 1:10). Vivimos con el escándalo de una Cristiandad dividida; sin embargo, podemos colaborar en hacerla mejor o peor. La hacemos peor si nos enfocamos en las diferencias entre los cristianos; mejor si resaltamos todo lo que nos une. Somos todos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En nuestro culto, creencias, moralidad y en el amor a Jesús, compartimos grandes áreas de consenso, y todos viajamos por la vida en la esperanza de llegar a ser un sólo rebaño bajo un sólo Pastor.






