Llaman las campanas a misa

Primera llamada

Llaman las campanas a la Santa Misa por primera vez, a la asamblea, a reunirse. Algunos se preparan, en la primera de tres llamadas, a cumplir el compromiso que manda. Hay quienes añoran ir al encuentro con Cristo, a descubrirse con el hijo del padre, a escucharlo en cada lectura, a mirar como se consagra, como llega a nuestro encuentro en el beso divino de la comunión. A convertirnos en custodias vivientes.

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Solemnidad de Corpus Christi

Nuestro Señor aceptó la voluntad del padre y viene y quiere lavarnos de nuestras culpas y se consagra para convertirnos en anfitriones y sagrarios vivientes, para que seamos luz del mundo, testigos y compartamos las maravillas que hace día a día en nuestras vidas.

Hay de aquel que no celebra este encuentro y no vive esta celebración. Más le valiera quitarse la ceguera, que vivir en la oscuridad de la criatura sin Dios. Más le valiera correr a altar donde el hijo se ofrece en sacrificio para revelarnos con amor la vida que viene del amor. Más le valiera llegar con su carga de errores, que enterrarse en las piedras de la soberbia, en la arena de la insensatez y en el féretro del odio eterno. Más le valiera encaminarse a la asamblea del reino, que vagar en la necedad, el temor, la amargura, la soledad y el vómito de la mediocridad.

Para qué estar hambriento de paz, si la paz del Señor está con nosotros, viene a nuestro encuentro. Para qué seguir sediento de explicación, si quien que abre los oídos, levanta a los paralíticos, cura a los enfermos, hace ver a los ciegos y levanta a los muertos está en medio de la asamblea de la Santa Misa. Él es la fuente que proclama las palabras de vida eterna. Para qué seguir debilitado si en la Santa Misa se ofrece y comparte el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

Boletín del domingo 23 de Junio del 2019
junio-23-2019

El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Solemnidad 

Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino,
y bendijo a Abrám, diciendo: «¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra!
¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!». Y Abrám le dio el diezmo de todo.

Libro de Génesis 14,18-20.

Dijo el Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies».

El Señor extenderá el poder de tu cetro:
«¡Domina desde Sión,
en medio de tus enemigos!
Tú eres príncipe desde tu nacimiento,

con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se retractará:

«Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec.»

Salmo 110(109),1-4.

Hermanos:
Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:
El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan,
dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».
De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía».
Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Carta I de San Pablo a los Corintios 11,23-26.

Jesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.
Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto».
El les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente».
Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta».
Y ellos hicieron sentar a todos.
Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

Evangelio según San Lucas 9,11b-17.

Somos un cuerpo en Cristo

Alma Mía, si alguna vez te sentiste aislada del mundo y la desolación tocó a tu consciencia es porque olvidaste que en Cristo somos un sólo cuerpo. Acaso tu brazo se deprime porque la pierna camina lejos de este. El ojo discute con el ojo y se aísla porque tienen punto conocen la palabra de forma diferente. Mírate en la creación de Dios, mira la creación en ti, mira al Padre Creador en ti, mírate en el Padre Nuestro, mírate en Cristo y mira a Cristo en ti y en tu prójimo. Ha venido Cristo para que seamos un cuerpo y estemos unidos en su Espíritu Santo.

Únete en consciencia en el Cuerpo de Cristo que se entrega en el sacrificio de la Santa Misa, únete en el Espíritu Santo en comunión espiritual. une tu consciencia de que en el prójimo está la oportunidad de recibir a Cristo, que, como diría Santa Teresita: «se viste de pobre para tendernos la mano.

Juan Manuel D’Acosta López
Consejero Terapéuta en Misión de Amor
Consulta cel./Whatsapp +52 1 734-1295-201

Anímate te abraza, viene a tu encuentro y está presente en ti

Deja de querer explicar a Dios y experimenta el abrazo del Padre Nuestro en la brisa, viene a tu encuentro Consagrando el Pan y el Vino en su cuerpo, su Sangre y divinidad. Está presente en ti con su Espíritu Santo.

Cuando le invocas es al Dios Trino y uno a quien invocas, pues es creador, salvador y ánimo.

Cuando le invocas: «Padre Nuestro, «Señor mío y Dios mío», «Jesús en tí confío»,»Espíritu Santo Ven»… Nos abraza con la creación, viene a nuestro encuentro encarnándose en Cristo y anima el camino, la verdad y la vida con el Espíritu Santo que es el Amor del Padre en el Hijo y del hijo en el Padre. Es el Amor que nos crea, nos une y nos impulsa a compartirlo en el mundo que habitamos.

En el silencio de tu retiro descubre al Espíritu Santo: es el soplo divino que anima nuestra vida, es acción del Verbo, traductor de la sabiduría y el Amor de Dios Padre y del Hijo en la profundidad de nuestros corazones.

Mírate en el Padre y mira al Padre mirándote en el Hijo con el Espíritu Santo. Mírate en el Hijo del Padre Nuestro con el Espíritu Santo. Mírate en el Espíritu Santo que une al Padre con el Hijo. Mira a Dios en ti y deja que exprese su voluntad de Amor en ti. Dios es Amor y basta su presencia.

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  • > Gracias Papá
  • > Dios te bendice ¿Que te puede faltar?
  • > ¿Quién te crees que eres?
  • > Hij@, eres el Amor de Dios, su bendición, haz familia.

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junio-16-2019b

¿Qué te está diciendo el Señor?

El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.

Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.
Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas.
Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.
Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra, yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo, recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.

Libro de los Proverbios 8,22-31.

Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿Qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos.
Todo lo pusiste bajo sus pies.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.

Salmo 8,4-5.6-7.8-9.

Hermanos:
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia;
la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.

Carta de San Pablo a los Romanos 5,1-5.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»

Evangelio según San Juan 16,12-15.

Papá Dios

  • Domingo de la Santísma Trinidad 6-16-2019
  • En este número tenemos la tarea de mirar y mirarnos en la Santísima Trinidad.

Santísima Trinidad, Papá Nuestro, Somos hijos por Jesucristo y unidad en tu Espíritu Santo. ¿Cómo entregarte nuestras gracias? si todo lo bueno viene de tu Amor. Somos tu Amor y por eso somos tu bondad encarnada. Perdón por tomar la tierra en nuestras manos negando tu presencia y separando tu creación. Perdón por no entregar tu Amor que alienta nuestra alma y alentarnos por nuestra mente, emociones, cuerpo y el decir de la gente.

Eres Trino que da la plenitud del cielo en la tierra y en todo lugar visible e invisible. Abrazo en la brisa y sostén de nuestros pasos y límite de nuestras caídas. Alimento de cada día que los ángeles adoran aún sin poderlo gozar, pan celestial de los hombres, esclavo para rescatarnos de la tierra que pretendemos mantener, olvidando que somos tuyos. Y en ti Espíritu Santo nos unimos, como el Padre en el Hijo.

Sin tu Espíritu Santo no podríamos pronunciar el nombre de Jesús. Hoy quiero negarme a mi mismo y reconocerme como tu hijo en tu hijo en tu Espíritu Santo.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»

Evangelio según San Juan 16,12-15.

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Gracias Papá

Padre Nuestro, gracias por el universo que creaste con tu Espíritu de Amor, es sorprendente que en un polvillo, en la inmensidad de tu expresión, compartas tu Amor en nuestra humanidad; extiendas la consciencia de tu presencia en nosotros. Gracias Papá Dios, porque nos compartes la alegría de ser padres e hijos, de sorprendernos por la gestación de un bebé, por despertar nuestro amor ante la presencia de un hijo.

Gracias Papá Dios, porque comparte tu herencia de Amor en tu Hijo y tu hijo nos muestra el camino hacia la plenitud del origen en ti, Padre. Nos muestra el rostro de tu misericordia. Los hijos somos tu herencia de Padre y somos los herederos de tu Amor y perdón de Padre. Con tu Hijo nos reconoces como hijos. Tu esperanza en que regresemos a tus brazos y gocemos de tu casa. En ti la distancia nos une, Tu Amor nos hace uno en el reino y somos reyes. Tu Amor nos habla y somos profetas para proclamar tu herencia. Compartes las bendiciones de tu Amor para que seamos sacerdotes y bendigamos al mundo, la ofensa y la adversidad en tu nombre.

Gracias Padre que expresas tu providencia y a pesar de que te ignoramos no permites que falte casa, vestido ni sustento. Nos has entregado la tierra para que la bendigamos compartiendo tus dones y los frutos de tu Espíritu Santo: Amor, gozo, paz, amabilidad, paciencia, bondad, fidelidad, autocontrol… Perdón por no cosecharlos, por pensar con egoísmo y despreciar tu abundancia. Por perdonar con nuestro perdón mundano y temporal y no entregar tu perdón pleno y lleno de misericordia. Por separarnos como humanidad, por matarnos entre hermanos buscando distinguirnos como los hijos predilectos y poseedores de la verdad.

  • ¿Quién como Dios?
  • ¿Quién podrá poseerte Padre? Si en todos eres y somos en ti.
  • ¿Dónde estábamos cuando separó las estrellas y los mares?
  • ¿Cómo recibimos a su Hijo encarnado en nuestra carne en el vientre de la Santísima Virgen?

¿Cómo juzgamos a tu Hijo nacido del Espíritu de tu Amor? Es tu verdad encarnada , camino y vida hacia tu plenitud, está presente en nuestra alma y espera que le abramos la puerta de la consciencia. Cristo es la expresión de tu Divina Providencia, la puerta de tu Reino, es tu voluntad de reconciliación en el cielo y en la Tierra, el pan de cada día, es la misericordia del Perdón que nos das para perdonar a quienes nos ofenden o tienen deuda con nosotros. Es la fuerza para sostenernos ante la tentación y levantarnos de la adversidad y librarnos de negar el Amor que proclama el adversario alentando la separación de la consciencia de tu presencia anteponiendo egoísmo de temores y resentimientos..

Padre Nuestro, de todos, eterno Papá amoroso, Gracias y perdón.

Quiero que los Diez minutos que anteceden a mi despertar nos encontremos en oración para decirte «Buenos días Padre Nuestro», con tu Hijo, por el Espíritu Santo encarnado en la Santísima Virgen que ruega por nosotros. Así sea,

Gracias Papá Dios. Amen.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»

Evangelio según San Juan 16,12-15.

Domingo de Pentecostés

El Espíritu Santo está presente en ti. Deja que guíe tu espíritu. Que tu espíritu gobernará a tu mente, emociones, cuerpo el dicho de la gente, la imaginación y los sueños, en cada pensamiento palabra y obra.

¿Quien es mejor referencia para tu pensamiento? un gran pensador o aquél que nació hace más de 2000 años, cambió el rumbo de la historia, el calendario y está apoyado en el Amor.

¿A quien seguirás como maestro? al que estudio en las mejores universidades del mundo o a aquél que creo el universo.

¿Quien viene a tu encuentro en la salud y la adversidad, en lo prospero y en lo adverso? ¿Quien te ama hasta dar la última gota de su sangre porque descubras el Amor y te levantes del temor y la parálisis?

Solo hay una forma de negar el Amor del Padre Nuestro, desconociendo a su Espiritu Santo encarnado en Cristo y heredado por Cristo a la humanidad.

¡Basta de vanidad! Dios es y Basta, permite que tu consciencia descubra la presencia de su Espíritu Santo y deja de estar aislándote de la creación de Amor.

Boletín del Domingo de Pentécostes 9 de Junio 2019

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junio-9-2019

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.
Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.
Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos?
¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua?
Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor,
en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma,
judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

Libro de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11.

¡Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
la tierra está llena de tus criaturas!

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra.

¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor.

Salmo 104(103),1ab.24ac.29bc-30.31.34.

Hermanos:
Los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo.
Pero si Cristo vive en ustedes, aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el espíritu vive a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.
Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal.
Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

Carta de San Pablo a los Romanos 8,8-17.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»

Evangelio según San Juan 14,15-16.23b-26.

El Amor rescata la infidelidad

La infidelidad es un síntoma en alguno de los dos en la pareja. Es una falta de contacto con el espíritu pues uno de los frutos del Espíritu Santo, es la fidelidad.

Mira al infiel

Quien mira al infiel escucha en su conciencia a la mente condenar, la emoción separa, el cuerpo rechaza, las personas claman por la separación. Sin embargo el espíritu tiene una visión diferente y es con misericordia. De hecho el Amor quiere salvarlo quitando la justa condena.

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Ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado

Reflexión dominical mayo 19, 2019
Quinto domingo de Pascua

¿Cómo quitar el Temor?
Un día de ejercicio para tu espíritu

Responsable: Juan Manuel D’Acosta L.
Consejero terapeuta en Misión de Amor.
Consulta por cel/Whatsap +52 1 734-1295-201

El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.
El temor es la ausencia de Amor, como la sombra es la ausencia de luz y el frío la carencia de
calor. Si el Amor del Padre Nuestro y Jesucristo está presente en el Espíritu Santo que
alienta tu espíritu. Entonces abre la puerta de tu conciencia que es tu espíritu.

Boletin-mayo19-2019

Lecturas

Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia.
Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.
En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.
Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia.
Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía.
Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.
A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 14,21b-27.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre.

Salmo 145(144),8-9.10-11.12-13ab.

Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.
Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.
Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos.
El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».
Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y agregó: «Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.

Apocalipsis 21,1-5a

Después que Judas salió, Jesús dijo: «Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.
Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.
En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros».

Evangelio según San Juan 13,31-33a.34-35.

Hojita dominical del 12 de mayo 2019

Cuarto Domingo de Pascua

«Yo soy el Buen Pastor«


Oración: «Padre me siento triste
Contémplate en su Amor
No sé qué Pensar
¿Cómo vencer mi enojo?

Responsable: Juan Manuel D’Acosta L.
Consejero terapeuta en Misión de Amor.
Consulta por cel/Whatsap +52 1 734-1295-201

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Lecturas

Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,14.43-52.

Pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron.
Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé. Estos conversaban con ellos, exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios.
Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios.
Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron: «A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos.
Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra».
Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe.
Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región.
Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio.
Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio.
Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Salmo 100(99),2.3.5.

Sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.

Apocalipsis 7,9.14b-17.

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:
Yo le respondí: «Tú lo sabes, señor». Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero».
Por eso están delante del trono de Dios y le rinden culto día y noche en su Templo. El que está sentado en el trono habitará con ellos:
nunca más padecerán hambre ni sed, ni serán agobiados por el sol o el calor.
Porque el Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos».

Evangelio según San Juan 10,27-30.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.
El Padre y yo somos una sola cosa».


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.