EL CUARTO REY MAGO

Cuenta una leyenda rusa que fueron cuatro los Reyes Magos.

El zigurat de Borsippa, con sus altos muros y siete pisos, era el punto de encuentro de los cuatro reyes e inicio de la travesía conjunta. Hacia allí acudía Artabán, con un diamante protector de la isla de Méroe, un pedazo de jaspe de Chipre, y un fulgurante rubí de las Sirtes como triple ofrenda al Niño Dios, cuando topó en su camino un viejo moribundo y desahuciado por bandidos: interrumpió el rey su viaje, curó sus heridas y le ofreció el diamante al viejo como capital para proseguir el camino. Llegado a Borsippa, sus compañeros de viaje habían partido.

Continuó en soledad en pos de su destino, pero arribado a Judea, no encontró ni a los Reyes ni al Redentor, sino hordas de soldados de Herodes degollando a recién nacidos: a uno de ellos, que con una mano sostenía a un niño y en la otra blandía afilada espada, ofrece el rubí destinado al Hijo de Dios a cambio de la vida del niño. En esta actitud es sorprendido: es apresado y encerrado bajo llave en el palacio de Jerusalén.

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El testamento espiritual de San Antonio

De tres cosas procede la muerte o la vida:

  • El corazón, la lengua y la mano.
  • Amo con el corazón, por medio de la fe y de la devoción; amo con la palabra, afirmando la verdad y edificando al prójimo; amo con la mano, por medio de un modo de actuar puro.
  • Renováos en el espíritu de vuestra mente en la contrición del corazón, y revestios del hombre nuevo en la confesión de la boca, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad al reparar el mal con buenas obras.