Hoy abriré los brazos al cielo para recibir el amor de mi papá Dios.

III.- OFRECIMIENTO

Padre clementísimo, te recordamos el alma de nuestro (a) hermano (a) apoyados en la certeza de que resucitará en el último día con Cristo y con todos los que han muerto en Cristo.

Que tu corazón misericordioso se conmueva, por nuestro (a) hermano (a) abre a tu hijo (a) las puertas del cielo, y a nosotros, que permanecemos en este mundo, consuélanos con las palabras de la Fe, hasta que un día todos encontremos a Cristo y permanezcamos con El y con nuestro hermano (a)

Por Cristo nuestro Señor. Todos: Amén.

¡Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina del Santo Rosario! Fiados en tu bondad nos acercamos a Vos, para honrar tu nombre y consolar nuestras almas.

Abre, Señora, la puerta de tu corazón y descúbrenos la luz de estos Misterios, contenidos en el Santo Rosario para que en ellos encontremos virtud para nuestras almas, tranquilidad para nuestro corazón, paz para nuestras familias, salud para nuestros enfermos y libertad para las almas del Purgatorio.

Socorre especialmente a nuestro (a) hermano (a) y concédenos la dicha de ser hijos tuyos en vida y en muerte.

Todos: Amén.