«Mantente quieta(o) y sabrás que Yo soy Dios». Señor, al mirarte y mirarme en ti, en tu misión de amor, voy abriendo en mi conciencia la profundidad y altura de tus Palabras que me guían a la tranquilidad y la grandeza de Tu Presencia. Sigue leyendo «Contémplate en su Amor»
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Desprecio mi necesidad
Como desprecio mi necesidad alma mía, por las mañanas mi mente se ocupa de las carencias y en las oraciones me fatiga mantenerme hablando de mis limitaciones al Señor. ¿Cuánto espero en el Señor? pero más le hablo de las penas de la tierra, del recurso que no alcanza, del trabajo que no produce, del amor envuelto en la oscuridad de las dudas. Pero tú, alma mía, como vela en la noche oscura, mantienes mi conciencia con la esperanza de la misericordia del Señor. Sigue leyendo «Desprecio mi necesidad»
Amor ¿dónde estás?
Señor, le oculto a mi conciencia la presencia del alma mía donde estas tu, fuente de vida, verdad, amor, paz y libertad. Con mis razones y emociones desbocadas y el ansia de sentir las sensaciones de mi cuerpo distraigo mi conciencia de tu luz que se enciende en el alma con tu espíritu Santo.
Ayúdame Señor a mirarte sobre todas las cosas, a esperarte sobre toda la vida, a sentirte emergiendo de tu creación con tu bondad y tu paz.
En ti está la luz que ilumina mis dudas y mis temores, luz de paz plena y eterna que da gozo al mundo y gracia al universo.
Cuando recupero la quietud de mi conciencia en el silencio de mi oración, te miro en Jesucristo, encarnado en esta vida dándonos tu divina conciencia y la puerta a tu eterna gloria. Jesús, en ti confío, te necesito, ayúdame a descubrirte no en la tormenta, ni el fuego o el terremoto, sino en el suave abrazo de la brisa con la tierna mano de la tierra sosteniéndonos.
A Jesús por maría
Alma Mía corre al encuentro de La Santísima Virgen María, ella sabe cómo amar a Dios sobre todas las cosas; cómo amarlo al encontrar su voluntad, encarnarlo en su vida, apoyada en la verdad enfrentar los peligros y las críticas, sabe cómo recibirlo y entregarlo, siempre con Jesús, siempre hasta su cruz, muerte y resurrección. Corre y entrega todo a a Jesús por María.
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Cántale
Alma mía, hoy quiero encargarte, para entregarle a nuestro Señor, una plegaria que sólo mi corazón puede pronunciar en un canto que sólo mi alma puede cantar. Quiero vivir ese amor a Dios conscientemente, como cuando eres hijo y miras a tu Padre enorme y grandioso, como cuando joven que no existe otro pensamiento más que el dirigido al amado. Sigue leyendo «Cántale»
¿Cómo aumentar mi fe?
Alma mía, la fe es una acción de tu conciencia que mira con los ojos de lo profundo hacia la altura del Señor para transformar el mundo. Es un Don que nos regala el Señor, pídele que aumente tu fe, que ilumine la seguridad de que el Amor que crea el cielo y la tierra está presente n tu vida para hacerse presente en la vida que te rodea, a imagen y semejanza. Te dueles y te confundes por la ausencia de fe cuando dejas de estar en contacto con el Señor en Oración, permites que el mundo te invada y olvidas darle espacio y tiempo al Señor . Alma mía limpia el brillo de la fe, retírate en el Señor. Sigue leyendo «¿Cómo aumentar mi fe?»
Retírate, dale espacio al amor
Alma mía ¿Cuantas razones tienes para apartarte de la conciencia de que Dios está presente? Es tan normal su presencia que lo miras casi como un adorno más de nuestra vida, le das un lugar importante en la recámara, en la sala y el comedor. Aún en tu pecho, la cartera o en el transporte donde está su imagen, pero realmente dejas de mirarlo y retirarte a dialogar con él.
Agradece bienes y males
Alma mía hoy, cuando estaba visitando al Santísimo, escuchaba la voz de una mujer mayor que rezaba murmurando y que ante todo daba gracias. Al mirar hacia el Sagrario comprendí que si hemos de agradecer a Dios por los bienes recibidos, también agradezcamos, bendiciendo los males. Transformar un mal en una bendición es el primer paso para alcanzar el bien deseado. Sigue leyendo «Agradece bienes y males»
¿Quién dices que soy?
Alma mía deja de aislarte y vivir encerrada en tu pequeño mundo y ábrele la puerta al Señor. Deja que esté en tu conciencia la presencia de Dios y pídele que te responda en tu conciencia: “¿Señor, quien dices que soy? Al abrir el cerrojo de tu conciencia descubrirás la presencia vivificadora de Dios en tu espíritu y en las pieles que te rodean y sostienen: Sigue leyendo «¿Quién dices que soy?»
Acepta y entrega
Alma mía, el Señor insiste en que pongas su palabra en tu vida, que la encarnes y la extiendas como bendición por el mundo. Simplemente la escucha de su palabra parece difícil, pues hay tanto ruido en las preocupaciones y rencores, en el temor y los egoísmos del corazón, que alzarse sobre ese ruido requiere negarse y cerrar la puerta de los sentidos y las emociones para entender y comprender la palabra del Señor. Alma mía, su palabra tiene la fuerza y el sentido de lo que tanto anhelas. Sigue leyendo «Acepta y entrega»










