Deja de separarte, para que todos seamos uno

Uno en Cristo,una pareja en Cristo, una familia en Cristo, una amistad en Cristo, una vecindad en Cristo, una comunidad en Cristo, una empresa en Cristo. EN Cristo, en el amor de los Amores, aceptando que somos espíritu de amor encarnado por el Padre Nuestro, que somos amados hasta la última gota de Sangre por Cristo, que somos amados por el Espíritu Santo que anima nuestro espíritu. Es su soplo divino de vida eterna el aliento que me da existencia, rumbo y sentido Sigue leyendo «Deja de separarte, para que todos seamos uno»

Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papá

Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papa….

o Por aquella palabra, aquel grito que me lastimó en mi infancia o adolescencia….
o Por aquel regaño o maltrato que me dio sin haberme escuchado….
o Por aquella agresión que me hirió física y emocionalmente…. Sigue leyendo «Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papá»

¿Cómo olvidar una infidelidad?

Señor ¿cómo olvidar una ofensa como la infidelidad? Realmente siento un dolor tan fuerte que quisiera tapar a mi pareja con piedras, es tal mi desilusión y mi frustración que me parece que no existe otra solución más que condenarlo por el dolor que me hace y que me daña. Me llena de furia, de impotencia, de rabia, me deprime y estoy tan sensible que cualquier cosa que diga o haga me colma el plato y exploto en contra de mi pareja. Sigue leyendo «¿Cómo olvidar una infidelidad?»

¿Cómo pedir perdón?

 

La mayor satisfacción para el Padre es que sus hijos estén unidos. La reconciliación entre hermanos, por la gracia del Padre Nuestro, es descubrir la bendición en el error. El Padre Nuestro nos pide que perdonemos y pedir perdón es tomar el perdón de Dios para redimir o arreglar la relación que se encuentra rota o trastocada por nuestro error. Pedir perdón es un acto donde ejercemos nuestra libertad haciéndonos responsables de nuestros pensamientos acciones u omisiones. Sigue leyendo «¿Cómo pedir perdón?»

Desprecio mi necesidad

Como desprecio mi necesidad alma mía, por las mañanas mi mente se ocupa de las carencias y en las oraciones me fatiga mantenerme hablando de mis limitaciones al Señor. ¿Cuánto espero en el Señor? pero más le hablo de las penas de la tierra, del recurso que no alcanza, del trabajo que no produce, del amor envuelto en la oscuridad de las dudas. Pero tú, alma mía, como vela en la noche oscura, mantienes mi conciencia con la esperanza de la misericordia del Señor. Sigue leyendo «Desprecio mi necesidad»