Cómo hacer la Corona de Adviento para navidad

Dios es Amor, el Adviento es el tiempo para la preparación para recibir la vida que viene del Amor. Jesús es el Amor encarnado del Padre Nuestro. El Espíritu Santo es el Amor que une al Padre con el hijo para navidad.

El adviento hacia la navidad es una temporada donde tradicionalmente nos unimos como familia, es una fecha donde el espíritu del Amor nos invita que lo aceptemos. Aceptar el Amor puede volverse muy complicado si nuestra consciencia está cubierta de rencores, resentimientos, temores, juicios, separación y condena. Hay en el ambiente un ambiente de nostalgia que tiene fe en el Amor, que todo lo espera en el Amor, que quiere vivir el Amor. Es tiempo de la corona del Amor

Desafortunadamente hay muchos que no saben como encontrar ese amor, como transitar por el adviento hacia el nacimiento de la navidad, piensan que el Amor es una sensación que aparece y desaparece. Pero el Amor es una luz perpetua de gozo, paz, bondad, amabilidad, autocontrol, fidelidad, paciencia. Estos son frutos del Espíritu Santo, El Amor que habita en nosotros.

Ofendí por no controlar mi carácter

¿Cómo pedir perdón a un hermano, a quien ofendí por no saber controlar mi carácter?

En este hecho hay dos partes que atender: Por un lado que no pudiste detener tu impulso de entregar ofensa a tu hermano y por otra parte, cómo pedir perdón por el dolor que te significa haber entregado ofensa.

En ambos casos, el perdón es la llave para restaurar el amor. Amor hacia ti y Amor hacia tu hermano.

Pedir perdón a tu hermano

El pedir perdón a tu hermano significa pedirle que te comparta el perdón que Dios le entrega. Pedir que exprese el Amor y la compasión que Dios ha puesto en tu hermano al igual que en ti.

Tú eres una expresión del Amor de Dios. Eres un Amor encarnado. Eres un Amor y amor es lo que en verdad puedes entregar. Es un error entregar ofensa, pues la ofensa es resultado de juicios y resentimientos que culpan a diferencia del Amor que al entregarlo salva.

Por eso, acepta el Amor y compasión que Dios te ha entregado y con amor y compasión bendice aprendiendo de tu error de contrariar el Amor y entregar ofensa a tu hermano.

Perdónate no entregar tu Amor

Esa misma acción también ocultó tu amor. Observa como has cultivado tu vida. Mira que ha crecido un carácter que oculta el amor, como cizaña que crece en el trigo de tu amor. Así pues, limpia tu consciencia de aquellas heridas que has experimentado en tu vida y que se han convertido en mascara de cizaña (de «mal carácter»). Está máscara la usas para protegerte o defender un hecho o una serie de hechos que marcaron tu vida y la máscara parece que esconde los efectos de las personas para que no te juzguen o se repitan los hechos dolorosos, que no has logrado sanar.

Pon pie firme en el Amor

Así que, si te cuesta trabajo relacionarte con tu hermano y contigo misma. Haz como en el baile: Pon poner el pie firme en el Amor de Dios., reconoce y acepta que es Padre Amoroso y compasivo. Que te Ama al extremo de encarnarse y sufrir hasta lo indecible para que te mires amada y en el amor corrijas errores que contradicen el Amor. Para que descubras que el Padre es el camino, la verdad y la vida. Que el Padre es el Espíritu Santo que nos guía y viene a nuestro encuentro. Que el Padre es Nuestro, de todos a pesar de los errores que ocultan el amor.

La profundidad en tu consciencia

No permitas que tu mente que juzga, condena y separa tome el control de tu vida. No permitas que rencores y resentimientos te empujen sin sentido. No dejes que tu cuerpo sea el tirano de tu existencia, ni los comentarios de la gente, tu imaginación o tus sueños. Inicia cada acción invocando al «Padre Nuestro»

Así poniendo la consciencia en el fondo de tu corazón

  1. Escucha cuando invocas diciendo: «Padre Nuestro»
  2. Descubre que el «Padre Nuestro es quien te escucha y quiere guiarte.
  3. Vive con el «Padre Nuestro».

El mensaje del Padre Nuestro

Hoy el evangelio tiene un mensaje para ti. Cada día tiene una tarea para ti. Deja que la buena noticia sea tu guía día a día. Escucha las palabras que pronuncias, descubre el testimonio de la voz y la presencia de Jesucristo y mirate en la presencia del Padre Nuestro.

Jesús dijo a sus discípulos

Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, perdónalo». Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, ella les obedecería.

Evangelio según San Lucas 17,1-6.

Agradece al Señor por tan hermosa respuesta que quiere llegar a tu alma, adolorida, profundiza en ella, para poder asimilar y aplicar tan maravillosa enseñanza.

Si no te quiere perdonar

Si dudas que tu hermano no te quiera perdonar. Ten Paciencia

Tal vez tu hermano lleva muchos años sin hablarte y nunca te ha querido escuchar. Todo se detonó por ofender. Y no supiste manejar tus emociones y cultivaste el rencor y las ofensas contra él. Comienza por sanar tu alma y admite el error por juzgar, Pide perdón.

El hecho pudo ser la repartición de una herencia o el querer imponer un poder sobre ti…

Suelta, acaso no es más importante tu paz que un mundo de monedas de oro

Así no tendrá poder ni económico ni de ninguna clase sobre ti. Con la verdad del Amor eres libre. Así se rompen las líneas de poder terrenal

Si, ya pediste el perdón. Tu hermano tiene al alternativa de entregar el perdón que Dios le concede o no tendrá perdón. Ruega por él. Suelta. Deja que el perdón de Dios fermente en su consciencia

La última voluntad

Aquel hombre en el hospital estaba siendo sometido a múltiples estudios para saber cuál era la causa de su malestar. Tendido en la cama miraba por la ventana un viejo árbol que apenas reverdecía entre tanta vegetación alimentada por las lluvias de verano. Sus pensamientos divagan, sólo Dios sabe por donde. Con 76 años esperaba que alguno de sus hijos fuera a su encuentro. Tal vez la última voluntad, el único camino que quisiera seguir era aquel que lo reuniera con su esposa. Dos años atrás había asistido a su funeral.

Ella se abandonó en el cáncer, mientras él luchaba desesperado por arrancarla de la sentencia de la vida. Aquel hombre lucho esperando el milagro, buscando remedios de todo tipo, con tantos tipos de doctores, clamaba al cielo pidiendo al Sagrado Corazón que los mantuviera unidos.

El hombre de la cama 25 esperaba a sus hijos o alguna razón para aferrarse a la vida, algún amor que lo guiara. La habitación estaba lejos de su amada. Estaba en aquel hospital donde tantas veces acompañó a su esposa buscando la sanación. Ese lugar representaba el dolor de la esperanza fallida, de la fe vacilante, del sufrimiento que antecede a la despedida. Ese espacio de sanación se convertía en un templo de meditación y de oración hacia el Amor, su última voluntad.

El diagnóstico

Vagaba sólo entre las sábanas y la afanada atención de enfermeras y doctores que investigaban el mal que lo aquejaba. Buscaban en la sangre, en el latido, en la respiración, en imágenes y con exploraciones mediante aparatos que la ciencia había desarrollado. Buscaban lastimando el cuerpo. Sanaban aplicándole los medicamentos que el caso incierto requería. Sin embargo la desolación no cedía. Su respiración se dificultaba, en su pecho descubría el dolor del vació del templo del Amor. Su mirada se nublaba por lágrimas y al cerrar los ojos contemplaba la imagen de su amada. La quería más que a su vida, el amor que compartía era la vida misma. Soñaba con no despertar y despertaba soñando morir para reunirse con su amada.

La visita

Pasaba las horas y los días en la noche del alma. La mente preguntaba ¿Por qué? El sentimiento preguntaba ¿que hago aquí? Y las personas no tenían respuestas. En ese momento de divagación llegó uno de los hijos a quien había señalado como ingrato por no acercarse a él y abandonarlo. Se acercó a su lecho le dijo:

-Hola Pa’. Tenía erisipela y hasta este día me pude levantar de la cama para visitarte. Nadie, de mis hermanos me habló para saber que me ocurría, sólo me hicieron saber que era un mal hijo por no venir. He estado al tanto de que te ocurre y hablé con un doctor que me tenía informado de tus avances en la investigación de tu caso. Por cierto en la tarde te vendrán a decir que no encuentran ningún padecimiento que puedan atender, más allá de la lesión que te hicieron al pincharte el pulmón con el aparato que usaron y que sanará en unos días.

Aquel hombre no sabía que decir, sabía que había condenado a su hijo ante sus hermanos y ahora se daba cuenta de que no había tal rechazo o abandono. Era difícil reconocer la injusticia ante su hijo. Así que la educación le dicto saludar diciendo

– Hola Hijo, que bueno que viniste.

Se saludaron con un beso y el hijo continúo diciendo:

– Ten cuidado con las molestias que dices que tienes, acuérdate que estás en un centro hospitalario de investigación y si les dices que te duele el “furris furris” se van a meter a investigar. A lo que vine es a decirte que en muchas cosas no estamos de acuerdo y no nos pondremos de acuerdo en nuestra forma de pensar o de actuar. Así que dejemos de discutir sobre eso. Lo que te pido es que seas un buen abuelo y que ahora que salgas del hospital vayas todos los lunes a comer con tus nietos, para que te conozcan más.

De esa manera continuaron charlando cosas intrascendentes, ambos sabían que padecía de Amor y que el Amor era la última voluntad, su destino final.

La conclusión

Por eso, fueron muchos lunes que el abuelo convivió con sus nietos y les compartía sus aventuras de la vida. Hasta que un día se despidieron de él. Ese día cantaron y la última frase del hijo al padre fue: “canta y no llores”. Aquel hombre viajó a tierra lejana donde estaba otro hermano, todo parecía ir bien hasta que no pudo levantarse de la cama. Se quedó mirando una imagen del Sagrado Corazón y le dijo a la señora que le prodigaba atención en casa de su hijo. Así concluyó:

-”Si me voy, no se asuste”

Así, con la mirada en la imagen del Sagrado Corazón, su espíritu se separaba de su cuerpo para ira al Amor. Dios es Amor y está en los cielos. En el Amor encontró al amor de su vida y el Amor que lo Creo para descansar en paz, alumbrados por la luz perpetua.

La sanación

Muchos años después aquel hijo leía:

Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papa….

Por aquella palabra, aquel grito que me lastimó en mi infancia o adolescencia….

Por aquel regaño o maltrato que me dio sin haberme escuchado….

Por aquella agresión que me hirió física y emocionalmente….

Por el tiempo que no me dedicó…. por las veces que no quiso jugar conmigo… por las veces que no se interesó por lo que sentía….

Por aquellas situaciones y acciones que me hicieron tener miedo…..

Por aquellos momentos que me hicieron llorar….

Te perdono papá por aquel momento que tal vez tu no recuerdas, pero que dejó en mi un dolor que todavía hoy tengo….

Hoy te perdono papa de todo lo que de alguna manera me lastimó….

Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes…
Hoy me reconcilio contigo, te perdono de todo corazón…..

Medita en otros pensamientos, obras o lo que haya dejado de hacer y perdónalo…

Hoy el hijo continúa buscando el Perdón de Dios para entregarlo a su padre y sanar las heridas de su infancia y vivir el Amor, perdonar a su papá como Dios manda. Esa es la última voluntad.

Domingo de Pentecostés

El Espíritu Santo está presente en ti. Deja que guíe tu espíritu. Que tu espíritu gobernará a tu mente, emociones, cuerpo el dicho de la gente, la imaginación y los sueños, en cada pensamiento palabra y obra.

¿Quien es mejor referencia para tu pensamiento? un gran pensador o aquél que nació hace más de 2000 años, cambió el rumbo de la historia, el calendario y está apoyado en el Amor.

¿A quien seguirás como maestro? al que estudio en las mejores universidades del mundo o a aquél que creo el universo.

¿Quien viene a tu encuentro en la salud y la adversidad, en lo prospero y en lo adverso? ¿Quien te ama hasta dar la última gota de su sangre porque descubras el Amor y te levantes del temor y la parálisis?

Solo hay una forma de negar el Amor del Padre Nuestro, desconociendo a su Espiritu Santo encarnado en Cristo y heredado por Cristo a la humanidad.

¡Basta de vanidad! Dios es y Basta, permite que tu consciencia descubra la presencia de su Espíritu Santo y deja de estar aislándote de la creación de Amor.

Boletín del Domingo de Pentécostes 9 de Junio 2019

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junio-9-2019

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.
Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.
Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos?
¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua?
Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor,
en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma,
judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

Libro de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11.

¡Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
la tierra está llena de tus criaturas!

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra.

¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor.

Salmo 104(103),1ab.24ac.29bc-30.31.34.

Hermanos:
Los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo.
Pero si Cristo vive en ustedes, aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el espíritu vive a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.
Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal.
Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

Carta de San Pablo a los Romanos 8,8-17.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»

Evangelio según San Juan 14,15-16.23b-26.

¡Que resucite el amor y el perdón por los sacerdotes!

Amar, perdonar y orar por los sacerdotes es descubrir que somos uno en ellos y ellos son uno de nosotros. Hablemosle al Señor, en oración, escuchemos el eco de este dialogo en nuestro espiritu.  Luego lee la oración que hace el Papa Francisco hacia los sacerdotes.

Que resucite el amor por los sacerdotes

Dios de Amor, quiero que resucite el amor a mis sacerdotes

Todos ellos, son gente que HOY entrega su vida por los demás.

Quiero amarlos CON CARIÑO, RESPETO Y ADMIRACION.

Ellos tiene que saber que no están solos. Sigue leyendo «¡Que resucite el amor y el perdón por los sacerdotes!»

Oraciones para el perdón en la familia

Lee de manera pausada esta guía. Da tiempo para que puedas perdonar y pedir perdón en silencio. Si es posible, forma un círculo con tu familia. En medio pon una vela encendida y una imagen de la Sagrada Familia de Nazareth. Si ayuda, pon un fondo musical  suave. Sigue leyendo «Oraciones para el perdón en la familia»

Que el Señor resplandezca su rostro sobre ti

Dios de amor, hoy quiero que resucite el amor.

Quiero resurgir y que resucite tu amor del que estamos hechos.

Quiero mirarme al espejo y también mirar al prójimo, con tus ojos de amor.

Quiero contemplarme con tu misericordia

Y resurgir tirando toda esa basura de resentimientos y rencores que impiden que tu amor y gloria fluyan en mi vida. Sigue leyendo «Que el Señor resplandezca su rostro sobre ti»