¡Cállate Satanás!

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Alma mía, cuando buscas a Dios, cuando proclamas su presencia, cuando vas a su encuentro, cuando te encaminas a la paz, aun cuando decides orar o adorar a Dios, Satanás se opone y busca la manera de sembrar su confusión y aun el temor para que no alcances tu destino, para que no llegues a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

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Hay muchas maneras con las cuales se entromete en tu mente, en tus emociones o en tu imaginación y te aconseja. Es importante que reconozcas que solamente es un consejo, una tentación, de un ángel caído en desgracia. Y también tienes el consejo y la bendición de tu ángel de la guarda.  De tu decisión depende encarnar sus palabras y alejarte de Dios o vivir el amor, la paz, la libertad, el perdón y la armonía de Dios.

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La fuerza del silencio al meditar

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  • El silencio es una de los ambientes a los que hemos renunciado en esta cultura ¿cómo escuchar el amor y la paz sin el silencio?

El silencio va más allá del ruido que nos rodea y percibimos en nuestro oído. EL silencio también se da en la mente, lo que algunos llamarían “poner la mente en blanco”, pero en realidad es gobernar la mente y detener sus pensamientos. El silencio enfrenta a las emociones que nos mueven, acercan y alejan de la realidad que percibimos, se trata de gobernar resentimientos y rencores anidados en nuestra memoria. El silencio del cuerpo es el ayuno de sus impulsos, el gobierno del movimiento y la armonía del descanso. El silencio detiene el tiempo para estar presentes y en la presencia escuchar la guía a preguntas que ni siquiera hemos pensado, es descubrir el amor en el temor, el rencor y el resentimiento que nos asalta, es mirar sin imaginar, descubrir sin soñar, vivir la presencia de quienes nos rodean unidos en el mismo propósito.

Por eso, el silencio es donde el Amor está presente, donde el tiempo se vuelve eterno y pleno, es la antesala de la voz del Padre Nuestro, del creador, de quien nos cría y quien nos acuna en su divina voluntad. En el silencio descubres el camino, la verdad que te hace libre y la vida que viene del Amor.

Primero la Paz

El primer lugar para encontrar la paz es en nuestra consciencia, somos una expresión del Amor de Dios y en su plan, nos ha puesto donde estamos y con quienes convivimos. Así que compartir la paz, que te entrega el Espíritu Santo, por ello tu rosario es el primer paso para entregar la paz en el mundo.

Al silenciarte descubres los frutos del Amor, primero la paz. Al asomarse la paz en tu consciencia, sabes que el camino, la verdad y la vida etán presentes, como ocurre cuando estás frente a Cristo Sacramentado y presente en el Sagrario. Por eso, cuando acudimos al templo, donde está cautivo Cristo, en la Sagrada Forma, es normal reconocer la paz en nosotros, pues la paz es fruto de su Espiritu Santo. En aquellas construcciones del estilo arquitectónico que sean, donde es normal sentir el silencio y en el silencio, nuestro espiritu identifica la paz.

En la paz es sencillo abrir el diálogo con el Señor y platicarle de cualquier cosa en oración, pedir su fortaleza, su guia, su consuelo, su intercesión, su ayuda, pedir el favor a su divina voluntad. Pero la oración puede ir más profundo hasta llegar a escuchar, en la paz de nuestro silencio, la repuesta.

Medita en el silencio

El Espiritu Santo cultiva en nuestro espiritu sus frutos: paz, bondad, generosidad, autocontrol, fidelidad, paciencia, gozo… cualquiera de ellos los distinguimos en el silencio, el silencio que media entre nuestro espiritu y el Espiritu Santo.

El silencio que media lo descubres al meditar, poniendo nuestra consciencia en silencio, pero con el rumbo del Espiritu Santo del Amor. Es soltar las amarras para ir al mar profundo de la consciecnia de la voluntad de Dios. Dios es Amor, para ir al mar profundo del Amor, de su plenitud, eterna y omnipresente.

Jesús se retira a orar en el silencio que media el epiritu con el Espiritu Santo. Y su cuerpo es el templo donde habita el Espiritu Santo. Se retira al mar profundo de la consciencia de la voluntad de Dios, del Amor de Dios. La fuerza de su oración es meditar, el silencio que media con el Amor del Padre Nuestro. Entre la multitud que lo seguía, entrega el timpo a estar presente al Amor que lo encarna, cerraba la puerta de su templo, con el ayuno del cuerpo y la mente para colmar su consciencia con el Espiritu Santo del Padre nuestro que habita en su templo.

Jesús es el Maestro, es el camino, la verdad y la vida, si crees, tienes fe, esperanza y amor por el Maestro, haz lo que predica y predica lo que hace: Se retira a orar y medita en el silencio.

Jesús, en ti confío

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Ayuno y oración

Penitencia interior del cristiano

La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo (cf St 5,20), la intercesión de los santos y la práctica de la caridad «que cubre multitud de pecados» (1 P 4,8).

Catecismo de la Iglesia 1434

Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicación cristiana de bienes (obras caritativas y misioneras).

El verdadero ayuno

¿Cómo se puede pagar una cena de doscientos euros y luego hacer como que no se ve a un hombre hambriento a la salida del restaurante? Y ¿cómo se puede hablar de ayuno y penitencia y luego no pagar los impuestos a las asistentas domésticas o el sueldo justo a los propios trabajadores recurriendo al salario en negro? Precisamente del riesgo de caer en la tentación de «tomar el atajo de la vanidad», del querer parecer buenos haciendo «un bonito donativo a la Iglesia» mientras se «explotan» a las personas, el Papa Francisco ha puesto en guardia en la misa celebrada el viernes por la mañana, 3 de marzo, en Santa Marta. Una reflexión sobre el significado del «verdadero ayuno» surgida de la elocuente actualidad de las palabras del profeta Isaías: «más bien No es este el ayuno que quiero: ¿deshacer los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertada los quebrantados y arrancar todo yugo? ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes?»

«La palabra del Señor —hizo presente enseguida Francisco— hoy habla del ayuno, es decir de la penitencia que nosotros estamos invitados a hacer en este tiempo de Cuaresma: la penitencia para acercarse al Señor». En el salmo 50, efectivamente, «hemos orado: “Te agrada, Señor, el corazón penitente”». Y «el corazón que se siente pecador y sabe que es pecador, ante Dios se presenta así y ante los demás lo mismo: “soy pecador y por esto intento humillarme”».

La primera lectura, explicó el Papa haciendo referencia al paso extraído del profeta Isaías (58, 1-9), «es precisamente un debate entre Dios y los que se lamentan de que Dios no escucha sus oraciones, sus penitencias, sus ayunos». El Señor dice: «vuestro ayuno es un ayuno artificial, no es un ayuno de verdad, es un ayuno para cumplir una formalidad». Porque afirmó Francisco, «ellos ayunaban solo para obedecer a ciertas leyes». Y en el pasaje de Isaías «se lamentan porque su ayuno no era eficaz» y preguntan: «¿Por qué ayunar si tú no lo ves, mortificarte, si tú no so sabes?». Pero «he aquí —responde el Señor— en el día de vuestro ayuno cuidáis de vuestros negocios, humilláis a todos vuestros trabajadores. He aquí, vosotros ayunáis entre peleas y altercados golpeando con puñetazos a malvados». En fin, «por una parte ayunáis, hacéis penitencia, y por otra parte, hacéis injusticias». Al fin y al cabo, explicó el Pontífice, «estos creían que ayunar era un poco como maquillar el corazón: “yo soy justo porque ayuno”». Y «es la queja que hacen a Jesús estos discípulos de Juan —que eran buenos— y los fariseos: “soy justo, me maquillo el corazón pero luego me peleo, exploto a la gente”».

«En el día del ayuno cuidáis de vuestros asuntos»: esto «es el sentido más incisivo», dijo una vez más el Papa, añadiendo que se trata de «negocios sucios». Un modo de hacer que «Jesús siempre ha dicho que es hipocresía».

Así, prosiguió, «hemos oído cuando Jesús habla de esto, el miércoles pasado: “Cuando ayunáis no os mostréis melancólicos, la cara triste, para que toda la gente vea que ayunáis”». Y «cuando reces no hagas ver que estás rezando para que la gente diga: “pero qué persona buena, justa”». En fin, «cuando dáis limosna no hagáis sonar la trompeta».

También en el pasaje Isaías, «el Señor explica a esta gente que se lamenta de cuál era el verdadero ayuno: “Más bien no es este el ayuno que quiero: ¿deshaced las cadenas inicuas, quitad los vínculos del yugo, liberad los oprimidos y romped cada yugo? ¿No consiste quizás en el dividir el pan con el hambriento, en introducir en casa a los miserables, sin techo, en vestir a uno que ves desnudo, sin descuidar a tus parientes? Esto quiero yo, esto es el ayuno que yo quiero”».

El otro, sin embargo, «es el ayuno “hipócrita” —es la palabra que usa tanto Jesús— es un ayuno para hacerse ver o para sentirse justo, pero al mismo tiempo he cometido injusticias, no soy justo, exploto a la gente». No vale decir: «yo soy generoso, haré un buen donativo a la Iglesia». Más bien, «dime, ¿pagas lo justo a tus asistentas domésticas? ¿A los trabajadores les pagas en negro? ¿O como dice la ley para que puedan dar de comer a sus hijos?».

«Me viene a la mente —confió Francisco — una historia que escuché contar al padre Arrupe», el religiosos español que fue propósito general de la Compañía de Jesús desde 1965 al 1983: «Cuando él era misionero en Japón, al principio, lleno de celo apostólico, después de la bomba atómica, viajó por algunos países del mundo para suscitar este celo apostólico y pedir oraciones para la misión de Japón y pedir ayuda. Y daba conferencias y explicaba. Era un hombre de gran celo apostólico y un hombre de oración, de verdad». Padre Arrupe, «hablando de esta hipocresía, contó que un día, después de una conferencia, se le acercó una persona muy importante de la sociedad de ese país y le dijo: “Me ha conmovido, padre, con lo que usted ha dicho. Yo quisiera ayudarle, también. Venga a mi oficina, mañana, porque quisiera dar un donativo, una ayuda. Le espero mañana”».

Y así «al día siguiente» el jesuita «fue dónde él»; pero ese hombre «lo esperaba con un fotógrafo y con un periodista. Era un hombre de negocios conocido y le dijo: “Padre, muchas gracias”. Hizo un pequeño discurso, abrió el cajón, cogió un sobre: “Este es mi donativo que quiero dar para Japón. Muchas gracias”. Hablaron un poco y se fue. Hizo otra conferencia. Después dio el sobre al secretario que lo ayudaba y fue el secretario y dijo: “Pero, padre, ¿este sobre quién te lo ha dado?” — “Ese señor para darme las gracias” —“¡Pero hay diez dólares dentro!”».

«Esto —hizo notar el Papa— es lo mismo que nosotros hacemos cuando no pagamos lo justo a nuestra gente». Así «nosotros tomamos de nuestras penitencias, de nuestros gestos de oración, de ayuno, de limosna, tomamos una “tangente”: la tangente de la vanidad, del hacernos ver». Pero «eso no es autenticidad, es hipocresía». Por tanto, insistió el Pontífice, «cuando Jesús dice: “cuando recéis hacedlo a escondidas, cuando deis limosna no hagáis sonar la trompeta, cuando ayunéis no pongáis cara triste”, es lo mismo que si dijera: “por favor, cuando hagáis una buena obra no toméis la tangente de esta buena obra, es solamente para el Padre”».

En el pasaje de Isaías, prosiguió el Papa, hay una palabra del Señor dirigida a aquellos «que hacen este ayuno hipócrita», que «parece dicha para nuestros días: “No es este el ayuno que quiero: ¿deshacer los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertada los quebrantados y arrancar todo yugo? ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes?”». Francisco sugirió pensar «en estas palabras: pensemos en nuestro corazón, cómo ayunamos, rezamos, damos limosna». Y «también —concluyó el Papa— nos ayudará pensar qué siente un hombre después de una cena que ha pagado, no sé, doscientos euros, vuelve a casa y ve a un hombre hambriento y no lo mira y continúa caminando. Nos hará bien pensarlo».

Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 10, viernes 10 de marzo de 2017

¿Cómo se hace Oración para ayunar miércoles y viernes?

ayuno a pan y agua

Inicia tu transformación con Ayuno. Descubre conoce como se hace ayuno y oración miércoles y viernes, como nos lo pide la Santísima Virgen María en Fátima y en Medjugorje

Llena el vacío y descubre el sentido de sacrificar para alcanzar la plenitud

En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo

Oración inicial

Hoy es día de pan y agua.
El propósito de este día
es consagrarlo al encuentro
con nuestro Padre Amado
en oración con ayuno.

Especialmente con esta intensión _______ .

Al Padre Nuestro

Padre amoroso, hoy he decidido encontrarme contigo en lo intimo y secreto, ayunar y orar, alabarte y estar atento a ti con el silencio de mi mente, mis emociones y mi cuerpo y así . “Disponer mi consciencia para encontrarme en tu voluntad, Padre Nuestro, que tu Espíritu Santo me guíe y fortalezca con tu Amor, que Jesús sea mi camino, verdad y la vida en mi misión de Amar. Y que, la Santísima Virgen María, sea mi amparo para que gobernar mi consciencia con el espíritu de Amor.

Sacrificar mis juicios para alcanzar tu misericordia, sacrificar mis resentimientos para vivir tu paz, Sacrificar mis deseos para encarnar tu voluntad, librame de las tentaciones Padre Amoroso.

Recibeme en tu regazo, acúname en tus brazos y bendice nuestro encuentro de oración y ayuno. Padre Nuestro, soy tu hijo que quiere platicar contigo, y escucharte, y gozar y padecer este día, pero contigo. Este es nuestro día Padre Nuestro.

Padre Nuestro…

Padre Nuestro eternamente presente con el cielo que nos abraza, eternamente santificado tu nombre origen y destino de la creación. eternamente omnipresente rey todopoderoso de uno y siempre de todo. Gobiernas con tu voluntad todo, lo visible e invisible, tierra y cielo dependen de tu mandato, tu nos entregas tu creación para nuestro trabajo alimente nuestro cuerpo y con el pan de tu Amor alimentas nuestro espíritu. Entregas misericordia antes de tu justa condena de nuestras faltas, para que paguemos con perdón la ofensa y la injusticia. Oh Señor sé nuestra fortaleza en la debilidad, nuestra corrección en la tentación y nuestro escudo en la adversidad y el adversario, pues en ti está todo.

Gloria a ti Padre Nuestro, Gloria a ti de Espíritu de Amor, Gloria a ti encarnado en Jesús nuestro salvador, en la inmaculada Virven María. Tuyo es todo el poder y a ti, toda alabanza por los siglos de los siglos. Amén

Al Espíritu Santo

Espíritu Santo, llena los corazónes de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu Amor.

En oración con ayuno le hablaste a los profetas,
En oración con ayuno Jesús Nuestro Señor venció la presencia del maligno,
En oración con ayuno tus discípulos te encontraron.

En oración con ayuno la Santísima Virgen ruega por nosotros

En oración con ayuno te entrego mis ofrendas,
mis ofensas y mis heridas, mi amor y mi temor

Especialmente por esta intensión _______ .

A la Santísima Trinidad

Padre Eterno, acepta mi ayuno y escucha mi oración.
Que esté más cerca de tu Sagrado Corazón,
para descubrir tus caminos y cultivar tus dones

Que mi corazón ponga pie firme en tu Espíritu de Amor
para dar el paso de amar a mi prójimo y a mi, pecador.

Mi Señor Jesús, que mi alma te mire:
en el hambriento y te alimente
en el sediento y sacie tu sed
en el desposeido y te comparta mis bienes
en el desnudo y te vista
en el sufriente y te consuele
en el solitario y te acompañe

Que en esta preregrinación hacia tu casa
te comparta las poseciones y dones que me concedes
pues tu Amor esta en mi y en quienes me rodeas

Santa trinidad, Padre hijo y Espíritu Santo en un Solo Dios
Tu me sembraste en esta tierra para cultivar con humildad
y dar flores y frutos del Amor de tu Voluntad.

A la Divina Providencia

Señor, que esta oración con ayuno,
ten misericordia y compasión de mi,
y dame tu Divina Providencia
para limpiar los habitos que ocultan mi humildad.
Detenga las pasiones que esconden
los dones y virtudes que me concedes.
Ilumine cualquier temor o rencor anidado,
para que brille el Amor con que me creaste.
Me libre de cualquier tentación por carencia
para descansar en la abundancia de tu paz.

Te lo pido en nombre de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reconocimiento de la misión de Amor

Mi misión es Amar,
soy expresión encarnada del Amor del Padre Nuestro,
a quien amo sobre todas las cosas.

Amor es lo que descubro en mí,
pues reconozco que soy un Amor,
no por mis meritos,
pues el Amor es nuestro origen,
anima nuestra existencia y es nuestro destino.
Amor es lo que recibo y entrego en el camino, la verdad y la vida.
Amor es lo que en verdad puedo dar a mi projimo y a tu creación.

Por eso, si me cuesta trabajo amar
a mi projimo o a mi,
danzaré como en el baile,
poniendo pie firme en el Amor de Dios
para dar el paso de amar a mi projimo y a mí.

A la Divina Misericordia

Hoy gobernaré mi mente y mis emociones
para que no distraigan este día
de sagrado de encuentro de oración con ayuno.

Al tomar aire invocaré a Jesús
y al soltar suevemente mi respiración
le confiaré cualquier pensamiento,
resentimiento, duda, debilidad,
juicio, ofensa o condena mía
o hacia mi projimo.

Así Jesús… invoco, en ti confió… le confio

Bendición:

Hoy sacrificaré el apetito,
poniendo mi mano sobre el agua y el pan
los bendeciré diciendo:

“Por el agua de mi bautizo
yo bendigo, esta agua y este pan
que únicamente entregaré a mi cuerpo
para gobernar mis apetitos.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen
Haciendo sobre ellos la Señal de la Cruz”

Confianza:

Pongo en tus manos mi decisión de ayunar con firmeza.
Este día de sagrado de encuentro de oración con ayuno,
mi rostro dará testimonio de paz
mis acciones de misericordia
mis palabras anunciarán la presencia de tu Amor.

Jesús, en ti confío:

Tu Espíritu Santo ilumina
mi consciencia en mi espíritu.
Te escucho en el evangelio del día,
te confieso mis culpas,
te encuentro en la sagrada eucaristía
y te reconozco en mis obras de misericordia.

Permiteme este día consagrarme a tu encuentro de oración con ayuno.

Te lo pido en nombre de Jesucristo.

Amen

A la Santísima Virgen

Madre mía, que tu gracia sea mi alegría en esta oración
que tu presencia aleje cualquier tentación
que tu ruego sea mi fortaleza
sea música para que dance orando
para que cante mi corazón en la voluntad de Dios

Estando tu, Madre mía, que nada me espante, ni angustie,
ni cosa alguna me confunda
en este día con tu hijo Amado:
carne del Padre Nuestro, con el Espíritu Santo,
providencia y trinidad siempre presente
en tu hijo Jesus nuestro Señor y salvador.

Ruega a tu hijo para obtener su gracia
en este día de orar con ayuno

Amén.

Virgen Santa María, acompañanos, entrega este día a tu hijo y ruega por nosotros para que sea grato este día que ofrecemos con humildad a la grandeza de encontrar con oración y ayuno a tu hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Dios te salve maría…

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Amen

¿Cómo encarnar el Don de Dios?

El Espíritu Santo es el Don de Dios, el paráclito. Es decir: el Amor que guía, consuela, fortalece y anima. En nosotros está encarnar el Don de Amor de Dios al recordar, discernir, crecer ¿Cómo encarnar el Don de Dios?

Recuerda… regresar al corazón

Discierne… decide y separa aquello que es de tu escencia, de tu amor

Crece… camina, vive… da testimonio del Amor que te sostiene.

Ante la crisis:

Recuerda, decide por amar, crece dando testimonio del Amor que te anima y sostiene. El Amor que une al Padre Nuestro con Jesucristo que guía, consuela, fortalece con el camino de la paz del Padre, la verdad que nos libra del pecado y la vida que viene del Amor.

En la adversidad:

Recuerda que eres expresión del Amor de Dios y decide por amar, es lo que en verdad puedes entregar para librarte de toda atadura que viene del dominio temporal que contradice nuestro amor con el Temor. Permite que el Don de Dios, el Amor que entrega el Padre Nuestro en el Hijo y el hijo nos entrega para extenderlo desde nuestro corazon, regresando el amor a nuestro corazón. (re-volver cordis- corazon).

En la duda:

Discierne, separa la experiencia del tiempo, de la presencia eterna del Don de Dios. Caa día se compone de la eternidad y el tiempo pero sólo la eternidad permanece. Decide reconociendo el Don de Dios hacia la experiencia de la paz en el Amor. Decide por Amar así unirás tu consciencia a la presencia del Espíritu Santo en el camino, la verdad y la vida que nos entrega el Padre Nuestro en Jesuscirsto nuestro Señor Jesucristo.

En el temor:

Crece en el Amor, sólo el Amor basta, pues es la palabra que se encarna y habita entre nosotros, es el Don de Dios que permanece, guía, consuela, fortalece y anima. El temor no resiste la presencia del Amor que todo lo ilumina y le da sentido y rumbo a la existencia. El temor niega tu presencia, mientras que el amor afirma tu presencia. Pues el Amor es tu origen, camino y destino por la gracia del Don de Dios que nos entrega con el camino, la verdad y la vida de nuestro Señor Jesucristo.

En la parálisis:

Cree y acepta el Don de Dios en tu existencia, pues está presente en su creación, en sus criaturas, en tu prójimo y en tí. El Amor siempre fluye en ti, sin detenerse, pues la presencia del Espiritu Santo se extiende en su creación y tu eres su expresión de Amor, espera que tomes el camino y te fortalecerá, espera que le entregues la libertad que te ha dado para hacer su voluntad. Espera que aceptes la vida plena con el Don del Padre Nuestro que te entrega con Jesucristo, nuestro Señor.

En la debilidad:

Abre tu consciencia a la fortaleza del Don de Dios, permite que el Amor eterno abunde en el amor terrenal, eres misionero de amor para que el Amor eterno abunde en tu experiencia de amor terrenal. Encarna el Don de Dios donde la debilidad pues es la opotunidad de caminar con la verdad que nos hace libre en la vida que viene del Amor del Padre Nuestro en Jesucristo, nuestro Señor.

En el Pecado:

Cuando con tu pensamiento, palabra, obras o tus omisiones has contradecido la guía, consuelo, fortaleza y el ánimo del Don de Dios presente en ti; acepta el error, duélete de tu separación, bendice la oportunidad de corregir y restituir el daño que causó tu desvío, ve al encuentro de la misericordia del perdón del Padre Nuestro que nos entrega con el camino, la verdad y la vida de Jesucristo, nuestro Señor.

Al orar:

Escucha lo que proclamas. Reconoce que el Don de Dios te escucha y quiere que encarnes su guía, consuelo, fortalece y animo. Vive el Don de Dios, el espiritu y la voluntad del Padre Nuestro con el camino, la verdad y la vida que nos entrega con Jesucristo, nuestro Señor.

Medita:

Une el Amor Eterno con el amor temporal. Regresa al presente, observa el pasado desde el momento en que vives, camina con rumbo al Amor eterno. Detén tu mente invocando «Jesús«, al inhalar y confíale tu pensamiento o emoción al exhalar diciéndole «en tí confío» y confíale.

Ofendí por no controlar mi carácter

¿Cómo pedir perdón a un hermano, a quien ofendí por no saber controlar mi carácter?

En este hecho hay dos partes que atender: Por un lado que no pudiste detener tu impulso de entregar ofensa a tu hermano y por otra parte, cómo pedir perdón por el dolor que te significa haber entregado ofensa.

En ambos casos, el perdón es la llave para restaurar el amor. Amor hacia ti y Amor hacia tu hermano.

Pedir perdón a tu hermano

El pedir perdón a tu hermano significa pedirle que te comparta el perdón que Dios le entrega. Pedir que exprese el Amor y la compasión que Dios ha puesto en tu hermano al igual que en ti.

Tú eres una expresión del Amor de Dios. Eres un Amor encarnado. Eres un Amor y amor es lo que en verdad puedes entregar. Es un error entregar ofensa, pues la ofensa es resultado de juicios y resentimientos que culpan a diferencia del Amor que al entregarlo salva.

Por eso, acepta el Amor y compasión que Dios te ha entregado y con amor y compasión bendice aprendiendo de tu error de contrariar el Amor y entregar ofensa a tu hermano.

Perdónate no entregar tu Amor

Esa misma acción también ocultó tu amor. Observa como has cultivado tu vida. Mira que ha crecido un carácter que oculta el amor, como cizaña que crece en el trigo de tu amor. Así pues, limpia tu consciencia de aquellas heridas que has experimentado en tu vida y que se han convertido en mascara de cizaña (de «mal carácter»). Está máscara la usas para protegerte o defender un hecho o una serie de hechos que marcaron tu vida y la máscara parece que esconde los efectos de las personas para que no te juzguen o se repitan los hechos dolorosos, que no has logrado sanar.

Pon pie firme en el Amor

Así que, si te cuesta trabajo relacionarte con tu hermano y contigo misma. Haz como en el baile: Pon poner el pie firme en el Amor de Dios., reconoce y acepta que es Padre Amoroso y compasivo. Que te Ama al extremo de encarnarse y sufrir hasta lo indecible para que te mires amada y en el amor corrijas errores que contradicen el Amor. Para que descubras que el Padre es el camino, la verdad y la vida. Que el Padre es el Espíritu Santo que nos guía y viene a nuestro encuentro. Que el Padre es Nuestro, de todos a pesar de los errores que ocultan el amor.

La profundidad en tu consciencia

No permitas que tu mente que juzga, condena y separa tome el control de tu vida. No permitas que rencores y resentimientos te empujen sin sentido. No dejes que tu cuerpo sea el tirano de tu existencia, ni los comentarios de la gente, tu imaginación o tus sueños. Inicia cada acción invocando al «Padre Nuestro»

Así poniendo la consciencia en el fondo de tu corazón

  1. Escucha cuando invocas diciendo: «Padre Nuestro»
  2. Descubre que el «Padre Nuestro es quien te escucha y quiere guiarte.
  3. Vive con el «Padre Nuestro».

El mensaje del Padre Nuestro

Hoy el evangelio tiene un mensaje para ti. Cada día tiene una tarea para ti. Deja que la buena noticia sea tu guía día a día. Escucha las palabras que pronuncias, descubre el testimonio de la voz y la presencia de Jesucristo y mirate en la presencia del Padre Nuestro.

Jesús dijo a sus discípulos

Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, perdónalo». Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, ella les obedecería.

Evangelio según San Lucas 17,1-6.

Agradece al Señor por tan hermosa respuesta que quiere llegar a tu alma, adolorida, profundiza en ella, para poder asimilar y aplicar tan maravillosa enseñanza.

Si no te quiere perdonar

Si dudas que tu hermano no te quiera perdonar. Ten Paciencia

Tal vez tu hermano lleva muchos años sin hablarte y nunca te ha querido escuchar. Todo se detonó por ofender. Y no supiste manejar tus emociones y cultivaste el rencor y las ofensas contra él. Comienza por sanar tu alma y admite el error por juzgar, Pide perdón.

El hecho pudo ser la repartición de una herencia o el querer imponer un poder sobre ti…

Suelta, acaso no es más importante tu paz que un mundo de monedas de oro

Así no tendrá poder ni económico ni de ninguna clase sobre ti. Con la verdad del Amor eres libre. Así se rompen las líneas de poder terrenal

Si, ya pediste el perdón. Tu hermano tiene al alternativa de entregar el perdón que Dios le concede o no tendrá perdón. Ruega por él. Suelta. Deja que el perdón de Dios fermente en su consciencia

La última voluntad

Aquel hombre en el hospital estaba siendo sometido a múltiples estudios para saber cuál era la causa de su malestar. Tendido en la cama miraba por la ventana un viejo árbol que apenas reverdecía entre tanta vegetación alimentada por las lluvias de verano. Sus pensamientos divagan, sólo Dios sabe por donde. Con 76 años esperaba que alguno de sus hijos fuera a su encuentro. Tal vez la última voluntad, el único camino que quisiera seguir era aquel que lo reuniera con su esposa. Dos años atrás había asistido a su funeral.

Ella se abandonó en el cáncer, mientras él luchaba desesperado por arrancarla de la sentencia de la vida. Aquel hombre lucho esperando el milagro, buscando remedios de todo tipo, con tantos tipos de doctores, clamaba al cielo pidiendo al Sagrado Corazón que los mantuviera unidos.

El hombre de la cama 25 esperaba a sus hijos o alguna razón para aferrarse a la vida, algún amor que lo guiara. La habitación estaba lejos de su amada. Estaba en aquel hospital donde tantas veces acompañó a su esposa buscando la sanación. Ese lugar representaba el dolor de la esperanza fallida, de la fe vacilante, del sufrimiento que antecede a la despedida. Ese espacio de sanación se convertía en un templo de meditación y de oración hacia el Amor, su última voluntad.

El diagnóstico

Vagaba sólo entre las sábanas y la afanada atención de enfermeras y doctores que investigaban el mal que lo aquejaba. Buscaban en la sangre, en el latido, en la respiración, en imágenes y con exploraciones mediante aparatos que la ciencia había desarrollado. Buscaban lastimando el cuerpo. Sanaban aplicándole los medicamentos que el caso incierto requería. Sin embargo la desolación no cedía. Su respiración se dificultaba, en su pecho descubría el dolor del vació del templo del Amor. Su mirada se nublaba por lágrimas y al cerrar los ojos contemplaba la imagen de su amada. La quería más que a su vida, el amor que compartía era la vida misma. Soñaba con no despertar y despertaba soñando morir para reunirse con su amada.

La visita

Pasaba las horas y los días en la noche del alma. La mente preguntaba ¿Por qué? El sentimiento preguntaba ¿que hago aquí? Y las personas no tenían respuestas. En ese momento de divagación llegó uno de los hijos a quien había señalado como ingrato por no acercarse a él y abandonarlo. Se acercó a su lecho le dijo:

-Hola Pa’. Tenía erisipela y hasta este día me pude levantar de la cama para visitarte. Nadie, de mis hermanos me habló para saber que me ocurría, sólo me hicieron saber que era un mal hijo por no venir. He estado al tanto de que te ocurre y hablé con un doctor que me tenía informado de tus avances en la investigación de tu caso. Por cierto en la tarde te vendrán a decir que no encuentran ningún padecimiento que puedan atender, más allá de la lesión que te hicieron al pincharte el pulmón con el aparato que usaron y que sanará en unos días.

Aquel hombre no sabía que decir, sabía que había condenado a su hijo ante sus hermanos y ahora se daba cuenta de que no había tal rechazo o abandono. Era difícil reconocer la injusticia ante su hijo. Así que la educación le dicto saludar diciendo

– Hola Hijo, que bueno que viniste.

Se saludaron con un beso y el hijo continúo diciendo:

– Ten cuidado con las molestias que dices que tienes, acuérdate que estás en un centro hospitalario de investigación y si les dices que te duele el “furris furris” se van a meter a investigar. A lo que vine es a decirte que en muchas cosas no estamos de acuerdo y no nos pondremos de acuerdo en nuestra forma de pensar o de actuar. Así que dejemos de discutir sobre eso. Lo que te pido es que seas un buen abuelo y que ahora que salgas del hospital vayas todos los lunes a comer con tus nietos, para que te conozcan más.

De esa manera continuaron charlando cosas intrascendentes, ambos sabían que padecía de Amor y que el Amor era la última voluntad, su destino final.

La conclusión

Por eso, fueron muchos lunes que el abuelo convivió con sus nietos y les compartía sus aventuras de la vida. Hasta que un día se despidieron de él. Ese día cantaron y la última frase del hijo al padre fue: “canta y no llores”. Aquel hombre viajó a tierra lejana donde estaba otro hermano, todo parecía ir bien hasta que no pudo levantarse de la cama. Se quedó mirando una imagen del Sagrado Corazón y le dijo a la señora que le prodigaba atención en casa de su hijo. Así concluyó:

-”Si me voy, no se asuste”

Así, con la mirada en la imagen del Sagrado Corazón, su espíritu se separaba de su cuerpo para ira al Amor. Dios es Amor y está en los cielos. En el Amor encontró al amor de su vida y el Amor que lo Creo para descansar en paz, alumbrados por la luz perpetua.

La sanación

Muchos años después aquel hijo leía:

Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papa….

Por aquella palabra, aquel grito que me lastimó en mi infancia o adolescencia….

Por aquel regaño o maltrato que me dio sin haberme escuchado….

Por aquella agresión que me hirió física y emocionalmente….

Por el tiempo que no me dedicó…. por las veces que no quiso jugar conmigo… por las veces que no se interesó por lo que sentía….

Por aquellas situaciones y acciones que me hicieron tener miedo…..

Por aquellos momentos que me hicieron llorar….

Te perdono papá por aquel momento que tal vez tu no recuerdas, pero que dejó en mi un dolor que todavía hoy tengo….

Hoy te perdono papa de todo lo que de alguna manera me lastimó….

Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes…
Hoy me reconcilio contigo, te perdono de todo corazón…..

Medita en otros pensamientos, obras o lo que haya dejado de hacer y perdónalo…

Hoy el hijo continúa buscando el Perdón de Dios para entregarlo a su padre y sanar las heridas de su infancia y vivir el Amor, perdonar a su papá como Dios manda. Esa es la última voluntad.

Detén mente y emociones, te pueden llevar a su antojo.

En la consulta terapéutica es común que nuestros pacientes enfrenten los riesgos de tener la mente y emociones sin el control de su espíritu. Sin la presencia de tu espíritu personal, tanto la mente como las emociones te conmueven y llevan a su antojo envueltos en ideas, juicios o condenas, sin mirar que hay otras oportunidades o camino presente para resolver el momento en que atravesamos.

El presente lo ocultamos con resentimientos y juicios y NO miramos el regalo que el Señor nos presenta en ese instante. Para abrir el presente que nos regala es necesario, detener nuestra mente y emociones y mirar adentro, cuando esto ocurre, nuestro espíritu nos descubre en la consciencia la verdad que está presente. Esto es meditar (enfocar atentamente la consciencia a la consideración de algo. O bien tener conciencia plena).

Sigue leyendo «Detén mente y emociones, te pueden llevar a su antojo.»

Atiende al Amor: «elige la mejor parte, que no te será quitada».

Dios es Amor

Es nuestro eterno compañero y es un gusto compartirle nuestras emociones y pensamientos. Es alegre, amable, bondadoso y nos comparte su Amor que nos fortalece.

¿Qué te parece? Empezar el día con la bendición del Señor y concluirlo con el agradecimiento y el descanso en el Señor. Si Dios es Amor ¿Qué te parece? Empezar con la bendición del Amor y concluir agradeciendo y descansando en el Amor?

Para algunos resultará novedoso que el domingo(1) es el primer día de la semana, se conmemora la resurrección del Señor al tercer día y la Iglesia Católica propone que empecemos la semana con el Señor. Está propuesta me parece más sabia que sólo usar el Shabat (2) como tiempo de descanso y agradecimiento en el Señor. Una amiga que entró como maestra de una escuela judía, recibió la indicación que no se tocara nada relacionado con Jesucristo, a lo que la profesora replicó y como explicarles a los alumnos que el año oficial es 2019 que hace alusión al nacimiento de Cristo.

(1)Viene de dominicus: «día del Señor» El domingo es, tradicionalmente, el séptimo​ día de la semana civil en la mayoría de los países de habla hispana. … El domingo es el primer día de la semana litúrgica en la tradición cristiana, al igual que lo es en otras tradiciones culturales.

(2) “Shabat” es el ritual de descanso semanal de los creyentes del Judaísmo. El día de descanso semanal shabat hace referencia al día de descanso después de los seis días de trabajo para la creación del mundo, según el libro de Génesis de la Biblia. … El shabat se fija para el día sábado donde es obligatorio descansar.

Esto dice el Señor según San Lucas.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.

Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».

Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada».

San Lucas (10,38-42)

Dios es Amor ¿Qué te parece? Empezar con la bendición del Amor y concluir agradeciendo y descansando en el Amor?

Como diría un amigo, Dios nos creo “todo terreno” y nunca se separa de nosotros, le gusta viajar con nosotros y llevarnos por el camino, la verdad y la vida, hace cantar a los pajaros y lleva la lluvia volando a buenos y malos. Es nuestro eterno compañero y me parece un gusto compartirle nuestras emociones y pensamientos. Es alegre, amable, bondadoso y nos comparte su Amor que nos fortalece. Nos entrega el Shalom que significa paz, bienestar. Jesús tiene esa forma de saludo o despedida entre los Judíos. La palabra shalom ​tiene origen en el idioma hebreo, שלום, y transmite un deseo de salud, armonía, paz interior, calma y tranquilidad para aquel o aquellos a quien está dirigido el saludo.

Te propongo una acción en los 5 minutos al despertarte: Saluda a Dios y medita en todo lo que aprendíste en tus caídas. Dale gracias a Dios y levantate. El domingo, haz el mismo ejercicio pero al ir a recibir al Señor en la Santa Misa.

Y además: Ya para descansar, puedes escuchar el rosario para dormir y acúnate con el Señor, agradece las bendiciones, pide perdón por aquellas acciones, pensamientos u omisiones que hiciste contrariando el Amor. Pide por las necesidades de una persona, recomienda tus necesidades y ruega por las ánimas benditas del purgatorio. Dios te Bendice, acúnate en sus brazos y descansa. El sábado haz el mismo ejercicio en diferentes momentos del día.

Atiende al Amor: «elige la mejor parte, que no te será quitada».

Decide entre Amar para ser libre o desear para esclavizarte

En tu consciencia hay una lucha entre el amor y el deseo. Mientras que el deseo busca lo que no tienes, el Amor expresa lo que eres. Tu eres una expresión del Amor de Dios. ¡Eres un Amor! Amor es lo que en verdad puedes dar, no tienes que desearlo, sólo acepta que tu origen es el Amor, que tu camino es Amar y que tu destino es la plenitud del Amor.

Cuando deseas el amor estás negando tu propia esencia ¿Sabes que tienes el Amor? Y para reconocerlo sólo tienes que compartirlo. Te sugiero que siembres una o varias flores de Amor, como cuando el diente de león deja flotar sus semillas al viento, con paciencia verás como tu Amor va floreciendo a tu alrededor y te abraza. Paciencia es una de los frutos del Amor, al igual que la paz, el gozo, la bondad, la amabilidad, la fidelidad, el auto-control y la templanza. Sabrás que tu amor se expresa cuando experimentas los frutos del Amor.

Por ejemplo, siembra una o varias flores de Amor:

  • Le hablaré a Dios de cada uno de mis familiares y sus necesidades
  • Separaré parte del dinero de un día, para entregarlo a las necesidades de mi comunidad.
  • Desearé buenos días a 20 personas, si puedo hacerlo dándoles la mano mejor.
  • Llevaré a algún enfermo a la misa de sanación del viernes.
  • Hoy haré con puntualidad mi trabajo,
  • Hoy seré amable con los demás.
  • Hoy le llevaré a la Virgen la flor de los sacrificios que hago por mis hermanos desamparados.
  • Hoy entregaré un sonrisa buscando encontrar tu sonrisa en mi prójimo

Al vivir tu misión de Amor verás la tierra fértil de tu espíritu, sentirás el Amor venir a tu encuentro, es en la espiritualidad donde crece y miras como florece, da frutos y semillas el Amor del Padre Nuestro en Jesucristo. Al dar con Amor, no deseas pues cultivas la experiencia de Amar. En el Dar está el Recibir. Cuando deseas que las otras personas te den Amor, olvidas que ellas son también una expresión del Amor de Dios, luego entonces el camino es ayudarlas a reconocer que son un Amor y ese Amor es su origen su camino y destino. Que tus obras ayuden a cultivar los frutos del Amor en tu prójimo.

La libertad del Amor se expresa cuando te decides por Amar, pues no necesitas, no deseas, simplemente eres Amor encarnado. El deseo de que te amen te esclaviza pues estarás buscando el tesoro en las cosas, las imágenes, los detalles, las palabras, las acciones … en los objetos, en lo que escuchas, sientes, piensas y razonas. Deseas el frasco y olvidas el perfume, quieres que expresen la fragancia y la presencia de su amor. En el Amor somos uno, ese es el reino al que pertenecemos.

El deseo esclaviza y el Amor te hace libre ¡compártelo! pues es la Verdad, el Camino y la Vida que viene a tu encuentro.

Medita el testimonio de Amor en el Evangelio enfocándolo a tu lucha entre el Amor y el deseo .

Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.

Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.

Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.

Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.

Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.


San Lucas 11,14-23

Juan Manuel D’Acosta L
Consejero terapeuta
en Misión de Amor
Consulta cel/Whatsap +52 1 734-1295-201