La ley de los hombres busca proteger a las víctimas y castigar al culpable. En la justicia del Amor, se busca la libertad que fue entregada a cada ser humano y la libertad es la responsabilidad de decidir por un bien superior. ¿Cuál bien es mayor que el amor? ¿Cuál gozo mayor que ejercerlo amando a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos?.
La ley del hombre se interpreta en los tribunales, la Ley de Dios, la del Amor, se vive en la conciencia. Hay de nosotros si ante los ojos de los hombres nos convertimos en víctimas o esclavo del hermano o lo hacemos con nuestro hermano, para obtener ventaja de la ley. Pues nos echaremos el yugo del temor y la justificación.
Reconciliar es volver a tomar el mismo rumbo y sentido. Y lo único que contiene el rumbo y sentido es el Amor. Pero el amor no es una idea o un efecto bioquímico o neurológico, el amor es lo que alienta tu espíritu… Dios es Amor y tú eres una expresión del amor de Dios, eres su amor encarnado, eres un amor, y amor es lo que en realidad puedes dar… si quieres sentir el amor, deja de mirarte como una cisterna que tiene que ser llena y reconoce que eres un ojo de agua de amor, entrega el amor y tendrás la paz, el gozo, la fortaleza, la paciencia, generosidad, bondad y la misericordia que te subraya que eres un ojo de agua del amor.
El amor es la mejor versión de ti, es la luz de tu alma, el espíritu de tu lucha, el aliento en la desesperanza, el consuelo en el duelo, la guía en la oscuridad, el gobierno de la naturaleza, el límite de la oscuridad, la esperanza en el valle de lágrimas…
Ahora lo sabes, deja de pensar que el amor se termina, el amor lo bloqueamos con temores, rencores, resentimientos, heridas que no han sanado… defendemos la mejor versión de nosotros, pero en la pareja el amor es el lenguaje donde la razón y la emoción tienen sentido, donde la caricia o la entrega tiene cielo, donde la compasión se hace vida, con la imaginación y en sueños se ansía el presente eterno, pues en el presente eterno encontramos a Dios, el Amor infinito, creador y misericordioso.
Pon pie firme en el Amor de Dios y para dar el paso de amar a tu prójimo y a ti.
Gracias a Dios podemos celebrar 2,021 años de conocer su rostro en Jesús, de mirarnos como templo de su Espíritu Santo. Gracias por su confianza en este año donde nos reunimos más de 120 000 personas en oración continua, junto con los visitantes, de youtube.com/misiondeamormx y este portal hemos logrado elevar nuestro pensamiento a la Santísima Trinidad con la Santísima Virgen casi 8 millones de veces en este año.
Nos hemos reunido para llevar nuestras intensiones unos por otros. Tocamos la puerta del cielo con la esperanza de que se exprese la voluntad del Señor en la tierra y en el cielo. Animados por entregar nuestro duelo, nuestra pena, nuestras ofensas, nuestra debilidad, nuestros pecados, nuestra gratitud, alegría y nuestra vida durante 217 mil quinientos millones de minutos durante 365 días y hemos leído más de 320 000 páginas buscando al Señor.
Este tiempo de oración, meditación, perdón, contemplación y misericordia poniendo pie firme en el Amor de Dios para amar a nuestros hermanos y a nosotros mismos es nuestra Misión de Amor, de extender el Amor con que nos encarna el Padre Nuestro, caminar con Jesús en verdad y vida, gracias al Espíritu Santo que se expresa en nuestro espíritu y al ruego de nuestra Santa Madre del cielo.
Hoy dejemos en manos del Señor el enojo y resentimiento que hayamos acumulado, el temor sobre el futuro, la debilidad que nos hace caer. ¿Que sentido tiene cargar heridas del pasado, si Dios está con nosotros? ¿Qué apuramos con preocupernos por el día que vendrá, si Dios está con nosotros? ¿Que pena podemos tener por nuestras debilidades, si Dios está con nosotros?
Este día el Padre Nuestro está con nosotros espera los minutos que le entreguemos para bendecirnos con los frutos de su Espíritu Santo: amor, paz, generosidad, bondad, fidelidad, autocontrol, paciencia… Este día se encarna Jesús en los sacramentos y nos guía con su ejemplo y palabra. Esté día es un regalo que la Santísima Virgen ruega porque aceptemos la vida que viene del Amor. Así pues, hoy y cada día reconoscamos que Dios nos bendice y espera que seamos muchos más y mas tiempo los que le digamos desde el corazón “Padre Nuestro.
Nos crea, nos cria, nos espera, nos guia, nos alimenta, nos hereda y nos Ama. Goza con nuestra felicidad y nos acuna en su Santa Voluntad.
Pidamos su paz, para gozar de su presencia y su abundante misericordia, en nombre de Jesucristo, su hijo, nuestro Señor, para que en estos tiempos descubramos a nuestro espíritu, dialogando con su Esíritu Santo con el ruego de Mamá María. Amén
Dios nos bendice, somos su Amor encarnado.
Hagamos un examen de consciencia de la mano de nuestro Señor