¿Por qué te enfureces y andas resentido?

Gracias por extender la Misión de Amor:

Señor busco una señal de tu presencia ¿acaso lo que hago no merece en premio la paz? ¿No observas los males que mi hermano me hace? Pareciera que lo protegieras y que estuvieras satisfecho con sus actos. Tal vez mis oraciones y mis sacrificios no sean de tu agrado, porque he resistido todas aquellas injurias que me hacen y sólo les he pedido que hagan las cosas como tu mandas. Y he recibido en pago del bien que les doy maldad y egoísmo.

Mírame Señor, acepta la bondad de mis obras y muéstrame tu beneplácito como lo haces con mi hermano. Sólo te pido que seas justo y le condenes sus errores pues me lastiman, me llenan de rencor y resentimiento. Es el culpable de las obras del enojo que realizo. ¿Acaso estarías de acuerdo en que obra con bondad? Mira cuanto me desprecia, me señala y devalúa, me juzga y me maltrata. Si tan solo escucharas Señor mis suplicas, serías justo en condenarlo, pues no merece tu misericordia, soy un alma desgraciada por culpa del desgraciado de mi hermano. Pierdo la paz fácilmente y me desespero ante las acciones de mi hermano, pareciera mi enemigo.

Señor, se que tu sólo hablas cuando quieres, pero hoy te pido que me indiques el camino con la claridad del día y la paciencia para darme las enseñanzas de un niño que aprende las primeras letras.
Volveré sobre mis palabras buscando tu respuesta, hasta que encuentre la paz de tu presencia, la solución a mi furia y resentimiento. Si mereciera el premio de la paz, entonces la paz no estaría conmigo, sería algo externo, pero me has creado con tu Amor y tu Paz. Entonces te pido un Don que ya me has entregado, entonces mis palabras ocultan la paz de tu presencia y yo la he cubierto con las acciones de mi hermano.

He cambiado la Paz que tu me concedes por el juicio de mi hermano, como si yo fuera un juez justo que todo lo ve y conoce hasta el fondo las causas del pecado que condeno como juez y parte, que sentencio y pido que seas verdugo de mi hermano. Perdón Señor por pedirte que sacrifiques a mi hermano por causa de mi juicio. Antes bien se que has venido a salvarlo, como lo haces conmigo. Entonces quitare el juicio y la condena para entregártelo a tu salvación. Te pido que lo salves de sus errores.

¡Señor sálvame! Muéstrame el sendero que regresa a tu presencia, entonces encontraré el camino la verdad y la vida de la Paz. Quiero encontrar la paz en este duelo que me hace enfrentarme con mi hermano y con mi egoísmo, pues lejos de seguir tu guía, lo miro separado de ti, me miro separado de tu Paz y de tu Amor. Te entrego pues mi furia, resentimientos y mi débil voluntad pues se que en Ti está mi fortaleza, el perdón y la salvación de mi hermano y de mi mismo.

Muéstrame Señor ¿qué debo hacer? Y así cumplir tu voluntad en mi hermano. Así volveremos a tomar la herencia que nos entregas en este momento de debilidad y egoísmo. Sea propicio mi corazón para que tu Sagrado corazón lo haga latir con la claridad y fuerza de tu Paz y tu amor. Te lo pido en nombre de Jesucristo tu hijo, que contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo y son un solo Dios un solo Señor. Mi Señor. Amén

Del libro del Génesis: 4, 1-15. 25

En aquel tiempo, Adán se unió con Eva, su mujer; ella concibió y dio a luz a Caín, pues decía: “Con el favor de Dios he engendrado un hijo”. Después de algún tiempo dio a luz al hermano de Caín, Abel. Abel fue pastor de ovejas, y Caín labrador. Sucedió en una ocasión, que Caín presentó como ofrenda al Señor los productos de la tierra. También Abel le hizo una ofrenda: sacrificó las primeras crías de sus ovejas y quemó su grasa. Al Señor le agradaron las ofrendas de Abel, pero no le agradaron las de Caín; por lo cual, Caín se enfureció y andaba resentido. El Señor le dijo entonces a Caín: “¿Por qué te enfureces tanto y andas resentido? Si hicieras el bien, te sentirías feliz; pero si haces el mal, el pecado estará a tu puerta, acechándote como fiera; pero tú debes dominarlo”.

Un día Caín le dijo a su hermano Abel: “Vamos al campo”. Y cuando estaban en el campo, Caín se lanzó contra su hermano y lo mató. Entonces el Señor le preguntó a Caín: “¿Dónde está Abel, tu hermano?” Caín le respondió: “No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?” El Señor le dijo: “¿Qué es lo que has hecho? ¿No oyes cómo la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra? Por eso serás maldito y tendrás que vivir lejos de la tierra que recibió de ti la sangre de tu hermano; y aunque cultives la tierra, ella no volverá a darte frutos abundantes. Tú andarás por el mundo errante y fugitivo”. Caín le contestó al Señor: “Mi castigo es demasiado grande para soportarlo. Puesto que tú me arrojas de esta tierra fértil, tendré que ocultarme de ti y andar errante y fugitivo por el mundo, y cualquiera que me encuentre, me matará”. El Señor le dijo: “De ninguna manera. El que te mate a ti será castigado siete veces”. Y el Señor le puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matara. Adán se unió otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, a quien llamó Set, pues decía: “El Señor me ha dado otro hijo en lugar de Abel, asesinado por Caín”.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 49, 1.8 16bc-17. 20-21

R/. Te ofreceremos, Señor, sacrificios de alabanza.

Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a cuantos viven en la tierra del oriente al poniente: “No voy a reclamarte sacrificios, pues siempre están ante mí tus holocaustos. R/.

¿Por qué citas mis preceptos y hablas a toda hora de mi pacto, tú que detestas la obediencia y echas en saco roto mis mandatos? R/.

Te pones a insultar a tu hermano y deshonras al hijo de tu madre. Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme? ¿Crees acaso que yo soy como tú? No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados”. R/.

Del santo Evangelio según san Marcos: 8, 11-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con Él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: “¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal”.
Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Te puede interesar

Deja un comentario

1 comentario de “¿Por qué te enfureces y andas resentido?”

  1. Me gustaría saber si cambiaron la pagina, había varios temas de importancia que nos ayudaban bastante en cualquier problema que teníamos, pero ya no puedo entrar a la pagina ni ver testimonios.

Deja un comentario