Invíta a nuestro Señor a tu comida. COMPARTE
Alma Mía, deja de alimentar tu vida sin mirar la vida que te alimenta. Aún el más humilde grano de arroz está lleno de la bendición del Señor. Por eso, antes de comer tus alimentos da gracias a Dios y bendice en el nombre de Jesucristo el alimento que recibes, fruto de la naturaleza que cría nuestro Padre y del trabajo de muchas personas a quienes también bendecir y agradecer.
¿Qué prefieres? ¿Una comida o una comida bendita?
«El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer» (Jn. 15,4-5).
Dios de amor, hoy quiero que resucite el amor al trabajar y al vivir. Amor al cocinar y comer. Amor al correr y caminar. Amor al despertar y dormir. Amor que recibe al dar. Quiero conectarme con la experiencia de crear en el amor, de servir en el amor. Conectarme con el amor para sentirme bien. Dejar que el amor resucite en mi vida para estar en paz Quiero resucitar el amor con que me creaste, el amor con que me das vida, el amor con que me esperas.
Contenido
El que preside dice:
V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos se santiguan y responden:
R. Amén.
Luego:
V. Todos esperan a que les des comida a su tiempo.
R. Se la das, y la reciben; abres tu mano, y se sacian de bienes.
V. Invoquemos al Padre, que vela siempre por sus hijos.
R. Padre nuestro…
Tuyo es el reino, tuyo el poder v la gloria por siempre, Señor. Amén.
Luego el que preside, santiguándose a sí mismo y los dones, dice:
V. Bendícenos, + Señor, a nosotros y estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor.
R. Que te bendigan tus fieles.
V. Te damos gracias, Dios todopoderoso, por todos tus beneficios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
V. Señor, a todos los que por amor a ti se han hecho nuestros benefactores, dígnate recompensarlos con la vida eterna.
R. Amén.
O bien:
V. Señor, dígnate saciar a todos los hombres con el necesario sustento, para que puedan darte gracias junto con nosotros.
R. Amén.
V. La Palabra se hizo carne. Aleluya.
R. Y acampó entre nosotros. Aleluya.
El que preside la mesa dice:
V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos se santiguan y responden:
R. Amén.
Uno de los presentes hace una lectura breve:
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del profeta Isaías Is 58, 10. 11a
Y si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía. Y el SEÑOR te guiará continuamente, saciará tu deseo en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos; serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan
Cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre.
V. El Señor da a conocer. Aleluya.
R. Su victoria. Aleluya.
V. Llevemos ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa.
R. Aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Salvador nuestro, Jesucristo.
El que preside añade:
Oremos.
Te damos gracias, Dios todopoderoso, que has restaurado nuestras fuerzas con los dones de tu providencia; te pedimos que, al restaurar nuestro cuerpo, fortalezcas también nuestro espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
El que preside dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
Todos se santiguan y responden:
Amén.
Luego:
V. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan.
R. Viva su corazón por siempre.
V. Invoquemos al Señor, que nos da el pan de cada día.
R. Padre nuestro…
Tuyo es el reino, tuyo es el poder y la gloria por siempre, Señor. Amén.
V. Protégenos, Señor, Dios nuestro, y concédenos el sustento que necesita nuestra debilidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
V. Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.
R. Él da alimento a sus fieles.
V. Nos hemos saciado, Señor, con los bienes que nos has dado; cólmanos también de tu misericordia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
O bien:
V. El Señor es bendito en sus dones, bondadoso en todas sus acciones.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
V. Señor, a todos los que por amor a ti se han hecho nuestros benefactores, dígnate recompensarlos con la vida eterna.
R. Amén.
O bien:
V. Señor, dígnate saciar a todos los hombres con el necesario sustento, para que puedan darte gracias junto con nosotros.
R. Amén.
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