Amar es una decisión

Gracias por extender la Misión de Amor:

Señor  mi alma anhela tu presencia, pues cuando te incorporo en mi vida, encuentro la paz, a libertad y el bienestar.

¿Dónde encuentro, en mi vida, estos espacios para la esperanza, el entusiasmo y el crecimiento? Al mirar hacia atrás en los últimos meses, podría ser capaz de ver cuales ocasiones y actividades me aportaron esos frutos. En cuales permití que mi espíritu tomara la conciencia de tu presencia: ¿En el sagrario? ¿la comunión?¿la oración al dormir y despertar? ¿al detenerme a mirar tu naturaleza, tu creación en el universo? en este verso de la vida divina que incansablemente nos regalas sacramentalmente. O bien,  lo pintas, lo trazas, lo haces cantar, lo conviertes en abrazo, en destello de estrellas, en cálido amanecer, en movimientos sorprendentes de los animales, en personas que nos enlazamos en el camino como líneas de vida que forman una gran red. Me propongo entregarte mi conciencia en el tiempo y el espacio que necesite, detenerme para estar consiente de tu presencia, ¿hay algo mayor?

De aquí en adelante, en el rumbo por el que me lleves me detendré a mirarte y mírame en ti, a mirarnos en ti y así mirarte en mi. Quiero amar y tú eres la fuente, como podía calmar mi sed perpetua de amor si no tomo de ti el agua de vida eterna. Amar es decidirme por aceptar el amor que Tú me entregas, que Tú entregas a mi prójimo, que Tú entregas en el universo con que nos abrazas. Amar es decidirme a quitarle todo lo que lo cubre, a descubrir el amor que existe e iluminar al temor que es sólo una negación del amor.

Amar es abrir el espíritu y reunirlo contigo y desde tu presencia reconocerte en mi prójimo. Es perdonar al descubrir que los errores y pecados que me hacen mirarme separado son sólo una decisión equivocada, de temor y separación, separándome de tu creación con mi egoísmo, mirándome aparte y apartado.

Amar es beber el amor, el agua viva, la vida eterna. Es levantar la conciencia del espíritu de la oscuridad con la luz de tu presencia; es dialogar en oración sabiéndote presente aunque no esté consiente, esperando el momento en que tu Espíritu Santo hará contacto con mi espíritu y pidiendo que te muestres en el espíritu de quien me ofende o tiene deuda conmigo.

Amar es pagar con moneda de verdad, el tiempo de la vida plena, apropiarte del gozo del cielo en el camino de tu presencia; pues eres camino, verdad y vida. Amar es negarme para descubrir mis mejores intereses, dejar de mirar lo que no está, detener mi mente que quiere dar significado, cuando tú das sentido a lo que tú amas. Hacer como Pedro y reconocer que a pesar de traicionarte te amo y sabes que te amo pues tu eres amor, presencia de paz, libertad, esperanza, voluntad y amor del Padre nuestro, en ti descubro que también soy amado por el Padre Nuestro, pues manda por mí, por nosotros para ir de tu mano. Sólo basta que me decida a amarte sobre todas las cosas y al prójimo como a mi mismo, como Tú nos amas. Como tu decidiste amarnos y entregarte a nuestras vidas para salvarnos.

Autor entrada: misiondeamor

Laico promotor y terapéita de Mision de Amor. Investigador de desarrollo de la espiritualidad en el conflicto. Lic. en Comunicación y postgrado en Psicoterapia de Pareja.

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