Medita: ¿conflicto o paz?

10 meditaciones del viaje espiritual 6/10

La sexta decisión a meditar es “Dar pasos en el conflicto o la paz”.

Cuando nos enfrentamos a una situación confusa, dolorosa, peligrosa o que nos afecta directamente, en nosotros está mirarla en paz o en conflicto, de hecho el conflicto ya está presente en nuestra conciencia y siempre podremos mantenernos en el conflicto o mirar desde la paz con rumbo a la paz. El enojo, el desprecio, la violencia, la ley del hielo”, el chantaje o cualquiera de los modos de conflicto que hemos aprendido para resolver un conflicto solo nos moverán de un conflicto a otro. Sigue leyendo «Medita: ¿conflicto o paz?»

Señor, te separé de mi matrimonio

Señor Tú fuiste invitado a la boda a ser más que un padrino, te llamé para que ser mi Dios  en mi matrimonio, fue ante ti que empeñé mi palabra de amor eterno, de fidelidad en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad. No quisiera seguir diciéndote, pues me duele reconocer mi debilidad. Quisiera que un milagro me llevara volando lejos de este dolor y estuviera en paz. Pero sé que a todos puedo justificar, pero a ti no puedo engañar y el primero a quien abandoné en mi vida fue a Ti, aunque Tú nunca me has abandonado y has sido más que fiel, has sido mi Dios, Señor y Espíritu Santo de Amor. Sigue leyendo «Señor, te separé de mi matrimonio»

Es avaricia y egoísmo no perdonar

Fruto del Retiro Sabatino

El retiro comenzó con el Angelus, invocando a la Santísima Virgen para que nos acompañase en este retiro al encuentro del Señor. Comenzamos leyendo pausadamente  el ejercicio del día (que les compartimos). El Lugar fue en el pequeño huerto de la casa de Misión, dándole mantenimiento y creando nuevos espacios para convivir con la naturaleza.

2014-08-02 19.16.25

El tema central del retiro la avaricia y el egoísmo ¡Qué importante darle ese espacio al Señor, nuestro Dios, creador, origen, camino y Destino!  Caminar en la vida guiados por nuestros intereses, nos pierde y nos confunde pues es nuestro egoísmo quien ordena el mundo para satisfacernos. Dejamos que la medida del mundo y sus funciones sea satisfacer nuestras necesidades. Sin embargo olvidamos que somos parte de una creación, hechos a imagen y semejanza en el amor para dar frutos de amor.

La actividad física para meditar era darle nivel a un espacio y desyerbar reparando el espacio de convivencia y preparando el lugar de la siembra del huerto. Hacía calor y había que agacharse para la labor, el sudor empezó a mostrarse y la falta de costumbre de inclinarse ante la tierra comenzó a despertar los reclamos del cuerpo en las rodillas y espaldas.

Para concentrarnos en armonía con nuestra respiración repetíamos la jaculatoria “Señor, Yo creo, pero aumenta mi fé”, de esta forma dejábamos que las manos hicieran su labor y la mente descansar a en el Señor y en el Señor encontrar la respuesta sobre la avaricia y el egoísmo. La avaricia se colocó como parte de nuestro egoísmo, como una manifestación de una etapa de nuestra vida no superada que nos despertaba e miedo y nos daba una “hambre” de acumular para no sentirnos desprotegidos. Como el rey Herodes, como cualquier poderoso. La acumulación era por miedo y se mostraba en muchas pequeñas actividades que hacemos por avaricia. Basta con ir a la despensa y medir hasta donde es necesario. O mirar las innumerables colecciones donde  vamos acumulando una satisfacción temporal, para ocultar nuestra frustración cotidiana.

Acumular centrados en nuestra satisfacción individual, sin mirarnos en la creación. De pronto las mariposas estaban libando la miel de un árbol florido, sólo tomaban el néctar necesario y revoloteando cambiaban de una flor a la otra hasta tener lo suficiente para el día, regresaron y buscaron como todos los días. ¿Para qué acumular despensa? El árbol parecía compartir su dulzor sin procurar cerrarse a los comensales, así se fertilizaba y procreaba frutos. Hay un plan que une necesidades y satisfacciones. Me gustaría observar más ese plan creador que se da en mi vida y que por la labor de alimentar el temor no me detengo a observarlo.

Agua fresca, agua de guayaba con jugo de uva y continuar desyerbando y emparejando. ¿Para qué emparejar más allá? ¿Realmente el espacio era pequeño? ¿El esfuerzo es necesario? Había que medir bien para no desgastarse por más espacio que sería innecesario.

Frutos en Resumen:

Aunque la experiencia del retiro se sigue desdoblando en la conciencia,  al final y en breve  encontramos unos frutos del retiro:

  • Con oración y meditación, en la labor cotidiana, dejar que el Espíritu esté en contacto con el Espíritu Santo para que el egoísmo deje de guiar nuestra vida.
  • Administrar en base a conciencia de lo necesario.
  • Satisfacernos en armonía con el vecino, la naturaleza y el mundo.
  • Confiar en que estamos inmersos en la creación de Dios, que somos sus hijos amados. Perdonar y transformar en bendición aquellos momentos que despertaron el temor que alimenta la avaricia.
  • ¿Quién realmente perdió? ¿Herodes? ¿La esposa de su hermano? ¿Juan el Bautista? A Juan el Bautista le cortaron la cabeza por el temor de la verdad, pero nunca le truncaron la vida eterna.
  • ¿Es avaricia y egoísmo no perdonar? Acumular rencores y resentimientos, esconderlos tras nuestra máscara, sólo deformará la expresión de amor que somos por la Gracia de Dios Padre, con la redención de nuestro Señor Jesucristo, en el amor del Espíritu Santo.

Ejercicio espiritual del día administrado por los Jesuítas Irlandeses – 2014-08-02

La Presencia de Dios

Me recuerdo que, mientras estoy aquí, frente a mi computador, Dios me contempla con amor y espera mi presencia.
Hago una pausa y reflexiono sobre esto …

La Libertad

Muchos países sufren hoy las agonías de conflictos y guerras. Inclino mi cabeza y agradezco mi libertad. Ruego a Dios por todos los prisioneros y cautivos.

La Conciencia

Cómo me siento en realidad? Bien? No tan bien?
Puedo estar muy en paz, feliz de estar aquí…
También puedo sentir frustración, preocupación o enojo…
Asumo cómo estoy en realidad. Es el yo real el que Dios ama…

La Palabra de Dios

Mateo 14:1-12

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: «Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él.» Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.» El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • La generosa promesa de Herodes no era sabia ni justa. Ruego por las personas cuyas vidas han perdido su camino y no han encontrado el verdadero bien. Recuerdo aquellas que sufren la injusticia por mano del orgullo de otros, y abro mi mente para pedirle a Dios me indique lo que debo hacer y cómo debo orar.

Conversación

Siento que reacciono en alguna forma al orar con la Palabra de Dios? Me siento desafiada(o), confortada(o), enojada(o)?
Imagino a Jesús sentado o de pie, a mi lado; le hablo sobre mis sentimientos, como al mejor de los amigos.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

Deja el miedo y recibe el amor

Alma mía, cuando el temor se apodera de ti, aún el más bello amanecer te parecerá oscuro. Dejarás de distinguir la bondad pues tu alma se mira desprotegida y sin auxilio. El temor no convive con el amor como la luz no puede vivir en el mismo cuarto que la oscuridad. El temor es muestra que has olvidado que eres una semilla de amor que Dios ha sembrado en esta tierra para dar frutos de amor, eres un amor, vuelve a mirarte buscando el amor que te sostiene y estate atento a la voz del Señor, la voz del amor. Sigue leyendo «Deja el miedo y recibe el amor»

Necesito dinero para mis deudas

Señor, hoy me acerco a ti para compartirte mis deudas, me hace falta dinero para pagar y no sé cómo obtenerlo, siento una gran presión, enojo, estoy irritable y comienzo a discutir por todo. Es tal el enojo que me peleo con mis más cercanos y quiero salir huyendo lejos de cualquier relación. Mi trabajo no parece ser suficiente y pedir prestado me compromete más y no resuelvo. Sigue leyendo «Necesito dinero para mis deudas»

¿Cómo pedir perdón?

 

La mayor satisfacción para el Padre es que sus hijos estén unidos. La reconciliación entre hermanos, por la gracia del Padre Nuestro, es descubrir la bendición en el error. El Padre Nuestro nos pide que perdonemos y pedir perdón es tomar el perdón de Dios para redimir o arreglar la relación que se encuentra rota o trastocada por nuestro error. Pedir perdón es un acto donde ejercemos nuestra libertad haciéndonos responsables de nuestros pensamientos acciones u omisiones. Sigue leyendo «¿Cómo pedir perdón?»

Perdona mis excesos, dame moderación y sobriedad

Señor todo la sabes y conoces que he permitido que las aficiones de mi cuerpo modifiquen mi vida, sabes que dejo que mi cuerpo se exceda con gula, me vuelvo dependiente de sus exigencias y debilito la conciencia de tu presencia en mi espíritu que transforma y bendice al mundo con tu Espíritu Santo. He olvidado moderarme, es decir hacer sobrios mis apetitos, pues hoy mis apetitos me moderan a mí y ocultan la libertad, la paz, el amor y el perdón que nos has dado en nuestro espíritu. Sigue leyendo «Perdona mis excesos, dame moderación y sobriedad»

Reconcilia a mi familia

Alma mía, que sufrimiento cuando veo que mis padres se separan y llegan al divorcio, los dos pies de mi vida caminan en conflicto. La paz y seguridad que ellos significaba en mi vida se tambalea y rompe. Al verlos me pregunto si soy yo causa de sus desavenencias y discusiones, si lo que me procuran de bienestar en las limitaciones es causa de sus peleas. Me pregunto ¿donde esta el Señor? Sigue leyendo «Reconcilia a mi familia»