Quieres ¿Paz o Conflicto?

Señor, ¿como cambiar el conflicto en Tu paz? tantas veces encuentro problemas y me contrarío con tantas personas que he olvidado tu paz, mi corazón se angustia, me vuelvo intolerante, me crispa el sólo saber de esas personas, me duele lo que me hacen, cuanto cada insulto y lo guardo como resentimiento. Olvido la paz en mi corazón y respondo al conflicto con ironías, juicios, descalificaciones, desprecio  y todo tipo de agresiones verbales y aún físicas. Encuentro el conflicto en lugar de la paz. Sigue leyendo «Quieres ¿Paz o Conflicto?»

¿Cómo revivir el amor?

Señor, tu sabes que el amor siempre está presente en nosotros, pues el amor es tu presencia, la esencia que nos compartes, el camino por donde nos guías y el destino que nos señalas. Y en mi pareja veo que ese destello de amor se oculta tras barreras de resentimientos, rencores, preocupaciones y temores del futuro. Quiero mirar el amor en mi pareja. Sigue leyendo «¿Cómo revivir el amor?»

Habla con Él

Alma mía, que tienes sed del Señor, pues no encuentras paz ni bienestar si apartas tu rostro de su camino, la verdad y la vida que viene del Espíritu Santo de Jesucristo que encarna al Padre Nuestro. Aquiétate y en el silencio reconoce que el Señor está contigo y te bendice, alábalo en la conciencia y mira su presencia en todo lo que te rodea. Mírate en su conciencia y su voluntad.

Ordena a tu mente que aparte los pensamientos vanos que te distraen y ocultan la voz del Señor.  Respira profundo y exhalando descubre como la inquietud, el rencor y el resentimiento son exhalados y en nombre de Jesús inhalaras paz y amor, hasta exhalar paz y amor e ti y tu vida.

Si te turban tus necesidades y preocupaciones, preséntalas al altar de la oración, al silencio de tu contemplación donde eres alma, ánimo y espíritu en presencia del Espíritu Santo, repite en tu mente “Señor mío y Dios mío” con tu respiración tranquila y sosegada, como el mar calmo que extiende su caricia sobre las playas como inhalar Señor mío” y exhalar “Dios Mío” así busca y encuentra a quien te comparte el pan de cada día y la paz profunda que alcanza la altura de los cielos.

Alma mía, el Señor siempre ha estado presente, vuelve tú a estar atento a sus palabras y sus obras. Está presente sobre todas las cosas, es el amor en los demás y en ti. Busca y encuentra la luz de su Amor, pídele su mano para que te guíe en tu conciencia a su presencia, donde su gracia la descubres como gratitud y la gratitud como luz de Amor, de cariños que nunca te ha negado, a pesar que te has distraído y perdiste de vista todo el amor que te muestra a través de tu prójimo y de la creación que te abraza.

Alma mía habla con el Padre Nuestro, reconociendo la voz de Jesucristo, su encarnación y nuestro Señor, que con el Espíritu Santo te guía para decirle Señor, dile “Padre” … sintiéndote hijo amado, “Nuestro”… de todos, aún de quien ofende o tiene deuda; “qué estás en los cielos”… donde tu alma quiere acunarse; “Santificado sea tu Nombre”… al nombrarlo reconoce su Santa presencia; “venga a nosotros tu reino” deja que reine en tu mente y tu corazón; “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”… se dócil a su voluntad que desde la tierra te entrega el cielo; “Danos hoy nuestro pan de cada día”… acepta su invitación a almorzar con Él para que te alimentes eternamente, especialmente en tus debilidades y necesidades; “Perdona nuestras ofensas”… desprecia tu egoísmo y debilidades que ofenden su voluntad; “Como también perdonamos a quienes nos ofenden (nuestros deudores)”… deja de juzgar y entrega con compasión la misericordia que el Señor te da; “no nos dejes caer en tentación”… acepta su presencia en tus debilidades y necesidades; “y líbranos del mal y del maligno”…

Si Dios contigo, ¿quién contra ti? ¿Quién como Dios? Con su fuerza y voluntad, deja que aleje al adversario y sólo recibe en tu mente corazón al Señor y su Santísima Madre, a los ángeles y los santos y al prójimo como a ti mismo; “Amén”… así es y será el Padre Nuestro, con su Espíritu Santo en nombre de Jesucristo… Amen

La Palabra de Dios

Juan 21:1,9-14

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.» Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espiritu Santo, como era en el principio, es ahora y siempre será, por los siglos de los siglos.  Amen

Pide el perdon de Dios hacia nosotros

Señor tu eres el amor que le da rumbo y sentido al universo, a mi prójimo y al alma mía. Perdóname por no ponerte en primer lugar para guiar mi pensamiento, mi emoción y mi vida.

Señor, quiero pedirte perdón a ti y a mi prójimo por no mirar tu amor en mi prójimo. por aquella bendición que no le entregue y el perdón que oculté. Sigue leyendo «Pide el perdon de Dios hacia nosotros»

¿Quién dices que soy?

Alma mía deja de aislarte y vivir encerrada en tu pequeño mundo y ábrele la puerta al Señor. Deja que esté en tu conciencia la presencia de Dios y pídele que te responda en tu conciencia: “¿Señor, quien dices que soy? Al abrir el cerrojo de tu conciencia descubrirás la presencia vivificadora de Dios en tu espíritu y en las pieles que te rodean y sostienen: Sigue leyendo «¿Quién dices que soy?»

Oración por mi espos@

Señor, Tú nos pides que tomemos el yugo y caminemos juntos, pues tu yugo es suave y tu carga ligera. Te pido por mi cónyuge, ese ser lleno de tu amor con quien comparto mi yugo. Has puesto el amor para unirnos y nuestro egoísmo y el adversario parece insistir en separar el paso y nuestro rumbo. Gracias por permitirme decidir por compartirme con mi espos@ para compartir las bendiciones de tu camino. Para crecer y multiplicarnos, para ir por todo el mundo encarnando el amor, buscando la paz y el perdón.

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