Reconcilia a mi familia

Alma mía, que sufrimiento cuando veo que mis padres se separan y llegan al divorcio, los dos pies de mi vida caminan en conflicto. La paz y seguridad que ellos significaba en mi vida se tambalea y rompe. Al verlos me pregunto si soy yo causa de sus desavenencias y discusiones, si lo que me procuran de bienestar en las limitaciones es causa de sus peleas. Me pregunto ¿donde esta el Señor? Sigue leyendo «Reconcilia a mi familia»

Habla con Dios sin desanimarte

Oh alma mía, que poca necesidad pareces tener de la conciencia de que Dios está contigo, de la fe de que siempre está contigo y habita el templo de tu corazón.

Había un hombre que caminaba por el castillo buscando ayuda y a cada persona que pasaba le contaba sus penas y algunos se compadecían de él y otros le rehuían y hasta se burlaban de él. “Si tan solo el rey me escuchara”. Sigue leyendo «Habla con Dios sin desanimarte»

¿Cómo aumentar mi fe?

Alma mía, la fe es una acción de tu conciencia que mira con los ojos de lo profundo hacia la altura del Señor para transformar el mundo. Es un Don que nos regala el Señor, pídele que aumente tu fe, que ilumine la seguridad de que el Amor que crea el cielo y la tierra está presente n tu vida para hacerse presente en la vida que te rodea, a imagen y semejanza. Te dueles y te confundes por la ausencia de fe cuando dejas de estar en contacto con el Señor en Oración, permites que el mundo te invada y olvidas darle espacio y tiempo al Señor . Alma mía limpia el brillo de la fe, retírate en el Señor. Sigue leyendo «¿Cómo aumentar mi fe?»

Retírate, dale espacio al amor

Alma mía ¿Cuantas razones tienes para apartarte de la conciencia de que Dios está presente? Es tan normal su presencia que lo miras casi como un adorno más de nuestra vida, le das un lugar importante en la recámara, en la sala y el comedor. Aún en tu pecho, la cartera o en el transporte donde está su imagen,  pero realmente dejas de mirarlo y retirarte a dialogar con él.

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Agradece bienes y males

Alma mía hoy, cuando estaba visitando al Santísimo, escuchaba la voz de una mujer mayor que rezaba murmurando y que ante todo daba gracias. Al mirar hacia el Sagrario comprendí que si hemos de agradecer a Dios por los bienes recibidos, también agradezcamos, bendiciendo los males. Transformar un mal en una bendición es el primer paso para alcanzar el bien deseado. Sigue leyendo «Agradece bienes y males»

Espera a que llegues

Alma mía, Dios te contempla con amor y espera tu presencia. Así también conoce cada uno de los pensamientos y emociones, preocupaciones, carencias y necesidades que guardas en tu conciencia. Ha estado siempre presente a pesar de que lo has ignorado o puesto en segundo lugar y hasta lo has dejado en el olvido. Alma mía descubre que el aliento que te anima es el amor del Señor, retírate a su presencia.

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¿Quién dices que soy?

Alma mía deja de aislarte y vivir encerrada en tu pequeño mundo y ábrele la puerta al Señor. Deja que esté en tu conciencia la presencia de Dios y pídele que te responda en tu conciencia: “¿Señor, quien dices que soy? Al abrir el cerrojo de tu conciencia descubrirás la presencia vivificadora de Dios en tu espíritu y en las pieles que te rodean y sostienen: Sigue leyendo «¿Quién dices que soy?»