El Reto de rezar los misterios de dolor del Santo Rosario del Martes y Viernes
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Dios es Amor, el Adviento es el tiempo para la preparación para recibir la vida que viene del Amor. Jesús es el Amor encarnado del Padre Nuestro. El Espíritu Santo es el Amor que une al Padre con el hijo para navidad.
El adviento hacia la navidad es una temporada donde tradicionalmente nos unimos como familia, es una fecha donde el espíritu del Amor nos invita que lo aceptemos. Aceptar el Amor puede volverse muy complicado si nuestra consciencia está cubierta de rencores, resentimientos, temores, juicios, separación y condena. Hay en el ambiente un ambiente de nostalgia que tiene fe en el Amor, que todo lo espera en el Amor, que quiere vivir el Amor. Es tiempo de la corona del Amor
Desafortunadamente hay muchos que no saben como encontrar ese amor, como transitar por el adviento hacia el nacimiento de la navidad, piensan que el Amor es una sensación que aparece y desaparece. Pero el Amor es una luz perpetua de gozo, paz, bondad, amabilidad, autocontrol, fidelidad, paciencia. Estos son frutos del Espíritu Santo, El Amor que habita en nosotros.
Entonces ¿por qué buscar afuera lo que está en nuestro interior? ¿Acaso es superior un regalo a sentir el Amor? Pero el Amor no es una posesión, no se puede poseer a Dios, es como querer echar el mar dentro de una concha. La forma de vivir el Amor es limpiar el advenimiento de rencores, resentimientos, temores y juicios para compartir el Amor, por eso la preparamos la celebración de la cena de nochebuena con el adviento. Es un momento para compartir el Amor. ¿Cuántos signos de Amor conoces?
Reflexiona en algunos de los signos que nos enseña Jesús y descubrimos en el evangelio: Compartir los alimentos, no juzgar, compadecerse del doliente, entregar esperanza, dar gracias, perdonar, sanar a los enfermos, dar testimonio de la verdad sin violentar, ser fiel, buscar a quien está perdido, saludar, bendecir dando la paz a quien encuentra, entregar el Amor del Padre, rescatar los lugares de oración, tener fe, orar dialogando, mirarse en el Padre Nuestro, aceptar a los despreciados, no poner la riqueza como motor de vida, obedecer y honrar a sus padres, abrazarnos como hermanos, levantar al paralizado, aceptar a quien lo niega, entregar la misión de amar… Cada día leemos en el evangelio el camino, la verdad y la vida que viene del Amor.
¿Acaso hay algo más importante que amar? Esa es nuestra misión, somos expresión del Amor de Dios, su Amor encarnado, eres un Amor y Amor es lo que en verdad puedes dar. Esto es el llamado en la navidad, el espíritu del día que nace la vida que viene del Amor.
Este espíritu va más allá de las fechas, sin embargo nosotros necesitamos signos y símbolos para caminar. Los primeros cristianos marcaron el 25 de diciembre basados en una tradición judía que fijaba para los profetas que el mismo día en que morían, correspondía al día en que nacía. Así calcularon que un 25 de marzo era la muerte, luego entonces el nacimiento debería de ser el 25 de diciembre. En el imperio romano tardío existía la tradición de celebrar la adoración del dios “Sol” -Sol Invictus-, cuyo símbolo portaba y cuyo culto estaba asociado oficialmente al del emperador. Es el tiempo cuando es más larga la noche en el hemisferio norte, a partir del final del solsticio de invierno (21 de diciembre) los días se hacen más largos. Este Festival corría desde el 22 al 25 de diciembre.
Flavia Iulia Helena también conocida como santa Elena y Elena de Constantinopla (Trapani, hacia 250 – Roma, hacia 330), fue una emperatriz romana cristiana y, posteriormente, proclamada como santa de las Iglesias católica, luterana y ortodoxa. Se convirtió en la esposa legítima de Constancio Cloro, quien fue emperador del Imperio Romano en 305. Ella guío al bautizo a su primer y único hijo: el emperador Constantino así se dejo de perseguir a los cristianos y, no sólo se convirtió en cristiano, sino impulsar el cristianismo en todo el Imperio. Así la fiesta del “Sol Invictus” fue dedicada al nacimiento de Jesús, emperador emperadores.
La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas en europa. El anillo o corona de ramas de árbol perenne decorado con velas era un símbolo en el norte de Europa mucho antes de la llegada del cristianismo, que al igual que con otras tradiciones acabó siendo integrado en su simbología. El círculo es un símbolo universal relacionado con el ciclo ininterrumpido de las estaciones, mientras que las hojas perennes y las velas encendidas significan la persistencia de la vida en mitad del duro y oscuro invierno. Algunas fuentes sugieren que la corona, reinterpretada como un símbolo cristiano, era de uso común en la Edad Media, mientras que otras consideran que no se estableció como tradición cristiana hasta el siglo XVI en Alemania. La corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. Cristo vino para hacer todas las cosas nuevas.
La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela mas hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Si no hay velas de esos colores aun se puede hacer la corona ya que lo mas importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.
La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.
Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.
Las cuatro velas: Nos hacen pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.
Las manzanas rojas que adornan la corona: Representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.
El listón rojo: Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.
En algunas parroquias o colegios se hace la bendición de las Coronas de Adviento. Si no se puede asistir a estas celebraciones, se puede hacer la bendición en familia con la siguiente
Poniendo la mano sobre un envase con agua se dice: Por el agua de mi bautizo, yo te bendigo (y haciendo la señal de la cruz) en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén (se toca con un dedo el agua)
Esparciendo unas gotas de agua bendita sobre a corona se dice la oración:
Señor Dios, con tu poder bendice nuestra corona de adviento como símbolo de nuestra fe, para que, al encenderla confirmemos en nosotros la esperanza en Jesucristo y encarnemos su Amor en obras de caridad, compasión y misericordia, para justificar en su presencia nuestro lugar en el Reino de los Cielos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
San Miguel Arcángel, defiendonos en la lucha de esta peregrinación hacia la vida del Amor, por la fuerza que el Señor todo poderoso te ha entregado, arroja a Satanás y a todas las almas que vagan por el mundo para perder a las almas que peregrinan para contemplar la vida que viene del Amor en Jesucristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta Corona y sobre todos los que con ella queremos preparar la venida de Jesús.
Todos: Amén.
(se rocía agua bendita sobre los presentes)
Vela de gratitud 1er Domingo de AdvientoSe entona algún canto. Por ejemplo:
Vaso nuevo
Gracias quiero darte por amarme
gracias quiero darte yo a ti señor
hoy soy feliz porque te conocí
gracias por amarme a mi también
Yo quiero ser señor amado
como el barro en manos del alfarero
toma mi vida hazla de nuevo
yo quiero ser un vaso nuevo
Te conocí y te amé
te pedí perdón y me escuchaste
si te ofendí perdóname señor
pues te amo y nunca te olvidare
Yo quiero ser señor amado
como el barro en manos del alfarero
toma mi vida
hazla de nuevo
yo quiero ser un vaso nuevo
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso…
Evangelio según San Mateo 24,37-44.
En aquél tiempo Jesús dijo a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé.
En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre.
De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado.
De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
Palabra del Señor.
(Breve pausa para meditar)
¿Cómo estar preparados para entrar al cielo? Tres palabras abren el cielo: “Por favor” y “Gracias”
Guía: Vigilar significa estar atentos, aceptar al encuentro del Señor. Vigilemos nuestra consciencia que el Señor quiere entrar. Demos gracias a Dios por este año, por lo bueno y lo malo que podemos transformar en lección. Gracias por los bienes y por las carencias que nos muestran que la vida en el amor es lo que tiene sentido y rumbo en nuestra vida. Gracias por este día que podemos trasformar los efectos del pasado y darle el rumbo como Dios Manda. Gracias porque el Padre Nuestro viene a nosotros en su creación, con su hijo, con su Espíritu Santo para que vivamos en el cielo, en la plenitud del Amor.
Oración
Guía: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene. En esta primer semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría y gratitud. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.
Desde hoy, y en esta semana queremos ser agradecidos contigo Señor reconociendo las expresiones de amor que nos ha dado: cuerpo, mente, emociones, personas, imaginación, sueños y al espíritu para comunicarte con nosotros y gobernar nuestra vida con la guía del Amor de Dios, su Espíritu Santo
Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús!. ¡Ven, Señor Jesús!
Guia: Unidos en una sola voz digamos: Padre Nuestro…
PADRE NUESTRO
Guia: Sin ti Madre mía no conoceríamos a Jesús, el camino la verdad y la vida que viene del Amor:
AVE MARÍA
Guía: Gracias por estar con nosotros Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.
Mira a la persona que está a tu lado y agradecerle su presencia, sus favores, su sonrisa, su lucha su vida…etc
Guía: “Dios Padre, gracias por darnos una familia. Te pedimos que, ahora que comienza el adviento, en nuestra familia podamos agradecer y demostrarnos el amor que nos tenemos y vivamos cada día más unidos. Te pedimos llenar nuestro hogar de tu amor divino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.”
“Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender a todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Gracias por tu presencia, Camina junto a nosotros en este Adviento. Amén”.
Hoy juntaré una parte de mi despensa, ropa, medicinas vigentes, artículos de la casa, juguetes y adornos para agradecer lo que tenemos y compartir con quien lo necesita.
Para cantar: «Ven, Ven, Señor, no tardes»
Ven, ven Señor no tardes;
Ven, ven Señor que te esperamos:
Ven, ven Señor no tardes;
Ven pronto Señor.
El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor;
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.
Envuelto en sombría noche,
el mundo sin paz no ve,
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.
Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.
Guía: Gracias por estar con nosotros Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.
Vela de fe 2° Domingo de AdvientoSe entona algún canto. Por ejemplo:
Hazme un instrumento de tu paz
Hazme un instrumento de tu paz
donde haya odio lleve yo tu amor
donde haya injuria tu perdón señor
donde haya duda fe en ti
Maestro ayúdame a nunca buscar
el ser consolado sino consolar
ser entendido sino entender
ser amado sino yo amar
Hazme un instrumento de tu paz
que lleve tu esperanza por doquier
donde haya oscuridad lleve tu luz
donde haya pena tu gozo señor
Maestro ayúdame a nunca buscar
el ser consolado sino consolar
ser entendido sino entender
ser amado sino yo amar
Hazme un instrumento de tu paz
es perdonando que nos das perdón
es dando a todos como tu nos das
muriendo es que volvemos a nacer
Maestro ayúdame a nunca buscar
el ser consolado sino consolar
ser entendido sino entender
ser amado sino yo amar
Hazme un instrumento de tu paz
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso…
Evangelio según San Mateo 3,1-12.
En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca».
A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.
Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre.
La gente de Jerusalén, de toda la Judea y de toda la región del Jordán iba a su encuentro, y se hacía bautizar por él en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban a recibir su bautismo, Juan les dijo: «Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?
Produzcan el fruto de una sincera conversión, y no se contenten con decir: ‘Tenemos por padre a Abraham’. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham.
El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego.Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.
Tiene en su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en un fuego inextinguible»
(Breve pausa para meditar)
Cuando la vela se apaga, no significa que nunca brillará más, es necesario volver a encenderla.
Guía: Hemos oído que el amor se acaba pero ¿como será posible si Dios es Amor? Ocurre en la vida que aquella vela que está encendida cubierta por un protector de vidrio parece que va perdiendo el brillo porque el vidrio se va oscureciendo por el tizne y las salpicadas del exterior. Pero no diríamos que la luz se acabó, porque el fuego está presente. Ahora bien si la fe nos muestra que está presente el Amor ¿donde pondremos nuestra esperanza cuando limpiamos nuestro cristal? ¿Qué sentido tendría que celebráramos la navidad si dejamos de tener fe y esperanza en Jesús que es: “La vida que viene del Amor”
¿Acaso el Amor de Dios se apaga? Su Espíritu Santo es el Amor que une al Padre Nuestro con el Hijo y el hijo nos ha enseñado a llamarle “Padre Nuestro”, a mirarnos como sus hermanos en Juan, hijos de su Santísima Madre.
El Amor de Jesús es su palabra unida a su obra, pues da testimonio de su origen, camino y destino. Juan Bautista nos guía a aceptar el bautizo del Amor, el bautizo de Jesús con el Espíritu Santo. El bautizo nos comparte el Espíritu Santo, por eso podemos entregar el Amor del Padre Nuestro en nuestras obras. Por el agua de nuestro bautizo Cristo nos comparte también su sacerdocio por eso podemos bendecir todas las cosas, pero también a todos los hijos del Padre Nuestro: familia, amigos o enemigos. Por la unción de nuestro bautizo Cristo nos comparte su reino y somos pueblo de reyes.
Cada día es un regalo para transformar el mundo entregando el Amor, bendecir con Amor, vivir el reino del Amor.
Oración.
Guía: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que quiere mirar la luz en la oscuridad. El Amor en la adversidad. La compasión en la enfermedad, la contrariedad y el consuelo en la pena. Si tu quieres de estas piedras veremos surgir más hijos de Abraham. Jesús en ti confiamos este día y cada día porque no existe otro instante para transformar con la luz del Amor el rencor y el resentimiento que guardamos y no sabemos donde ponerlo. Por eso en ti los confiamos nuestra historia oscura porque hoy, contigo podemos darle el rumbo y sentido que tu Amor manda. Jesús en ti confío mis pensamientos, cuando la mente empiece a juzgar, condenar y separar la obligaremos a repetir: Jesús en ti confío. Y si nuestras emociones nos separan y confunden, con el suave aliento de nuestra respiración profunda haremos que al inhalar te invoquemos diciendo: Jesús y al exhalar “en ti confío” y confiaremos en ti. Así veremos la navidad de cada día, la vida que viene de tu Amor.
Señor. Aquí y ahora es tiempo de navidad, pues nacemos desde el amanecer de tu voluntad. Hoy nace la vida que viene del Amor y es el camino, la verdad y la vida del Amor que viene a salvarnos de nuestros errores que contrarían el Amor.
Desde hoy, y cada día de esta semana queremos mirar tus expresiones de Amor en nuestro: cuerpo, mente, emociones, personas, imaginación, sueños y al espíritu para comunicarte con nosotros y gobernar nuestra vida con la guía del Amor de Dios, su Espíritu Santo
Queremos tu luz que todo lo aclara, la paz más profunda y la alegría verdadera de saber que has venido a nosotros. ¡Ven, Señor Jesús!. ¡Ven, Señor Jesús!
Guia: Unidos en una sola voz digamos: Padre Nuestro…
PADRE NUESTRO
Guia: Sin ti Madre mía no conoceríamos a Jesús, el camino la verdad y la vida que viene del Amor:
AVE MARÍA
Guía: Gracias por estar con nosotros Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.
Durante un minuto cierra los ojos y respira suave y profundamente como las olas del mar calmo llegando a la playa, al inhalar di mentalmente: “Jesús” y al exhalar “en tí confío” Es Jesús, el niño del pesebre en quien confías.
Guía: “Dios Padre, gracias por darnos este día de esperanza. Tenemos fe que, en este adviento, podemos compartir apoyados en Tu Amor. Demostrarlo entre nosotros que nos tenemos y así vivamos cada día más unidos en el Amor que esperamos celebrar en navidad. Te pedimos llenar nuestro hogar de tu amor divino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.”
“Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender a todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Ruega porque sepamos transformar cada día con Amor. Gracias por tu presencia, Camina junto a nosotros en este Adviento. Amén”.
Hoy empezaré el habito de confiar a Jesús cada obra del día, cada duda, enojo, debilidad, temor, rencor y resentimiento. Buscaré una persona que esté triste, solitaria o deprimida y le platicaré sobre Jesús, recordándole que es el Amor que viene a su encuentro.
Para cantar: «Ven, Ven, Señor, no tardes»
Ven, ven Señor no tardes;
Ven, ven Señor que te esperamos:
Ven, ven Señor no tardes;
Ven pronto Señor.
El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor;
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.
Envuelto en sombría noche,
el mundo sin paz no ve,
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.
Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.
Guía: Gracias por estar con nosotros Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.
Aquel hombre en el hospital estaba siendo sometido a múltiples estudios para saber cuál era la causa de su malestar. Tendido en la cama miraba por la ventana un viejo árbol que apenas reverdecía entre tanta vegetación alimentada por las lluvias de verano. Sus pensamientos divagan, sólo Dios sabe por donde. Con 76 años esperaba que alguno de sus hijos fuera a su encuentro. Tal vez la última voluntad, el único camino que quisiera seguir era aquel que lo reuniera con su esposa. Dos años atrás había asistido a su funeral.
Ella se abandonó en el cáncer, mientras él luchaba desesperado por arrancarla de la sentencia de la vida. Aquel hombre lucho esperando el milagro, buscando remedios de todo tipo, con tantos tipos de doctores, clamaba al cielo pidiendo al Sagrado Corazón que los mantuviera unidos.
El hombre de la cama 25 esperaba a sus hijos o alguna razón para aferrarse a la vida, algún amor que lo guiara. La habitación estaba lejos de su amada. Estaba en aquel hospital donde tantas veces acompañó a su esposa buscando la sanación. Ese lugar representaba el dolor de la esperanza fallida, de la fe vacilante, del sufrimiento que antecede a la despedida. Ese espacio de sanación se convertía en un templo de meditación y de oración hacia el Amor, su última voluntad.
Vagaba sólo entre las sábanas y la afanada atención de enfermeras y doctores que investigaban el mal que lo aquejaba. Buscaban en la sangre, en el latido, en la respiración, en imágenes y con exploraciones mediante aparatos que la ciencia había desarrollado. Buscaban lastimando el cuerpo. Sanaban aplicándole los medicamentos que el caso incierto requería. Sin embargo la desolación no cedía. Su respiración se dificultaba, en su pecho descubría el dolor del vació del templo del Amor. Su mirada se nublaba por lágrimas y al cerrar los ojos contemplaba la imagen de su amada. La quería más que a su vida, el amor que compartía era la vida misma. Soñaba con no despertar y despertaba soñando morir para reunirse con su amada.
Pasaba las horas y los días en la noche del alma. La mente preguntaba ¿Por qué? El sentimiento preguntaba ¿que hago aquí? Y las personas no tenían respuestas. En ese momento de divagación llegó uno de los hijos a quien había señalado como ingrato por no acercarse a él y abandonarlo. Se acercó a su lecho le dijo:
-Hola Pa’. Tenía erisipela y hasta este día me pude levantar de la cama para visitarte. Nadie, de mis hermanos me habló para saber que me ocurría, sólo me hicieron saber que era un mal hijo por no venir. He estado al tanto de que te ocurre y hablé con un doctor que me tenía informado de tus avances en la investigación de tu caso. Por cierto en la tarde te vendrán a decir que no encuentran ningún padecimiento que puedan atender, más allá de la lesión que te hicieron al pincharte el pulmón con el aparato que usaron y que sanará en unos días.
Aquel hombre no sabía que decir, sabía que había condenado a su hijo ante sus hermanos y ahora se daba cuenta de que no había tal rechazo o abandono. Era difícil reconocer la injusticia ante su hijo. Así que la educación le dicto saludar diciendo
– Hola Hijo, que bueno que viniste.
Se saludaron con un beso y el hijo continúo diciendo:
– Ten cuidado con las molestias que dices que tienes, acuérdate que estás en un centro hospitalario de investigación y si les dices que te duele el “furris furris” se van a meter a investigar. A lo que vine es a decirte que en muchas cosas no estamos de acuerdo y no nos pondremos de acuerdo en nuestra forma de pensar o de actuar. Así que dejemos de discutir sobre eso. Lo que te pido es que seas un buen abuelo y que ahora que salgas del hospital vayas todos los lunes a comer con tus nietos, para que te conozcan más.
De esa manera continuaron charlando cosas intrascendentes, ambos sabían que padecía de Amor y que el Amor era la última voluntad, su destino final.
Por eso, fueron muchos lunes que el abuelo convivió con sus nietos y les compartía sus aventuras de la vida. Hasta que un día se despidieron de él. Ese día cantaron y la última frase del hijo al padre fue: “canta y no llores”. Aquel hombre viajó a tierra lejana donde estaba otro hermano, todo parecía ir bien hasta que no pudo levantarse de la cama. Se quedó mirando una imagen del Sagrado Corazón y le dijo a la señora que le prodigaba atención en casa de su hijo. Así concluyó:
-”Si me voy, no se asuste”
Así, con la mirada en la imagen del Sagrado Corazón, su espíritu se separaba de su cuerpo para ira al Amor. Dios es Amor y está en los cielos. En el Amor encontró al amor de su vida y el Amor que lo Creo para descansar en paz, alumbrados por la luz perpetua.
Muchos años después aquel hijo leía:
Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papa….
Por aquella palabra, aquel grito que me lastimó en mi infancia o adolescencia….
Por aquel regaño o maltrato que me dio sin haberme escuchado….
Por aquella agresión que me hirió física y emocionalmente….
Por el tiempo que no me dedicó…. por las veces que no quiso jugar conmigo… por las veces que no se interesó por lo que sentía….
Por aquellas situaciones y acciones que me hicieron tener miedo…..
Por aquellos momentos que me hicieron llorar….
Te perdono papá por aquel momento que tal vez tu no recuerdas, pero que dejó en mi un dolor que todavía hoy tengo….
Hoy te perdono papa de todo lo que de alguna manera me lastimó….
Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes…
Hoy me reconcilio contigo, te perdono de todo corazón…..
Medita en otros pensamientos, obras o lo que haya dejado de hacer y perdónalo…
Hoy el hijo continúa buscando el Perdón de Dios para entregarlo a su padre y sanar las heridas de su infancia y vivir el Amor, perdonar a su papá como Dios manda. Esa es la última voluntad.
TODOS: En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
JEFE DE TURNO: En esta oración ante la imagen del Padre en Jesús, queremos prepararnos a recibir y disponernos a cooperar con la gracia divina que emana del misterio pascual de Cristo, con el Espíritu Santo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales» (Catecismo de la IC, 1670).
Sigue leyendo «Vigilia al Padre en Jesús con el Espíritu Santo»Alma Mía, orar es dialogar para escuchar la expresión del Amor de Dios, orar es ser anfitrión de la verdad, el camino y la vida. Es el paso más importante para entregar tu voluntad a la Voluntad del Amor.
Cuando haces oración confía que Dios siempre está presente, escucha tu petición y conoce tus necesidades. Dios de Amor con nosotros, escucha su voluntad. Y cuando otros piden que intercedamos en oración, tu dialogo con el Señor es para que el Amor haga su voluntad. Que sea el Amor quien sostenga tu voluntad y guíe pensamientos, emociones, cuerpo, imaginación, sueños y la relación con las personas.
Si alguien sabe la respuesta a ¿que es lo que ocurrirá mañana? es el Señor. Entonces porque esmerarse en hacer nuestros planes sin considerar que Dios está presente y el fundamento es «que se haga su voluntad en el cielo como en la tierra». Cuando hagas oración también hazle la pregunta que nuestra madre, la Santísima Virgen, nos enseñó ¿ y como será posible hacer tu voluntad?
Permítete ser la anfitriona de Dios, encarna el Amor. ¿Como aceptar el Amor que te anima el alma? cuando tu mente, emociones y el decir de la gente quieren ser los gobernadores de tu vida. Recuerda que le pedimos al Padre Nuestro “Que se haga su voluntad” y su voluntad es expresar su Amor desde nosotros, por eso nos enseña Jesús que: primero Amemos al Padre Nuestro y así, al poner píe firme en su Amor, demos el paso de amar a nuestro prójimo y a ti, alma mía.
Así pues, para ser anfitriona de Dios: Medita. Detén tus pensamientos e invoca constantemente a Jesús con la jaculatoria: “Jesús, en ti confío”. También detén el gobierno de tus emociones con una respiración sosegada y suave como las olas del mar calmo llegando a la playa.
Alma mía, regresa el gobierno a tu corazón (Recordar significa regresar al corazón). Recuerda al tomar aire: «Jesús» y al soltar el aire «en ti confío» al Inhalar recibe a «Jesús» y al exhalar entrégale tu voluntad, preocupaciones y penas, temores y necesidades: «en ti confío».
Es decir, Medita pausadamente, sin prisa, sin exigir respuesta inmediata, con la confianza de que viene el Amor a tu encuentro. Recuerda que el Amor no es un sentimiento que se amplifica o acaba con nuestra voluntad y desilusión, es el Señor: Dios es Amor.
Descubre el Amor de Dios está presente y te abraza en su creación, con su presencia, te guía con su palabra, te consuela y fortalece con su Espíritu Santo guía. la expresión de su Amor, siempre está presente. El cielo y la tierra se rigen por su Amor. Los océanos y la vida, se ordenan en su Amor. Al escuchar en la oración y meditar en su presencia, nos entrega su Amor para que, al compartirlo, seamos libres expresando la verdad, el camino y la vida del Amor.
Los Milagros son la expresión de su Amor. En todo lo que te rodea está su expresión de Amor como en ti. Con los ojos de tu espíritu verás las expresiones de Amor. Con tu mente, emociones y cuerpo sólo distinguirás limitación y caos, confusión y en tu consciencia el desanimo. Pues el desánimo es el mal contacto con tu ánima, con tu alma, con tu espíritu que reconoce el camino, la verdad y la vida.
Por eso, reconoce al Amor y al orar escucha su expresión, al meditar descubre que Dios está presente.
¿Quieres que hablemos? Dios está presente.
En la consulta terapéutica es común que nuestros pacientes enfrenten los riesgos de tener la mente y emociones sin el control de su espíritu. Sin la presencia de tu espíritu personal, tanto la mente como las emociones te conmueven y llevan a su antojo envueltos en ideas, juicios o condenas, sin mirar que hay otras oportunidades o camino presente para resolver el momento en que atravesamos.
El presente lo ocultamos con resentimientos y juicios y NO miramos el regalo que el Señor nos presenta en ese instante. Para abrir el presente que nos regala es necesario, detener nuestra mente y emociones y mirar adentro, cuando esto ocurre, nuestro espíritu nos descubre en la consciencia la verdad que está presente. Esto es meditar (enfocar atentamente la consciencia a la consideración de algo. O bien tener conciencia plena).
Sigue leyendo «Detén mente y emociones, te pueden llevar a su antojo.»¿Qué te parece? Empezar el día con la bendición del Señor y concluirlo con el agradecimiento y el descanso en el Señor. Si Dios es Amor ¿Qué te parece? Empezar con la bendición del Amor y concluir agradeciendo y descansando en el Amor?
Para algunos resultará novedoso que el domingo(1) es el primer día de la semana, se conmemora la resurrección del Señor al tercer día y la Iglesia Católica propone que empecemos la semana con el Señor. Está propuesta me parece más sabia que sólo usar el Shabat (2) como tiempo de descanso y agradecimiento en el Señor. Una amiga que entró como maestra de una escuela judía, recibió la indicación que no se tocara nada relacionado con Jesucristo, a lo que la profesora replicó y como explicarles a los alumnos que el año oficial es 2019 que hace alusión al nacimiento de Cristo.
(1)Viene de dominicus: «día del Señor» El domingo es, tradicionalmente, el séptimo día de la semana civil en la mayoría de los países de habla hispana. … El domingo es el primer día de la semana litúrgica en la tradición cristiana, al igual que lo es en otras tradiciones culturales.
(2) “Shabat” es el ritual de descanso semanal de los creyentes del Judaísmo. El día de descanso semanal shabat hace referencia al día de descanso después de los seis días de trabajo para la creación del mundo, según el libro de Génesis de la Biblia. … El shabat se fija para el día sábado donde es obligatorio descansar.
Esto dice el Señor según San Lucas.
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada».
San Lucas (10,38-42)
Dios es Amor ¿Qué te parece? Empezar con la bendición del Amor y concluir agradeciendo y descansando en el Amor?
Como diría un amigo, Dios nos creo “todo terreno” y nunca se separa de nosotros, le gusta viajar con nosotros y llevarnos por el camino, la verdad y la vida, hace cantar a los pajaros y lleva la lluvia volando a buenos y malos. Es nuestro eterno compañero y me parece un gusto compartirle nuestras emociones y pensamientos. Es alegre, amable, bondadoso y nos comparte su Amor que nos fortalece. Nos entrega el Shalom que significa paz, bienestar. Jesús tiene esa forma de saludo o despedida entre los Judíos. La palabra shalom tiene origen en el idioma hebreo, שלום, y transmite un deseo de salud, armonía, paz interior, calma y tranquilidad para aquel o aquellos a quien está dirigido el saludo.
Te propongo una acción en los 5 minutos al despertarte: Saluda a Dios y medita en todo lo que aprendíste en tus caídas. Dale gracias a Dios y levantate. El domingo, haz el mismo ejercicio pero al ir a recibir al Señor en la Santa Misa.
Y además: Ya para descansar, puedes escuchar el rosario para dormir y acúnate con el Señor, agradece las bendiciones, pide perdón por aquellas acciones, pensamientos u omisiones que hiciste contrariando el Amor. Pide por las necesidades de una persona, recomienda tus necesidades y ruega por las ánimas benditas del purgatorio. Dios te Bendice, acúnate en sus brazos y descansa. El sábado haz el mismo ejercicio en diferentes momentos del día.
Atiende al Amor: «elige la mejor parte, que no te será quitada».

Me siento mal, necesito encontrar la paz que el Señor me ha entregado, mi mente y mis sensaciones ocultan esta paz con preocupaciones y enojos. Necesito alzarme sobre el ruido que me separa, que interrumpe y me aísla. Necesito escuchar nuevamente a Dios. Ven Espíritu Santo. Sigue leyendo «Vigilia de pentecostés»