Retírate, dale espacio al amor

Alma mía ¿Cuantas razones tienes para apartarte de la conciencia de que Dios está presente? Es tan normal su presencia que lo miras casi como un adorno más de nuestra vida, le das un lugar importante en la recámara, en la sala y el comedor. Aún en tu pecho, la cartera o en el transporte donde está su imagen,  pero realmente dejas de mirarlo y retirarte a dialogar con él.

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Agradece bienes y males

Alma mía hoy, cuando estaba visitando al Santísimo, escuchaba la voz de una mujer mayor que rezaba murmurando y que ante todo daba gracias. Al mirar hacia el Sagrario comprendí que si hemos de agradecer a Dios por los bienes recibidos, también agradezcamos, bendiciendo los males. Transformar un mal en una bendición es el primer paso para alcanzar el bien deseado. Sigue leyendo «Agradece bienes y males»

Espera a que llegues

Alma mía, Dios te contempla con amor y espera tu presencia. Así también conoce cada uno de los pensamientos y emociones, preocupaciones, carencias y necesidades que guardas en tu conciencia. Ha estado siempre presente a pesar de que lo has ignorado o puesto en segundo lugar y hasta lo has dejado en el olvido. Alma mía descubre que el aliento que te anima es el amor del Señor, retírate a su presencia.

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Pide el perdon de Dios hacia nosotros

Señor tu eres el amor que le da rumbo y sentido al universo, a mi prójimo y al alma mía. Perdóname por no ponerte en primer lugar para guiar mi pensamiento, mi emoción y mi vida.

Señor, quiero pedirte perdón a ti y a mi prójimo por no mirar tu amor en mi prójimo. por aquella bendición que no le entregue y el perdón que oculté. Sigue leyendo «Pide el perdon de Dios hacia nosotros»

¿Quién dices que soy?

Alma mía deja de aislarte y vivir encerrada en tu pequeño mundo y ábrele la puerta al Señor. Deja que esté en tu conciencia la presencia de Dios y pídele que te responda en tu conciencia: “¿Señor, quien dices que soy? Al abrir el cerrojo de tu conciencia descubrirás la presencia vivificadora de Dios en tu espíritu y en las pieles que te rodean y sostienen: Sigue leyendo «¿Quién dices que soy?»

Acepta y entrega

Alma mía, el Señor insiste en que pongas su palabra en tu vida, que la encarnes y la extiendas como bendición por el mundo. Simplemente la escucha de su palabra parece difícil, pues hay tanto ruido en las preocupaciones y rencores, en el temor y los egoísmos del corazón, que alzarse sobre ese ruido requiere negarse y cerrar la puerta de los sentidos y las emociones para entender y comprender la palabra del Señor. Alma mía, su palabra tiene la fuerza y el sentido de lo que tanto anhelas. Sigue leyendo «Acepta y entrega»

Quiero que regrese

Alma mía regresa al nido del presente donde realmente perteneces ¿por qué insistes en ocuparte del pasado? donde guardas resentimientos y rencores. O del futuro donde el temor crea las sombras de tus preocupaciones. Regresa al presente donde está el Señor pues sólo desde este instante podrás darle sentido a tu historia guiándola al rumbo de la paz y el amor del Señor eterno y misericordioso.
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