Haz de tu vida un viaje espiritual. Acuna tu espíritu en el Espíritu de Dios-
Objetivo del curso en tu hogar “crea en el amor” día 6
Objetivo del curso en tu hogar «crea en el amor» día 4
Que una de las personas de la pareja acepte el reto de entregar flores de amor a su pareja. Sigue leyendo «Entrega flores de amor»
Haz tu viaje espiritual. Acuna tu espíritu en el Espíritu de Dios-
Te compartimos algunas de las relajaciones y meditaciones similares a las que realizas cuando vienes de retiro en casa de Misión de Amor. Trataremos de replicar ese ambiente en el huerto, el río, al caminar en el sendero, simplemente contemplar el campo o disfrutar de tu estancia frente al Sagrario Sigue leyendo «Como realizar relajación o meditación católica»
Alma Mía, al hablar de lo que necesitas abre la vista y mira en tu corazón el choque de las emociones y la mente. Mira ese golpetear en tu conciencia que puede llegar a convertirse en angustia y parálisis.
Tu conciencia se oscurece por las carencias que experimentas. Alma mía, en esa penumbra del conflicto es donde tu espíritu ilumina tu conciencia, es la luz del Espíritu Santo, es el amor dándole el justo valor a las necesidades. Abre la puerta de tu alma, abre el misterio de tu espíritu que te entregó el Señor desde que te encarnaste. Sigue leyendo «Necesito tanto»
Queremos una red de Amor que transforme este mundo. Tú, en pareja o en grupo, viajemos espiritualmente para iluminarlo. Hacer un viaje espiritual es tejer en el Amor. Reconocer lo que es Amar. es entregar a nuestro projimo flores de amor con misericordia, perdón y reconciliación; en el perdón se sacrifica la ofensa y la deuda a cambio de la libertad. En la misericordia se sacrifica la debilidad oara unirla a la misericordia del Señor. En la reconciliación se vive el gozo del cielo, el Amor de DIos. Sigue leyendo «Hagamos una red de Amor para abrazar al mundo.»
Señor, al sentir tu velada Presencia en todo dándole existencia y en plantas y animales, dándoles vida; dándoles sentidos; y en mi prójimo y en mí, dándome todo eso y transformándome en un templo, un hogar para el Espíritu Santo. Me miro culpable de lastimar tu creación, tus criaturas y mi prójimo con mis actos de enojo y temor. Sigue leyendo «Me miro culpable de lastimar»
Un padre abandonado por su familia llegó ante el Santísimo Sacramento en el Sagrario, en oración a nuestro Señor, lleno de dolor decía: «Hace tiempo que no he visto a mis hijos», el dolor profundo de estas palabras acompañadas de lágrimas, querían recibir el consuelo de la presencia de nuestro Señor. Sin Embargo, en el fondo de su corazón sintió una voz que le decía: YO TAMPOCO HE VISTO A MIS HIJOS. Sigue leyendo «No he visto a mis hijos»
Fruto del Retiro Sabatino
El retiro comenzó con el Angelus, invocando a la Santísima Virgen para que nos acompañase en este retiro al encuentro del Señor. Comenzamos leyendo pausadamente el ejercicio del día (que les compartimos). El Lugar fue en el pequeño huerto de la casa de Misión, dándole mantenimiento y creando nuevos espacios para convivir con la naturaleza.
El tema central del retiro la avaricia y el egoísmo ¡Qué importante darle ese espacio al Señor, nuestro Dios, creador, origen, camino y Destino! Caminar en la vida guiados por nuestros intereses, nos pierde y nos confunde pues es nuestro egoísmo quien ordena el mundo para satisfacernos. Dejamos que la medida del mundo y sus funciones sea satisfacer nuestras necesidades. Sin embargo olvidamos que somos parte de una creación, hechos a imagen y semejanza en el amor para dar frutos de amor.
La actividad física para meditar era darle nivel a un espacio y desyerbar reparando el espacio de convivencia y preparando el lugar de la siembra del huerto. Hacía calor y había que agacharse para la labor, el sudor empezó a mostrarse y la falta de costumbre de inclinarse ante la tierra comenzó a despertar los reclamos del cuerpo en las rodillas y espaldas.
Para concentrarnos en armonía con nuestra respiración repetíamos la jaculatoria “Señor, Yo creo, pero aumenta mi fé”, de esta forma dejábamos que las manos hicieran su labor y la mente descansar a en el Señor y en el Señor encontrar la respuesta sobre la avaricia y el egoísmo. La avaricia se colocó como parte de nuestro egoísmo, como una manifestación de una etapa de nuestra vida no superada que nos despertaba e miedo y nos daba una “hambre” de acumular para no sentirnos desprotegidos. Como el rey Herodes, como cualquier poderoso. La acumulación era por miedo y se mostraba en muchas pequeñas actividades que hacemos por avaricia. Basta con ir a la despensa y medir hasta donde es necesario. O mirar las innumerables colecciones donde vamos acumulando una satisfacción temporal, para ocultar nuestra frustración cotidiana.
Acumular centrados en nuestra satisfacción individual, sin mirarnos en la creación. De pronto las mariposas estaban libando la miel de un árbol florido, sólo tomaban el néctar necesario y revoloteando cambiaban de una flor a la otra hasta tener lo suficiente para el día, regresaron y buscaron como todos los días. ¿Para qué acumular despensa? El árbol parecía compartir su dulzor sin procurar cerrarse a los comensales, así se fertilizaba y procreaba frutos. Hay un plan que une necesidades y satisfacciones. Me gustaría observar más ese plan creador que se da en mi vida y que por la labor de alimentar el temor no me detengo a observarlo.
Agua fresca, agua de guayaba con jugo de uva y continuar desyerbando y emparejando. ¿Para qué emparejar más allá? ¿Realmente el espacio era pequeño? ¿El esfuerzo es necesario? Había que medir bien para no desgastarse por más espacio que sería innecesario.
Aunque la experiencia del retiro se sigue desdoblando en la conciencia, al final y en breve encontramos unos frutos del retiro:
Ejercicio espiritual del día administrado por los Jesuítas Irlandeses – 2014-08-02
La Presencia de Dios
Me recuerdo que, mientras estoy aquí, frente a mi computador, Dios me contempla con amor y espera mi presencia.
Hago una pausa y reflexiono sobre esto …
La Libertad
Muchos países sufren hoy las agonías de conflictos y guerras. Inclino mi cabeza y agradezco mi libertad. Ruego a Dios por todos los prisioneros y cautivos.
La Conciencia
Cómo me siento en realidad? Bien? No tan bien?
Puedo estar muy en paz, feliz de estar aquí…
También puedo sentir frustración, preocupación o enojo…
Asumo cómo estoy en realidad. Es el yo real el que Dios ama…
Mateo 14:1-12
En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: «Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él.» Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.» El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Reflexiones sobre la lectura de hoy
Conversación
Siento que reacciono en alguna forma al orar con la Palabra de Dios? Me siento desafiada(o), confortada(o), enojada(o)?
Imagino a Jesús sentado o de pie, a mi lado; le hablo sobre mis sentimientos, como al mejor de los amigos.
Conclusión
Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amen
Señor, te busqué en mi camino
y esperándome estás;
busqué en tu casa, pero en la mía vives;
busqué fuera pero dentro estás.
Te miré sin verte en el enfermo que por doquier está;
te busqué y te busqué y tan cerca siempre,
tan cerca que no te miré;
porque esperaba encontrarte fuera,
con mis ojos mirarte.
Encontré, encontré y no busqué;
encontré al niño que llora, a la madre afligida;
al hermano en silencio, al padre angustiado;
al viento pasar a la lluvia caer;
Te encontré y encontré sin buscarte y no te miré;
te busqué te busqué y no te miré
y pensé con mi alma entristecida
que hoy no te miraría,
Y tu Señor siempre presente,
mostrándote en la cotidianidad,
humilde en silencio sutil.
Y te buscaba espectacular,
y salió el arcoíris y te miré sin verte;
y el enfermo sanó y te miré sin verte
y el niño se alegró y la madre fue consolada
y yo , te miré sin verte.
El hermano habló palabras verdaderas
y el padre consiguió la calma;
yo, te miré sin verte ,
El viento volvió, la lluvia cayó y yo;
y yo te encontré,
te encontré en la vida;
en el dulce reencuentro te encontré.
Te encontré tan cerca en el viento que entra en mí
aquel que me da soplo de vida te encontré ;
y un mensaje llegó
y busqué en mis ojos
pero los que miran hacia adentro
los que encuentran solo lo sutil .
Ahí donde tú estás presente
en presencia pura y perfecta
anidado en mi alma
en espera de que te busque
para encontrarte,
para mirarte siempre,
todo el tiempo y cada vez en mi vida,
en la vida presente, eterna y entera.
Y te agradecí por estar conmigo,
por mostrarme el camino .
Me alegré por dentro,
desde ti, desde mi humildad en ti
Y te pedí me permitas estar siempre
porque necesito estar siempre en ti.
Gracias Señor, te busqué y te busqué
y al fin puedo decir te encontré.
Maria Eugenia Barajas NUñez
29-07-2014