Apoyo

Haz oración Quieres ¿Paz o Conflicto? Oración, Perdón, Reconciliacion, Reflexión Quieres ¿Paz o Conflicto? Señor, ¿como cambiar el conflicto en Tu paz? tantas veces encuentro problemas y me contrarío con tantas personas que he olvidado tu paz, mi corazón se angustia, me vuelvo intolerante, me crispa el sólo saber de esas personas, me duele lo Leer másApoyo[…]

re-Anímate

5 acciones , cuatro sugerencias al azar por cada una. El desánimo es una falla de contacto con tu espíritu. El espíritu es lo que te anima continuación te damos 5 acciones que te acercan al Señor, el Amor de los Amores, el origen de tu espíritu. El padre Amoroso, el camino, la verdad y Leer másre-Anímate[…]

Meditación del peregrino

San Francisco de Asís recreó el nacimiento para contemplar el milagro el misterio del nacimiento de la vida que viene del Amor: Jesús en la Tierra. Hoy te invito a que medites la experiencia de ser peregrino, pues el Amor toca a tu puerta, tu Amor busca donde nacer cada día. […]

Oración en crisis, al Padre Nuestro

Señor, en esta crisis donde siento que me hundo, estás conmigo y tratas de despertarme a tu Amor. Nunca me has abandonado. Padre Nuestro tu nunca abandonas a tus hijos y los protege, alimenta, cobija y guía con su presencia. […]

Flor a María tambien es saludar

Ofrecimiento

Recibe Madre mía estás flores de Amor: “daré los buenos días a Dios, a 20 prójimos y a mi mismo cuando me vea al espejo”. Flores en nombre de Jesucristo tu hijo, para que se unan a tus ruegos por nosotros Santísima Madre mía del cielo: Hija de Dios Padre, Esposa de Dios Espíritu Santo, Madre de Dios Hijo.

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Meditación

Madre Mía en mi correr me preguntas

¿Cómo te encuentras esta mañana? ¿Te sientes bien?”

Me detengo a confiarte mis debilidades, mis penas y mis errores que me atormentan

(PAUSA… busca en tu corazón aquello que estorba al gozo del amor, la paz y el perdón)

Dialogo

Madre Mía tu me dices:

“Pon esto en tu corazón, mi pequeñ@ hij@: no temas. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No te encuentras bajo mi sombra, a mi cobijo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás tú en el pliegue de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Necesitas algo más?”

(PAUSA háblale con la confianza de que es tu Madre del Cielo)

Entrega

Toma mis flores y bendecirlas con tus manos para enseñarlas a mis hermanos estas flores de Amor: “daré los buenos días a Dios, a 20 prójimos y a mi mismo cuando me vea al espejo”

Oración conclusiva

Te entrego Madre Mía el Ave María de San Juan Pablo II

¡Dios te salve, María!

Te saludamos con el Angel: Llena de gracia.

El Señor está contigo.

Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!

Te saludamos con las palabras del Evangelio:

Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.

¡Tú eres la llena de gracia!

Te alabamos, Hija predilecta del Padre.

Te bendecimos, Madre del Verbo divino.

Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.

Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia.

Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

¡El Señor está contigo!

Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.

Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación.

Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente.

Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.

Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná.

Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección.

Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

Bendita…

porque creíste en la Palabra del Señor,

porque esperaste en sus promesas,

porque fuiste perfecta en el amor.

Bendita por tu caridad premurosa con Isabel,

por tu bondad materna en Belén,

por tu fortaleza en la persecución,

por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,

por tu vida sencilla en Nazaret,

por tu intercesión en Cana,

por tu presencia maternal junto a la cruz,

por tu fidelidad en la espera de la resurrección,

por tu oración asidua en Pentecostés.

Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos,

por tu maternal protección sobre la Iglesia,

por tu constante intercesión por toda la humanidad.

¡Santa María, Madre de Dios!

Queremos consagrarnos a ti.

Porque eres Madre de Dios y Madre nuestra.

Porque tu Hijo Jesús nos confió a ti.

Porque has querido ser Madre de la Iglesia.

Nos consagramos a ti:

Los obispos, que a imitación del Buen Pastor

velan por el pueblo que les ha sido encomendado.

Los sacerdotes, que han sido ungidos por el Espíritu.

Los religiosos y religiosas, que ofrendan su vida

por el Reino de Cristo.

Los seminaristas, que han acogido la llamada del Señor.

Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias.

Los seglares comprometidos en el apostolado.

Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva.

Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano.

Los enfermos, los pobres, los encarcelados,

los perseguidos, los huérfanos, los desesperados,

los moribundos.

¡Ruega por nosotros pecadores!

Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos.

Te pedimos por la Iglesia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.

Te suplicamos que toda la Iglesia se mantenga siempre en perfecta comunión de fe y de amor, unida a la Sede de Pedro con estrechos vínculos de obediencia y de caridad.

Te encomendamos la fecundidad de la nueva evangelización, la fidelidad en el amor de preferencia por los pobres y la formación cristiana de los jóvenes, el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la generosidad de los que se consagran a la misión, la unidad y la santidad de todas las familias.

¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

¡Virgen, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos.

Que cese la violencia y la guerrilla.

Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica.

Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad. Te lo pedimos a ti, a quien invocamos como Reina de la Paz.

¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

Te encomendamos a todas las víctimas de la injusticia y de la violencia, a todos los que han muerto en las catástrofes naturales, a todos los que en la hora de la muerte acuden a ti como Madre.

Sé para todos nosotros Puerta del cielo, vida, dulzura y esperanza, para que, juntos, podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

¡Amén!

La separación

Meditación: la separación Dios está conmigo. Pero es más: Dios está en mí 1 2 Te has topado con lo duro de mi cabeza y de mi corazón. Encontraste mi egoísmo que se resiste a ser señalada/o siquiera. Mi soberbia estima que todo lo puedo y mi humildad me recuerda que sólo en ti lo puedo. Leer másLa separación[…]

Respira el Amor

Alma Mía, de pronto temo fallar a la misión de amar que Dios nos ha encomendado. El temor de ser un ser humano que clama palabras vacías sin sustento en el Señor. Pues pedir que las personas vivan apoyándose unas a otras, siendo un sólo cuerpo en un sólo Señor. Parecen palabras de un anciano necio que busca ser parte de un mundo que lo ha rechazado. Es como si pidiera limosna de amor. Pero ese mundo parece estar más necesitado del Amor. […]

¿por qué dudaste?

  • Hoy quiero reconciliarme con mi pareja y nuestros hijos,  dejar de juzgarlos y condenarlos por sus ofensas y ayudarlos a levantarse de sus caídas,

Saluda al Señor

Ten por seguro que mientras más llamamos a Dios, mejor podemos sentir su Presencia. Día a día Él nos acerca más a su Sagrado Corazón de Dios que nos ama, con el amor del Padre Nuestro, del Hijo encarnado y resucitado por Amor, nos ama, consuela, provee y guía con su Espíritu Santo. […]

¿Por qué te enfureces y andas resentido?

Señor busco una señal de tu presencia ¿acaso lo que hago no merece en premio la paz? ¿No observas los males que mi hermano me hace? Pareciera que lo protegieras y que estuvieras satisfecho con sus actos. Tal vez mis oraciones y mis sacrificios no sean de tu agrado, porque he resistido todas aquellas injurias que me hacen y sólo les he pedido que hagan las cosas como tu mandas. Y he recibido en pago del bien que les doy maldad y egoísmo. […]

Como realizar relajación o meditación católica

Haz tu viaje espiritual. Acuna tu espíritu en el Espíritu de Dios-

Te compartimos algunas de las relajaciones y meditaciones similares  a las que realizas cuando vienes de retiro en casa de Misión de Amor. Trataremos de replicar ese ambiente en el huerto, el río, al caminar en el sendero, simplemente contemplar el campo o disfrutar de tu estancia frente al Sagrario […]