Rosario de reconciliación para cada día de la semana

Tercer Misterio:

La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los Apóstoles (Hch 2, 1-13)

“»Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. .De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, .y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran. Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. Todos quedaron muy desconcertados y se decían, llenos de estupor y admiración: «Pero éstos ¿no son todos galileos? ¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa. Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma, unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes. Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.» Todos estaban asombrados y perplejos, y se preguntaban unos a otros qué querría significar todo aquello.» Pero algunos se reían y decían: «¡Están borrachos!»»

Ofrecemos este tercer misterio por aquellas personas que separan y condenan a otros por no entender o no sentir a su parecer, para que el Señor les reúna en el lenguaje de su Amor que tiene misericordia, antes de juzgar y va al encuentro para salvar, bendecir, sanar y levantar a quienes están paralizados.

Señor, enséñanos el lenguaje del Amor pues nuestra mente, nuestras emociones, nuestro cuerpo, nuestra imaginación y el decir de tantas personas nos confunde y dejamos de compartir y confiar nuestro corazón a nuestra pareja. Que nuestro corazón exprese y escuche el Amor que nos confías en nuestra alma.

Meditemos 5 minutos sobre: “¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa. ” y sobre qué necesidades tiene nuestra pareja.

Queremos ser tus misioneros de Amor.

Luego se reza un Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.