Rosario de reconciliación para cada día de la semana

Ofrecimiento

¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por quienes no creen, no adoran, no esperan, no perdonan y no te aman.

¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con que El es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de nosotros pecadores para que reine el amor del Espíritu de Dios en nuestros corazones.

Oración preparatoria

Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario, de la Paz y Madre de misericordia, que te dignas manifestar la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus plantas para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, compasión y reconciliación que te pedimos en esta Rosario. Ruega al Señor para que nos conceda esta petición especial_________, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

Oración breve

Oh Jesús, enseñanos lo que significa: ‘MISERICORDIA (COMPASIÓN) QUIERO Y NO SACRIFICIO,’ para no condenar a los inocentes.

Queremos orar, perdonar lo que tenemos contra alguien, para que también, Padre Nuestro que está en los cielos, nos perdones nuestras desobediencias a tu voluntad.

Ayúdanos a examinar nuestro corazón con humildad y reconocer las heridas y las amarguras ocultas para perdonarlas y entregarlas a tu bendición y justicia.

Permite que tu Espíritu Santo penetre en nuestro espíritu y remueve todo rastro de enojo, tristeza, abandono, rencor, temor y resentimiento.

Derrama tu Amor, Paz, Alegría y Misericordia en nuestros corazones, llenando el vacío de nuestra propia complacencia, vanidad, soberbia, ira, ambición y egoísmo.

Queremos ir a Ti, porque estamos cansados y cargados, y Tú nos harás descansar. Ayúdanos a tomar tu yugo sobre nosotros y aprender de Ti, que eres manso y humilde de corazón, para hallar el descanso para nuestras almas. Porque Tu yugo es fácil y Tu carga ligera animados con tu Espíritu Santo.

Amén